Ovación
Viernes 09 de Junio de 2017

Newell's cruje

La estabilidad institucional está debilitada por la crisis que generó la ruptura entre la dirigencia y los principales futbolistas del plantel. ¿Quién manda? ¿Quién se va?

¿Quién manda en Newell's? ¿Bermúdez o Maxi? ¿La comisión directiva o los jugadores? La pregunta, puertas afuera del club, no tiene respuesta. Para la mayoría leprosa obviamente los futbolistas tienen razón. Nada ni nadie puede con las estrellas a la hora de la compulsa popular. Ni en Newell's ni en ningún club del mundo. Pero sucede que hay una comisión directiva que fue elegida por los socios en elecciones convencionales y limpias como Dios manda. ¿Entonces?

   Los roles están alterados por la crisis. La precaria situación financiera del club, que no era desconocida para ninguna de las partes, va comiendo los cimientos. La institucionalidad agoniza porque el plantel decidió, aunque no haya sido voluntario, ponerla al borde del precipicio ayudado por una conducción francamente deficitaria.

   Se puede explicar descarnadamente con una pregunta sin respuesta. ¿Qué integrante de la comisión directiva que no sea Eduardo Bermúdez es un interlocutor válido para los futbolistas? Ninguno. Cuando todo marcha viento en popa lo disimula la bonanza, el problema es cuando asoma la crisis. Hay montones de conducciones unipersonales en el fútbol argentino, pero ninguna padece la inestabilidad financiera de Newell's. Boca, Racing, San Lorenzo, Estudiantes, Lanús por ejemplo. Como se verá, las realidades institucionales contrastan drásticamente con las de la entidad del Parque.

   En ese estado de descomposición que altera las funciones, juega un papel fundamental la enorme jerarquía de un puñado de futbolistas que está muy por encima de los dirigentes, muchos de ellos desconocidos hasta la asunción en la consideración de la masa societaria y los hinchas en general.

   Es absolutamente lógico que en una disputa pública lleven las de ganar Maxi, Scocco o Formica. El problema surge cuando alguna de las partes, confundida por la crisis, se pone por delante de la institución. Cuando alguien se cree más importante que un club, sea dirigente, entrenador o jugador, llega el momento de tomar decisiones drásticas. No hay margen para otra cosa.

   El problema es quién toma la decisión. ¿Desde qué consenso? ¿Con qué fortaleza?

   Hace muchos años que a Newell's le pasan estas cosas. Desde el mismo momento en que las comisiones directivas de turno decidieron prácticamente entregarle la conducción del club a algunos cuerpos técnicos, la institucionalidad empezó a deteriorarse. La explicación es muy sencilla: las funciones quedaron alteradas.

   Los dirigentes deben conducir y los jugadores tienen que jugar. Si no funciona así, no funciona. El gran desafío que tiene Newell's por delante es recuperar el orden preestablecido, pero ¿está la comisión directiva capacitada para ello? La respuesta es rápida y contundente: no.

   Al menos hasta aquí no hubo una sola señal al respecto. Cada vez que Bermúdez tuvo que manejar la crisis, la chocó. Y a sus costados no tiene dirigentes que puedan sostenerlo. Son novatos que, como en todos los órdenes de la vida, tienen que adquirir experiencia.

   Del otro lado, los futbolistas asumen como una "guerra" la decisión de los dirigentes de "no hablar", según las declaraciones del miércoles de Scocco.

   "Optaron por armar una guerra con el plantel en lugar de venir y hablar sobre la realidad del club", dijo el goleador,

   "Esperábamos que en lugar de hacer una conferencia de prensa y tratar de quedar bien parados políticamente hubieran venido a charlar con nosotros? Quiero manifestar además nuestro total apoyo a la dirección técnica anterior. Porque después de esa desafortunada conferencia del viernes creo que no quedaba otra decisión que la que tomaron? Realmente el desgaste que hay en el plantel a pocos días de terminar el torneo nos lleva a encontrarnos en una situación en la que no sabemos qué hacer. La semana pasada llegamos al punto de tomar una decisión que siempre tratamos de evitar, que era una última opción. Esperábamos que en lugar de hacer una conferencia y tratar de quedar bien parados políticamente hubieran venido a charlar con nosotros y nos dijeran que pasaba esto o lo otro", insistió Nacho.

   De esas declaraciones no se vuelve. O se va Scocco o se van los dirigentes. La convivencia es imposible de imaginar en la vida real.

   El reclamo de los futbolistas es irreprochable, parece estúpido tener que reconocerlo, pero vale como paraguas protector de la pregunta que viene. ¿No están tensando demasiado la cuerda? La postura asumida y las declaraciones de los referentes, ¿no ponen en riesgo la estabilidad institucional?

   Otro paraguas protector. Bermúdez está obligado a defender la economía del club, pero sus declaraciones ¿no afectan al patrimonio de la institución? Quizás la salida de Scocco, si se produce, no sea la mejor desde lo económico porque estará forzada por un vínculo roto e irrecuperable.

   El problema es cuando se supera el límite. Y ese límite es el club. Nada ni nadie es más importante que Newell's.

   Ni Bermúdez, ni Scocco, ni Maxi, ni Osella? Ni Bielsa. Nadie.

Los dólares de la Copa Libertadores

Para una institución complicada con su economía como es el caso de Newell's, la participación en la Copa Libertadores de América no representa sólo una aspiración deportiva. Hay mucho dinero en juego. Los clasificados a la fase previa recibirán 250 mil dólares por participar en esa etapa y el que quede eliminado percibirá, además, 50 mil de la moneda americana. En la primera fase cada participante ganará 400.000 y si queda eliminado, otros 100.000. Para la fase de grupos, el monto fijado para cada uno de los partidos disputados como local (son tres en total) es de 600.000 dólares. Por encima de la crisis institucional que vive, Newell's debería apuntar a esa clasificación que engordaría notablemente sus arcas sólo por ingresar a la fase de grupos.

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