Básquet
Martes 11 de Julio de 2017

Nadie es profeta en el básquet de Rosario, yo volví para ser campeón", dijo Pablo Fernández

El capitán del seleccionado rosarino, que el domingo le ganó la final a Santa Fe por 82 a 73, no se quedó en el triunfo. Crítico, analizó qué debe mejorarse para que el básquet local siga creciendo

La alegría no quita la capacidad de crítica, análisis y ganas de seguir haciendo bien las cosas. Al capitán del seleccionado mayor masculino de Rosario, Pablo Fernández, la noche del domingo lo encontró de puro festejo junto a su equipo tras ganarle la final del Torneo Interasociaciones al tricampeón, Santa Fe, por 82-73. Pero ayer, a pocas horas del éxtasis, el campeón habló del básquet rosarino y pegó duro.

“Hay cien equipos en el país en las mayores categorías: A,TNA (Torneo Nacional Ascenso) y Federal. Ninguno es de la ciudad. Falta un equipo referente, donde los chi puedan espejarse. Los buenos jugadores se van, nadie es profeta acá. Yo volví para ser campeón y lo logré junto a todo un equipo que se comprometió desde el primer momento”, dijo el 10 del equipo, de 34 años y actual alero en el club Hindú de Resistencia (Chaco) en la charla con Ovación.

Las palabras del pibe que tenía 4 años cuando empezó a jugar en Provincial y de allí en más no le dejó ni una maceta sana a su abuela en el patio, suenan a contradictorias. Cómo se entiende que después de 5 años el combinado de los dirigidos por Gonzalo Pastorino se hayan quedado con la última estrella de la provincia y uno de sus mejores jugadores diga que las cosas no están del todo bien.

“Es que hay cosas que son contradictorias. Rosario es una de las mejores plazas del país, pero para seguir el sueño de llegar lejos con el básquet hay que irse. Hace poco más de diez años Rosario se destacaba, ahora tanto en el norte del país como en el sur hay más competitividad que acá. Los gobiernos allí respaldan mucho al básquet y también las asociaciones. Hay que buscar herramientas para que los pibes se queden a jugar acá y sigamos creciendo “, aseguró.

Fernández afirmó que Rosario no sólo tiene buenos entrenadores sino que de acá salió el mejor periodista del país y relator de la NBA (Carlos Altamirano). Y agregó que varios de los mejores jugadores del básquet nacional salieron de la Cuna de la Bandera.

Entre ellos apuntó a un rosarino de selección, Diego Lo Grippo, que juega en Atenas de Córdoba; también mencionó a Omar Cantón, de la Liga Atlética, de la Liga Uruguaya, y a Adrián Boccia, de Ciclista Olímpico de La Banda, Santiago del Estero.

Pero cuando se le pregunta dónde está para él la falla y si se trata o no de un problema de falta de inversión económica, Fernández no se muestra totalmente convencido y dice: “en parte sí”.

“¿Sabés cuántas horas entrenamos los jugadores como yo por día? Cinco y acá se entrenan unas tres promedio por semana. Acá suele suceder que una partido empiece a las 9 y un árbitro llegue a las 9.30. Entonces no es solamente una cuestión de dinero. Es de compromiso. Seis jugadores rosarinos vinimos de otras provincias a jugar este torneo por el que no cobramos nada y hasta corremos el riesgo de lesionarnos y perder contratos. ¿Sabés qué pedimos de mínima para jugar? Que se pase un trapo de piso en la cancha antes de los encuentros porque si el piso está sucio o húmedo uno corre riesgo de lesiones, y que haya agua disponible para hidratarnos y toallas. Y tuvimos buena respuesta y hasta más: contamos con filmaciones con más asistentes técnicos y hasta kinesiólogo. Y con hielo, aunque parezca poco importante. No estamos pidiendo imposibles, sólo cosas necesarias para ser más competitivos y profesionales. Yo creo que es hora que alguien nos junte a todas las piezas rosarinas dispersas y empecemos a trabajar juntos para levantar el básquet local”, aventuró.

Fernández comenzó a jugar profesionalmente a los 16 años, en San Nicolás. De allí en más rodó detrás de la pelota de básquet por Gualeguaychú, Paraná, Capital Federal, Formosa, Río Gallegos, Esperanza, Chile y Chaco. Juega en TNA. Vive del básquet, él y su familia (su esposa Verónica y el hijito que tienen juntos, Tiziano, de 3 años). “No nos falta nada, ellos me acompañan donde voy porque el nene es chiquito. Y vivir en las provincias me gusta, la gente es muy cálida”, comentó.

El año pasado salió campeón con el club Hispano Americano de Río Gallegos; esta temporada fue parte de equipo chaqueño Hindú y llegó a la final de la Conferencia. Fue elegido el mejor alero de la competencia. Y ahora es flamante campeón en la provincia, el primer jugador al que llamó el entrenador para formar parte del equipo y al que eligió capitán.

Las crónicas especializadas del básquet lo tildan de “guía deportiva y espiritual” del conjunto. Todo hace suponer que su palabra y análisis valen. El explica: “No creo ser tan importante. Acá se armó un grupo, nos comprometimos como grupo y estos son los resultados. En la primera charla con mis compañeros les dije: “«Pedimos varias cosas y nos las dieron, ahora hay que responder con todo lo que somos y tenemos que salir campeones». Y así fue”, dijo el jugador, de 1,96 metro, “no uno de los más altos”, según dice, y que calza 47 y medio de zapatillas.

El “así fue” que expresa significa que Rosario jugó en apenas dos días y medio cinco partidos (contra Cañada de Gómez, Oeste, Noroeste, Reconquista y Santa Fe) y les ganó a todos logrando su estrella número 22 (el subcampeón, Santa Fe, cosecha 32).

Los rosarinos tuvieron un alto porcentaje de efectividad desde la línea de los 6,75 (11/14, 79%), todo lo contrario de los santafesinos que fue muy magro (7/32, 32%).

“Fuimos de menos a más durante el torneo, pero en la final dominamos todo el juego, todos rendimos bien”, dijo el capitán mayor en referencia al partido que se disputó en el estadio Tribu Mocoretá del club Regatas de Santa Fe.

Los primeros diez minutos no fueron fluidos. Hasta podría decirse que empezó mejor Santa Fe, que se quedó con el primer parcial por 21 a 15.

En el segundo comenzaron a desequilibrar los rosarinos a través de Joaquín Ríos y Fernández, con variantes en ataque y buena definición ante una capital de provincia con problemas defensivos.

Los dirigidos por Pastorino sufrieron la baja de Rodrigo Sánchez, por lesión y, momentáneamente, también la de Matías Aristu, que volvió y luego se luciría con triples. Rosario se fue al descanso largo con el marcador en su favor por 45 a 40. En el comienzo del tercer cuarto, Santa Fe tuvo un poco de reacción, pero no le alcanzó. Rosario volvió a equilibrar en defensa y en ataque, pero los santafesinos se quedaron con el parcial por 59 a 58 y una definición abierta. Pero el último segmento fue letal para los santafesinos. Rosario se mostró más entero, concentrado y efectivo. Superó a un rival que se venía acostumbrando a quedarse con el campeonato y ante un estadio donde el público era minoría. Ganó como un grande.

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