Ovación
Miércoles 27 de Septiembre de 2017

Orden, agresividad e inteligencia canallas para tumbar a Boca

Central deberá ser prolijo y aplicado en el retroceso para neutralizar el poderío xeneize. Las réplicas canallas pueden ser la llave de la victoria

El fútbol es el deporte más hermoso del mundo porque los pronósticos se hacen trizas cuando comienza a rodar la pelota. Es que ninguna persona en su sano juicio puede desconocer que esta noche en la cautivante ciudad de Mendoza, rodeada de viñedos y flanqueada por la majestuosa cordillera de los Andes, chocan dos equipos que están en las antípodas en cuanto al nivel de rendimiento y el umbral de confianza. Central llega a los tumbos respecto al juego y escuálido en la efectividad en la colecta de puntos y, en contrapartida, Boca asoma como un equipo en piloto automático que funciona de memoria y arrasa con el oponente que tiene enfrente. Pero la definición de la llave está abierta para cualquiera. Estos extremos se verán frente a frente en suelo cuyano, en el mundialista Malvinas Argentinas, a las 21.10, con arbitraje de Fernando Rapallini y con un país pendiente de este "clásico" de los tiempos modernos de la Copa Argentina, hoy en la instancia de octavos de final.
Desde la lógica, una palabra que no siempre es buena consejera en el fútbol, hay que decir que todo hace presumir que Paolo Montero apostará a un partido de lucha, garra y gran despliegue físico para, primero, neutralizar a Boca y, luego, tratar de lastimarlo con el desgaste de los delanteros.
Porque Santiago Romero, Mauricio Martínez y Leonardo Gil trabajarán a destajo para no darles libertades a los incisivos volantes xeneizes. Y en este marco Gustavo Colman deberá estar lúcido para encontrar el flanco de la cancha desde donde recibir la pelota, hacer la pausa y meter la puñalada precisa para la corrida de los puntas canallas, a espaldas de una defensa de Boca que suele pararse cerca de la mitad de la cancha.
Si el trámite ingresa en el terreno del golpe por golpe, Central puede pasarla mal. Viene de ser vapuleado en su cancha por Banfield y no está para lujos ni morisquetas. Esta noche tendrá éxito si muerde al rival en campo propio y luego es vertical en las réplicas. El horno no está para bollos y habrá vida en la Copa Argentina a partir del compromiso y el sacrificio para ayudar al compañero.
Central necesita hoy afirmarse como equipo confiable de atrás hacia adelante. Por eso primero debe defender el cero en su arco para luego animarse a lastimar el de enfrente. Y esto lo saben mejor que nadie tanto Paolo Montero como sus jugadores.
Por el lado de Boca está todo muy claro. El único retoque que hará Guillermo Barros Schelotto respecto del equipo que viene de golear a Vélez por la Superliga es el cambio de arquero, con el ingreso de Guillermo Sara por Agustín Rossi. En el resto no mueve ni una coma.
En este escenario Central deberá estar muy atento a las trepadas de Leonardo Jara y Frank Fabra por los laterales. Pero tal vez el mayor cuidado el Canalla deberá tenerlo a la hora de tratar de neutralizar el circuito de juego xeneize en la sociedad Fernando Gago, Pablo Pérez y Edwin Cardona. Porque si este tridente está inspirado podrá asistir con peligrosidad a los afilados delanteros Darío Benedetto y Cristian Pavón. Por ello será relevante que en la zaga José Leguizamón se tome revancha del flojo partido que tuvo ante Banfield.
En síntesis, que Boca llegue como favorito para nada incide en la historia de 90 minutos que se escribirá esta noche. Central tiene chances de avanzar en la Copa si es un equipo solidario, compacto, intenso para marcar, concentrado para escalonarse en el retroceso y astuto para dejar venir a Boca y sorprenderlo de contraataque. Solo así está en condiciones de tumbar al xeneize y cruzar la cordillera rumbo a los cuartos de final de la Copa Argentina.

El rival cambia sólo el arquero

Mientras que Paolo Montero planea cambios (no confirmados, ver página 6) para esta noche, el equipo de Guillermo Barros Schelotto no tiene necesidad de tocar mucho. En el estadio mendocino jugarán los mismos 10 jugadores de campo de la Superliga y sólo variará el arquero: entra Guillermo Sara en lugar de Agustín Rossi.

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