Rosario Central
Jueves 15 de Junio de 2017

Montero puso los puntos y condiciones

Cuando Paolo Montero arribó a Arroyito no había muchas voces cargadas de confianza. Al menos en el afuera, en el común de la gente e incluso de quien suscribe. Si bien tiene sobre el lomo una jerarquía tremenda por su trayectoria futbolística, en el canalla no tenía mucho que ver y tampoco aparecía como el apellido justo para tomar un equipo que había quedado desgastado y devastado anímicamente por haber perdido una nueva final de la Copa Argentina. A tal punto que Eduardo Coudet, quien privilegió esa competencia por sobre el torneo, dio un paso al costado ya sin fuerzas y desahuciado por no haber dado la vuelta olímpica. El uruguayo tenía la dura misión de reacomodar el equipo y levantarlo. Algo que hizo a pesar de las incógnitas y miradas externas. Hoy, pensando a futuro, tendrá la misión de reforzar la formación de cara al próximo campeonato y a las competencias que se vendrán. Y también exigirá, no sólo para cubrir los lugares que necesitará reforzar si no los nombres que considera intransferibles. Es en este punto donde ingresa el nombre de Javier Pinola, el defensor apuntado para el mercado de pases que se viene.

   El marcador central aparece en la mira de Racing, pero ahora es Boca el que tiene firmes intenciones de hacerse cargo de la opción de compra (ver aparte) y llevarse al jugador para reforzar un sector endeble que tiene el Mellizo Guillermo Barros Schelotto. Si hasta el presidente de Boca, Daniel Angelici, no negó el interés. Claro, todo esto llegó a oídos de Montero, quien pegó el grito en el cielo y, según cuentan, habría puesto en duda su estadía en Arroyito si Pinola deja de lucir la casaca auriazul.

   Central necesita no sólo una buena campaña si no conseguir algún logro deportivo después de años de frustraciones. Montero desea cumplir con esa meta para ingresar en el salón de la fama canalla, por eso establece condiciones. También porque pretende contar con un grupo que responda a sus expectativas y pueda luchar por algo, porque está en juego su prestigio. Algo lógico para un técnico que quiere ir en busca de cosas importantes y no que el equipo sea un mero participante.

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