Ovación
Lunes 19 de Junio de 2017

No definirlo fue el pecado capital

Nunca debe darse por vencedor hasta el pitazo final. Es un pecado capital. Y eso es lo que padeció Newell's, que hizo todo para ganar y estuvo ahí nomás de conseguir el objetivo. Pero se descuidó en los últimos segundos, Lanús llegó a la igualdad y se llevó un punto por el que hizo muy poco para quedárselo. Demasiado castigo para un rojinegro que desplegó un buen juego en gran parte del encuentro, pero falló en una acción y lo pagó caro. Demasiado si se tiene en cuenta lo hecho por uno y otro equipo. No lo definió cuando el granate estaba casi nocaut y le dio vida para que se lleve una igualdad, un premio demasiado excesivo.

   Newell's fue letal en el arranque y ni siquiera le dio tiempo al granate para acomodarse en el campo de juego. Apenas habían pasado 120 segundos cuando Scocco metió una bocha bárbara para que Fértoli apareciera como un Rayo en soledad para sentenciar a Andrada con un disparo fuerte y alto. De esta manera imponía su presencia y ganas de volver a sumar de a tres en la dura misión de clasificar a la Copa Libertadores.

   Los pibes expusieron muchas ganas de mostrarse (gran trabajo del Tapón Valenzuela) y dejar sentado sus deseos de permanecer en primera. Y complementados con los de experiencia se llevaron por delante por momentos a Lanús, uno de los mejores equipos del fútbol argentino. No le dieron espacio para que las figuras con las que cuenta Almirón pudieran imponer su juego y jerarquía.

   La táctica leprosa fue simple. Presión intensa y dominio de la pelota para mirar de lleno el arco de enfrente. Así logró generar las situaciones de riesgo, que todas fueron a favor de la Lepra en la primera mitad. A los 38' Figueroa apareció solo dentro del área y perdió el segundo tras la tapada salvadora de Andrada. Y tres minutos más tarde, Scocco se la picó al uno granate y la pelota voló por encima del travesaño.

   Newell's lo perdonó, no estuvo certero para liquidarlo y eso era peligroso. Lanús intentó ser más punzante en el complemento y Sand avisó en el arranque. Después Aguirre (67') metió un cabezazo tremendo abajo y Pocrnjic, en una reacción notable, evitó la igualdad con un manotazo.

   Los rojinegros se mostraban intensos e impedían que el conjunto granate jugara cómodo. Lo obligaba al error constante, lo que presumía que era casi imposible que pudiera cambiar el destino del resultado. Pero no fue así. En la penúltima jugada del encuentro, Braghieri apareció como un fantasma dentro del área y con un cabezazo furibundo estableció el 1-1.

   Injusto desde todo punto de vista por la propuesta de uno y otro. No se puede hablar de merecimientos, porque no es una palabra que encaja en el fútbol más allá de que Newell's debió haberse quedado con la victoria. No definirlo fue el pecado capital.


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