Ovación
Domingo 12 de Marzo de 2017

Osella está obligado a desarmar el mediocampo de Newell's

El DT lo hizo ante la falta de respuestas al perder la pelota y el resultado adverso. Nada cambió.

¿Medio perdido? No, del todo. Cómo habrá sido que Diego Osella se vio obligado a desarmar el mediocampo. Si hasta reemplazó a Quignon. Si lo tuvo que correr a Sills al lateral derecho. Si lo movió de un lado a otro a Amoroso y lo terminó reemplazando. Obvio, los dejó a Formica y Maxi Rodríguez esperando que se encendieran, pero sólo el Gato dibujó algunas piruetas y las pocas veces que le apareció la Fiera cerca o Scocco a tiro, el desequilibrio no se dio. ¿Responsabilidad exclusiva de los futbolistas de la zona media? Claro que no, mucho influyó que Defensa y Justicia le abrió la cancha y apostó a desequilibrar a los laterales Escobar, en gran medida, y Paz. También, es cierto, porque lo hizo buscando despertar a los suyos cuando el gol castigó al mal desempeño leproso.

   Los cambios ensayados por el entrenador se dieron en el segundo tiempo. Lógico, Osella tuvo la expectativa de que sus jugadores cambiaran la pobre imagen, pero no le quedó otra que cambiar. A los 8' llegó el gol de los locales, que se veía venir aunque no por esa vía (córner y virtud de quien cabeceó, en este caso el defensor Barboza), y el control de las acciones de Defensa llevó al técnico a buscar soluciones en el banco de suplentes.

   Es que Escobar no podía con Delgado y Jonás Gutiérrez, como en todo el desarrollo, y allí mandó a Sills porque buscó encontrar la pelota en el medio con Figueroa.

   Igual, la polifuncionalidad de Sills intentando cubrir ese andarivel por el que Defensa le puso justicia a la supremacía no dio frutos. Como tampoco pasó con el doble cinco que armó en la primera mitad junto a Quignon, en un sector de la cancha que extrañó el aporte del ya retirado Pomelo Mateo.

   Y como la primera variante no aportó solución, el DT intentó algo más: afuera un improductivo Amoroso y adentro un Fértoli que ni la tocó. En este movimiento Osella priorizó a un jugador que ya venía con el plantel sobre el refuerzo Jacobo Mansilla, al que dejó en el banco de suplentes.

   El tercer cambio fue intentar con Prediger por un desconocido Quignon para evitar que el dueño de casa siguiera llegando cómodo, pero no hubo caso. Ya a diez minutos del final se presumía un resultado inmodificable.

   La única alternativa era que el trío de arriba desequilibrara por peso propio, porque en conjunto el Gato Formica, Maximiliano Rodríguez y Nacho Scocco no se encontraron y sin ellos en sintonía fue imposible que llegara el gol salvador.

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