Ovación
Sábado 02 de Septiembre de 2017

Orsanic sabía lo que venía en el horizonte del equipo de la Copa Davis

El capitán de la Copa Davis habló con Ovación a fines del mes de junio, pero sus declaraciones parecen de esta semana, cuando se confirmó que ni Juan Martín Del Potro ni Leonardo Mayer volverán a representar a Argentina por la Ensaladera de Plata.

"Ganar la Copa Davis genera la necesidad de buscar nuevos desafíos. Para nosotros ganarla era algo muy lejano, un sueño inmenso. Y haberlo concretado incide. A veces algo muy bueno, o algo muy malo, te descoloca. Es muy probable que esa haya sido una sensación común". Esta reflexión de Daniel Orsanic, capitán del equipo argentino de Copa Davis, parece de esta semana y luego de que se conociera la decisión de Juan Martín Del Potro y Leonardo Mayer de no volver a representar al país. Pero no.

El útimo sábado de junio, una mañana de mucho sol en la sede Fisherton de Jockey, Orsanic observaba un torneo nacional de menores Grado Uno antes de regresar a Buenos Aires. Entre partido y partido le explicó a Ovación cuáles cree él que son los motivos que llevaron a los tenistas que disputaron la final de la Davis en Croacia a tardar varios meses en volver a ser competitivos. Versión que cae como anillo al dedo para estos días en los que el capitán debe armar un equipo diezmado para jugarse la permanencia como visitante de Kazajistán, entre el 15 y el 17 de septiembre.

"Están como en esa búsqueda de acomodarse nuevamente. Mirá, Mayer fue papá y recibió una gran alegría y eso lo desenfocó. Delbonis terminó el año más tarde que la mayoría, no tuvo una preparación adecuada para este año y después sufrió una lesión importante. Pella también sintió que arrancaba retrasado aunque ahora ya empezó a acomodarse. Del Potro es el que más tiempo se tomó para descansar después de lograr cosas impensadas el año de su vuelta. Hay que saber esperar, hay que aguantarlos. En algún momento este triunfo que lograron los va a colocar en una situación de mucha seguridad, de gran estabilidad y les va a ir muy bien nuevamente en el circuito". Este no parece ser ese tiempo. Sólo Guido Pella podría estar en Astana de los cuatro ganadores de la Davis en Zagreb, uno de los hitos más importantes en la historia del deporte argentino. Dos de ellos ya renunciaron definitivamente y el otro está lesionado (Federico Delbonis).

"Con Orsanic hablamos que lo definía después del torneo. Lo único que puedo decir es que cuando me toque perder acá, voy a tomar unos pocos días para decidir", avisó el bahiense antes de jugar el jueves frente al belga David Goffin por la tercera ronda del abierto de Estados Unidos, donde perdió en 5 sets.

Es el mismo Pella que tuvo una confesión desgarradora en enero cuando buscaba explicaciones a ese cúmulo de sensaciones. "La Copa Davis es lo más grande que conseguí en mi vida, pero me quitó muchísimo, me dejó muy cansado... Me pegó muy fuerte esto, fue muy dura toda la temporada y me terminó despedazando mentalmente. Lo estoy pagando ahora", contaba por entonces.

Para Orsanic, el resultado no es lo de menos, pero casi. Y defiende su filosofía.

"No pongo nunca los resultados deportivos como prioridad, sino en lo que un equipo puede transmitir. Eso para mí es lo más importante. Obviamente queremos ganar cada partido que jugamos porque somos muy competitivos, pero no baso el trabajo en si se gana o se pierde, sino en cómo se hace el trabajo, cómo se prepara, qué es lo que se puede transmitir desde un equipo de Copa Davis. Esa sí es la prioridad número uno", contaba en junio, a poco menos de tres meses de enfrentar a Kazajistán, cruce para el que sólo está confirmado Diego Schwartzman, de gran suceso en el abierto estadounidense tras eliminar ayer justamente al croata Marin Cilic (ver aparte).

"Soy consciente de que el logro deportivo fue enorme", reconocía por enésima vez el capitán sobre la obtención de la Ensaladera de Plata en 2016, un tema ineludible para el tenis argentino de aquí a la eternidad.

"Me llena de orgullo que así sea y sigo pensando que es muy importante transmitir lo que estamos haciendo. Es imposible tener resultados extraordinarios todo el tiempo". Ahora parece como que el zurdo ex doblista del equipo argentino preparaba en junio el terreno para lo que vendría. El ya sabía que Juan Martín no jugaría más la Copa Davis, aunque la Torre de Tandil lo confirmó recién el miércoles último.

"Hasta antes de este triunfo en la Davis, el tenis argentino se nutría mucho de sus individualidades. A partir de ahora también puede nutrirse de una manera de trabajar en equipo, de una forma de pensar... Para la formación de los más chicos, para la formación de equipos. Es como que quedó comprobado que respetándose unos y otros se pueden conseguir logros muy importantes", ampliaba Orsanic casi como en una homilía.

"Estos jugadores mostraron una nobleza, una calidad humana... Para mí son estrellas. Cada uno de ellos fue una estrella en el equipo porque cada uno aportó lo que tenía que aportar. Desde lo deportivo y desde lo humano, porque supieron respetar el lugar de cada uno. Eso es clave dentro de un equipo. Cuento con un equipo de estrellas, jugadores de equipo con una gran habilidad individual, pero también para saber insertarse dentro de un grupo".

A propósito de aquellas declaraciones de Orsanic y estas que se leerán ahora de Mayer. A nobleza nadie le gana al correntino.

"No voy a Kazajistán, ya se lo comuniqué al capitán y le di los motivos. Ya estoy en otra etapa, di mucho para la Copa Davis. Di el máximo y nunca le dije que no a nadie. Incluso di más de lo que podía y dejé muchas cosas de lado. Hasta dejé un hijo con dos días para jugar una serie. Es tiempo de que vayan otros jugadores que quieran ir".

Si Leo no da más es porque el desgaste es tremendo. Es muy difícil encontrar un tenista más sacrificado, aplicado y preparado para semejante competencia. Un copero descomunal.

"El logro va a ser reconocido siempre como algo muy valioso más allá de que el objetivo que llevaremos a Kazajistán será permanecer en el Grupo Mundial. Nosotros no nos manejamos con el resultado, no iniciamos este proceso con el objetivo final de ganar la Copa Davis, sino de generar todo lo que se generó. De transmitir el mensaje, de ir detrás de un propósito que es mucho más importante que ganar el título o pelear un repechaje. Nosotros lo vemos así. Kazajistán es una oportunidad de representar a Argentina de manera digna, de seguir transmitiendo un mensaje de equipo, de respeto. Ni haberla ganado ni tener que afrontar un repechaje me cambia la manera de enfocar una serie de Copa Davis. Estoy orgulloso del lugar en el que estamos y voy a ir con mucho orgullo a representar el país contra Kazajistán. El resultado que queremos es obvio, pero no vamos a hacer foco en eso".

Las declaraciones de Orsanic parecen de ayer, pero son de fines de junio, casi julio. Daniel ya sabía todo lo que venía. O es adivino.

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