Ovación
Sábado 05 de Agosto de 2017

Montero, de espaldas a la cantera

El DT canalla no es proclive a confiar en las divisiones inferiores. Primero quiere un equipo de hombres para "proteger" a los pibes.

En Central aquel técnico que no es muy proclive a mirar las divisiones inferiores comete un pecado imperdonable. Es que la historia canalla siempre estuvo signada por el aporte de los pibes tallados en el molde de la cantera del club. Pero para nutrir esta nota no viene al caso pasar lista de los chicos que forjaron sus sueños en la ciudad deportiva de Granadero Baigorria y luego se hicieron grandes en el Gigante. Porque, en realidad, el disparador es la conducta que adoptó Paolo Montero desde que asumió la dirección técnica a principios de año. En ese punto, si algo dejó claro el entrenador uruguayo es que su ciclo siempre pondrá el acento en los jugadores experimentados. Porque Paolo está convencido de que es tiempo de darle la espalda al piberío. Equivocado o no, lo suyo no es un capricho de conducción ni un empecinamiento para no izar la bandera que siempre levantó esta comisión directiva.

Montero toma distancia del buen trabajo que se cocina en Granadero Baigorria porque está sinceramente disuadido de que para dejar su huella por el club primero necesita formar un equipo de hombres. De hecho, por eso en este mercado de pases pidió con insistencia que le trajeran un par de marcadores centrales y nunca se le cruzó por la cabeza llenar esas vacantes con el aporte de Renzo Alfani o Fernando Alarcón, de buen partido el sábado pasado contra Unión por la Copa Santa Fe. A los únicos que les echó el ojo para sumarlos con asiduidad al banco de la primera y tenerlos como reemplazo fueron a Maxi Lovera (hoy lesionado) y Leonel Rivas. En ese punto, la infografía que se observa en la página no miente. El resto de la lista no hace más que testimoniar la poca vocación que tiene Montero para confiar en los pibes. Por algo no dirigió al equipo que está disputando la Copa Santa Fe y que hoy buscará el pase a las semifinales del torneo. Tampoco es casualidad que no haya metido la mano en la bolsa para buscar en los jugadores que volvieron de sus préstamos para cubrir los puestos que quiere reforzar.

La lógica en la que se apoya Montero para reforzar su creencia es que esta camada de pibes tendrá cabida cuando su equipo esté bendecido por los buenos resultados o por un título. Si ocurre eso, entonces sí para Paolo será tiempo de apostar a las inferiores. Hacerlo antes no sólo sospecha que será una equivocación, sino que entiende que el escenario actual no es terreno fértil para que exploten.

En esto, vale decirlo, tampoco es que Montero se encontró en el camino con un juvenil que lo cautivó con sus condiciones. Tampoco se topó con un fuera de serie que pide titularidad inmediata en la primera. El DT de Central primero quiere armar lo que se desarmó por la sangría de jugadores que sufrió el equipo del semestre pasado y luego intentar quedar en la historia con la obtención de la Copa Argentina. Como el técnico que sepultó la sequía de títulos del club. Paolo se la juega a eso. Sabe que esta edición del torneo no convocará la atención de River y Boca, que ya lograron clasificarse a la Libertadores de 2018, y a partir de eso visualiza que el mejor atajo para la consagración es apostar un pleno a la copa. Una vez que el club se saque de encima ese lastre de tantos años sin vueltas olímpicas, entonces sí Montero empezará a observar con más ahínco a los chicos que crecieron en el vivero canalla. Mientras tanto, la búsqueda pasará por consolidar un equipo de hombres que les dé "protección" a los pibes.

Comentarios