Ovación
Viernes 15 de Septiembre de 2017

Mucha calma en Central en medio de un arranque discreto

En Central compensan la falta de triunfos con el hecho de que el equipo todavía no perdió, en lo que es un inicio de torneo flojo a comparación de los anteriores

En Central compensan la falta de triunfos con el hecho de que el equipo todavía no perdió, en lo que es un inicio de torneo flojo a comparación de los anteriores

Si hay algo que debe tener Central en este momento es calma. En los últimos días se expresaron claramente los jugadores. También lo hizo el entrenador inmediatamente terminado el partido contra San Lorenzo, cuando habló de "cosas por mejorar", de "seguir trabajando", de una "mayor elaboración de juego", ente otras cosas. Todas esas reflexiones no aparecen porque sí. No son antojadizas ni muchos menos. Son producto de una sensación de disconformidad sobre el arranque que el equipo tuvo en el torneo, en el que aún no pudo ganar, algo que en los últimos años el canalla no estaba acostumbrado. Más sombrío fue el panorama en el inicio del campeonato anterior, con Eduardo Coudet como entrenador, con un punto sobre seis, pero antes de eso, desde el retorno a primera división, Central siempre tuvo mejores inicios de competencia (ver infografía).

Para alguna mente tremendista, primero hay que aclarar que no se trata de un mal arranque del canalla. Simplemente de un inicio en el que los propios protagonistas esperaban otra cosa. Es que van recién dos fechas de la Superliga y hoy es sumamente apresurado aventurar cualquier rendimiento a futuro.

Uno de los grandes puntos a favor que tiene Central es que cuando le tocó jugar, aunque con un rival de mucha menor jerarquía, en un mano a mano por Copa Argentina, superó la prueba. Ese simple hecho otorga un plus de garantía. Desde ese lado, en este arranque de semestre sí sabe lo que es ganar.

¿Otra mirada optimista? Claro que la hay. "Tenemos que estar tranquilos porque no estamos perdiendo". Es totalmente valedera la frase del uno de los capitanes (el otro es Paulo Ferrari) y máximo referente del plantel Marco Ruben, quien igualmente no le esquivó al bulto cuando advirtió que "el análisis que hacemos es que todavía nos falta fútbol y encontrar nuestra forma de juego".

Esa declaración de Ruben (también habló de que lo que puede tomarse como un inicio flojo es porque "la gente se acostumbró a los buenos resultados y por eso exige") es sin dudas el semblante que domina hoy el vestuario. Es que el sentimiento de que, pese a las falencias propias, a los otros equipos les costó superar a Central, es la pata de mayor sostén, sobre todo en la parte anímica.

Y es precisamente esta situación de cierta satisfacción por no haber perdido en lo que va del semestre, lo que permite que esa cuota de calma de la que se hicieron eco los protagonistas sea más fácil de gobernar.

Quienes dialogan a menudo con Paolo Montero entregaron un pantallazo bastante claro en estos últimos días respecto a la forma en la que se fueron manifestando sus sensaciones. Unas cuantas voces consultadas coincidieron en el discurso. "Hay un cierto grado de fastidio porque el equipo no está rindiendo en la forma que Paolo pretende, pero también hay mucha tranquilidad", vociferó una de las fuentes.

Esa tranquilidad es la que se intentará llevar el próximo lunes a cancha de Temperley, donde enfrente habrá un equipo mucho más urgido que el canalla por haber perdido los dos primeros partidos. Y a partir de la sabiduría para mantener la calma se podrán allanar caminos.

Todo eso no invalida la posibilidad de que en el medio haya una lectura crítica por parte del entrenador, que puede llevarlo a realizar algún tipo de variante en el equipo, que no sería ni más ni menos que una consecuencia del análisis sobre que lo que se logró hasta aquí es menos de los que se esperaba. Pero eso es harina de otro costal.

A la idea de que todavía no pudo sumar de a tres en la Superliga y que el arranque no está dentro de lo esperado, se le planteará la que en el historial todavía no hay derrotas. Y esto es lo que pone al equipo en una situación de análisis profundo y crítico, pero con plena conciencia de que sin alarmas que estén sonando, la calma será el mejor aliado para lograr la firmeza que le impida retroceder pero no avanzar.

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