Ovación
Viernes 29 de Septiembre de 2017

No fue magia, las razones de la gran reacción canalla ante Boca

La enorme victoria ante Boca está basada en argumentos sólidos que justifican el pasaje de Central a los cuartos de final de la Copa Argentina. El poder de convencimiento de Paolo Montero, el ejemplo de Marco Ruben y el partidazo de Germán Herrera son algunos de los puntos a destacar.

La enorme victoria ante Boca está basada en argumentos sólidos que justifican el pasaje de Central a los cuartos de final de la Copa Argentina. El poder de convencimiento de Paolo Montero, el ejemplo de Marco Ruben y el partidazo de Germán Herrera son algunos de los puntos a destacar

No fue obra de la casualidad y mucho menos producto del azar el hecho de que el canalla haya eliminado con solvencia al poderoso Boca de la Copa Argentina. Y que hoy esté disfrutando merecidamente el boleto obtenido en esta cautivante capital mendocina rumbo a los cuartos de final del torneo que ya se convirtió en una obsesión para el club de Arroyito, tras haber protagonizado las últimas tres finales. El golazo de Mauricio Martínez para el 1 a 0 reivindicatorio fue la sentencia de un pleito que el equipo de Montero ganó con absoluta justicia levantando las banderas del orden táctico y la solidaridad colectiva. Además, con el convencimiento de que Boca es un equipo terrenal y que podía terminar en la lona como cualquier hijo de vecino. Central lo hizo. Y el ciclo de Paolo está vivo.

La realidad es que Central justificó su grito de liberación futbolística en base al plan de juego agresivo que ideó el DT uruguayo, que se jugaba el pellejo para su continuidad y zafó. Esto sumado al compromiso irrenunciable de los jugadores con meter garrote de principio a fin y no sentirse jamás el pato de la boda en la noche del miércoles en el Malvinas Argentinas. El canalla festejó una victoria tremenda desde lo emocional y que aporta un combustible anímico inconmensurable para encarar lo que resta de un semestre que había arrancado de nalgas.

Vale la pena repasar las razones y los argumentos de la reacción canalla que sirvieron para dejar a Boca fuera de carrera. Ahora está más vivo que nunca el gran sueño del club de Arroyito de volver a llegar al partido decisivo en este certamen federal para de una vez por todas poder escribir un final feliz de la historia. Aquí los detalles, punto por punto, del renacimiento del equipo de Paolo.

Uno: Montero, el gran ganador

No hay ninguna duda de que el padre de la victoria ante Boca y el responsable de la reacción notoria en actitud y juego que hubo luego de la goleada sufrida a manos de Banfield por la Superliga tiene nombre y apellido y se trata de Paolo Montero. El DT uruguayo no anduvo con vueltas y dejó bien claro que su futuro estaba atado a la suerte de Central en el choque con los xeneizes. Dio ese mensaje con claridad puertas adentro y afuera del vestuario. Y los jugadores dieron la cara por el técnico y se jugaron la vida para eliminar a Boca. Paolo apeló a la reacción anímica y tocó la fibra más íntima de sus jugadores, que agacharon la cabeza, entendieron la situación y hablaron donde debían hacerlo, dentro de la cancha, con rebeldía y dejando todo en cada pelota.
Dos: Ruben jugó con el corazón
El ejemplo de Marco Ruben de jugar a pesar de una dolorosa distensión intercostal fue toda una declaración de principios del capitán canalla. El nueve bravo demostró que hay partidos que deben disputarse con el corazón y el del miércoles ante Boca era uno de esos. Lidió como un titán contra los rudos centrales xeneizes y le señaló el camino a sus compañeros de que si era necesario había que trabar con la cabeza. Marco fue una fiera y el resto se enganchó detrás como los vagones a una locomotora.
Tres: el golazo de Martínez
Caramelo Martínez fue el patrón del mediocampo auriazul en la noche mendocina. Se plantó de cinco clásico y corrió y metió como un león ante el halo de suficiencia de Fernando Gago y compañía. El volante canalla además definió el cotejo con un excelente gesto técnico para abrir el pie derecho y mandar al fondo de la red la pelota que desde la izquierda envió con rosca el Colo Gil a través de un centro. Fue la figura de la noche.
Cuatro: Herrera, la carta clave
El gran acierto de que juegue Herrera fue de Paolo Montero. La presencia del chaqueño fue clave a la hora de construir la trabajosa victoria ante Boca. Germán fue a todas las pelotas como si fuesen las últimas, exigió siempre, pero lo mejor de su aporte fue que se hizo cargo para aguantar el balón casi siempre en inferioridad numérica en campo enemigo. Jugó un partido de manual. Se arremangó para empiojarle la salida al rival y además cuidó la pelota como a la billetera cada vez que lo rodeaban los marcadores adversarios.
Cinco: defensa con un caudillo
La defensa supo neutralizar el poderío xeneize. El gran caudillo de la última línea fue Fernando Tobio. A partir de su voz de mando, la guapeza para ir a los cruces y la ubicuidad para llegar siempre al cierre oportuno fueron los grandes aportes de Tobio. Junto al paraguayo José Leguizamón tuvieron a raya al temible Darío Benedetto y, además, contaron con la colaboración por las bandas de los aplicados Paulo Ferrari y Alfonso Parot. La defensa auriazul estuvo a la altura de las circunstancias.
Seis: ni Rapallini lo descontroló
No se desesperó ante el error arbitral. Parece mentira, pero los árbitros siguen errando en contra de Central en acciones clarísimas en partidos decisivos. Cuando el encuentro todavía estaba cero a cero en la primera etapa Fernando Rapallini no vio un penal inmenso de Pablo Pérez, que se arrojó dentro del área con la intención de interrumpir con una mano evidente la trayectoria de la pelota al arco ante el disparo de Gustavo Colman. El juez no cobró el penal y los jugadores de Central si bien protestaron no se salieron del foco y siguieron concentrados en lo que debían hacer. En este detalle de no volverse locos también hay un argumento para la victoria auriazul.
Siete: un equipo concentrado
Central ganó porque estuvo concentrado absolutamente en su plan de juego, que fue morder y agredir a Boca desde la misma salida del equipo xeneize. No se corrió ni un centímetro de su postura austera porque si el rival encontraba un resquicio podía complicarle la vida. La doble línea de cuatro casi nunca se desalineó y así a Boca se le hizo cuesta arriba poder encontrar espacios para desplegar su potencial. Central propuso un embudo al que Boca no le encontró solución.
Por todos estos argumentos descriptos el canalla fue un justo vencedor acá en Mendoza.


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