Newell's
Lunes 30 de Enero de 2017

Osella y los refuerzos con hambre de gloria

El DT de Acebal sumó a 12 jugadores desde que tomó las riendas del equipo rojinegro. Tienen perfil bajo y son obreros del fútbol que están lejos de los nombres rutilantes. La mayoría cumplió. Aportan desde la humildad y el sacrificio

Los técnicos suelen elegir a los refuerzos a partir de identificarse con su juego y disciplina táctica. Algunos entrenadores prefieren sumar a nombres rutilantes, mientras que otros a futbolistas con hambre de gloria que se pongan el overol y aporten su granito de arena a la causa del interés colectivo. Precisamente en este segundo lote de requisitos para elegir a las incorporaciones se encuadra de cuerpo entero el DT leproso Diego Osella. Para el conductor rojinegro los nuevos pasajeros deben llegar con el pico y la pala, perfil bajo, ganas de progresar y por sobre todas las cosas estar dispuestos a entregar soluciones tácticas al equipo. Desde que Osella asumió la dirección técnica del club del Parque no se corrió ni un centímetro de esta premisa, más allá de que sus elegidos luego hayan rendido en mayor o menor medida (ver aparte). En el libro de pases del receso pasado Osella sumó al plantel a diez futbolistas, mientras que en este parate por ahora llegaron dos jugadores. En su gran mayoría todos dentro del perfil austero que pregona el entrenador. Vale la pena repasar la productividad de cada soldado que se puso la camiseta rojinegra.

Osella arribó al club del parque Independencia para hacerse cargo del equipo principal en febrero del año pasado. Los rojinegros no venían bien, el plantel estaba muy golpeado en lo anímico y encima la mayoría de los jugadores estaba por debajo de su nivel futbolístico. Un combo que sumaba incertidumbre dentro de la cancha, que a la vez se incrementaba por una dirigencia que lucía muy desgastada y tenía cada vez menos consenso. Entre sus antecesores estuvieron el Tolo Gallego y Lucas Bernardi, ambos nombres fuertes en la historia reciente del club y con finales prematuros en sus ciclos. En este contexto el DT de Acebal no anduvo con vueltas y aceptó tomar el fierro caliente con la intención de enderezar el rumbo. Llegó con muchas ganas de trabajar, perfil bajo, ningún preconcepto negativo sobre los jugadores referentes, una carpeta con sus ideas tácticas y puso manos a la obra.

Lo que está claro es que el equipo de Osella primero se acostumbró a sumar puntos y después fue encontrando su mejor versión futbolística. Porque tanto los refuerzos como el resto del plantel tuvieron un último semestre de 2016 bien dividido en mitades iguales. Hasta la fecha séptima, cuando se dio la gran victoria en el clásico 1 a 0 ante Central, en el Gigante, con gol de Maxi Rodríguez, no hubo grandes rendimientos individuales y los buenos resultados tuvieron como sustento el sacrificio colectivo. Pero luego del derby los futbolistas se liberaron y fueron desplegando con más naturalidad sus cualidades, entre ellos los refuerzos.

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