Ovación
Viernes 23 de Junio de 2017

Newell's se durmió en el final de cada tiempo

El equipo rojinegro pagó con goles en su arco no poder imponer el protagonismo con juego

Si se es previsible y encima la enjundia no aparece en su máxima expresión, entonces sucede lo que le pasó a Newell's con Belgrano. Que el que estaba último en la tabla le pegara un cachetazo al vencerlo por 2 a 1. Para alejarlo del sueño de la Copa Libertadores que abrazaba con enorme cariño para coronar una campaña importante a lo largo de la temporada. Y ahora, seguramente, le quedará como consuelo la Sudamericana. La imagen no sólo fue deslucida, sino que al equipo le costó imponer el protagonismo que ostentó a lo largo de todo el torneo frente a un Pirata pobrísimo y que sólo había ganado cuatro veces en 28 presentaciones. Todo un dato para ilustrar lo expuesto.

Nada había entregado la primera mitad. Mucho toqueteo y errores compartidos, lo que pintaba un encuentro aburrido y digno para la siesta. La pelota transitaba los distintos sectores de la cancha, pero muy lejos de los arcos. A tal punto que la primera jugada con algo de riesgo apareció casi sobre la media hora, cuando Valenzuela se lanzó por su sector para aparecer en el área local y su centro no pudo ser bien capitalizado por Fértoli. El índice de la pobreza futbolística era alto y el juego necesitaba mucho como para bajarlo. No aparecía ningún atisbo que podía cambiar y todo pintaba para el cero, al menos para esa primera etapa. Pero el fútbol siempre entrega sorpresas. A los 41' el debutante Tomás Attis se encontró con una bocha en la puerta del área chica e inexplicablemente la tiró por arriba del travesaño cuando Pocrnjic estaba entregado. Y en la acción siguiente el uno leproso se lo llevó puesto y Trucco, al lado de la jugada, no dudó en sancionar la pena máxima. Matías Suárez (43') le rompió el arco para establecer el 1-0 en un partido que hasta ese momento había sido apático. El uno leproso le reclamó la sanción al árbitro, pero la jugada no deja dudas.

Todo cuesta arriba. Y a remarla. La premisa era conseguir la igualdad rápido para luchar por la victoria tan necesaria. Newell's la consiguió tras una enorme jugada colectiva que concluyó con Figueroa, en el área, tocando hacia atrás para que a la carrera Formica metiera un zurdazo terrible al ángulo y pusiera el 1-1. El envión que tomó parecía que lo iba a empujar hacia el triunfo, ese tan necesario como imprescindible. Las ganas fueron muchas, pero chocó contra el cerrojo pirata. Encima, Ñuls perdió a Moiraghi por expulsión y todo le costó más. Y el juego se hizo muy parecido a lo sucedido en la primera mitad. Nada por aquí, nada por allá. Un tiro libre de Márquez que tapó Pocrnjic había sido una de las pocas acciones que movilizó el juego. Newell's no tuvo la intensidad mostrada con Lanús, fue muy previsible y lo pagó. Cuando nada hacía presagiar que el empate se modificaría, Velázquez metió un zapatazo goleador para el 2-1 y hacer trizas las ilusiones coperas. Para noquearlo y no sólo dejarle el ánimo por el piso, sino también con apenas un puñado de ilusiones. Porque ya no depende de sí mismo.

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