Opinión
Jueves 09 de Febrero de 2017

Mirarse y reconocerse como protagonista

Ahora que se sabe con más certeza la fecha en la que se reanudará el torneo en 2017, tranquilamente se puede trazar un cuatro de situación para saber en qué hemisferio quedó parado Newell's luego del gran cierre que tuvo en 2016. Justamente en ese análisis global se extiende una sensación y no es otra que la de empezar a exigirle al equipo de Osella en función de su ubicación en la tabla.

Con esto no busca decirse que a Newell's en condiciones normales habría que atribuirle la condición de candidato excluyente a lograr el título. Pero sí es hora de que este equipo de Osella empiece a mirarse en el espejo y reconocerse como protagonista. Al técnico y estos jugadores ya no les alcanza con espiar todo lo bueno que se hizo en 2016. En la vida hay momentos en los que se puede ir silbando bajito, como haciéndose el desentendido, pero hay otros en los que hay que animarse a pegarle un puñetazo a la mesa. Sobre todo para que los rivales que también están encaramados en el lote de arriba vean que Newell's tiene los colmillos afiladísimos para darle caza al título.

Osella ya logró lo más difícil, como fue formatear a once voluntades en un conjunto de autor, fácilmente reconocible. Otro gran mérito que debe apuntársele al entrenador fue saber mantener la salubridad grupal. Sin armonía puertas adentro es imposible darse un baño de gloria. Maxi Rodríguez y Nacho Scocco, los lugartenientes de la cruzada leprosa, conocen como pocos cómo deben deslizarse por el paño para salir campeón. De hecho, ya lo consiguieron en la etapa de Martino. Pero si Osella cree que su trabajo ya fue hecho con sólo edificar a un equipo con cultura pretoriana, estará muy equivocado. Como Diego es un tipo de inquietudes múltiples, sabe mejor que nadie que en este semestre el mensaje madre no deberá estar auxiliado por la austeridad. Los que levantan banderas de la mesura habitualmente no salen campeones. Siempre les falta cinco para el peso a la hora de coronar la obra. Es que en el fútbol, como en la vida misma, los que caminan por la cornisa de la osadía son los que se quedan con la última palabra.

Buena parte del buen presente rojinegro, por no decir todo, se explica en la inoxidable vigencia de Maxi Rodríguez y Nacho Scocco. También la reconversión futbolística que experimentó Mauro Formica levantó un biombo de ilusión en el hincha rojinegro. Sin ellos, hubiera sido improbable ver a un Newell's a tres puntos del líder Boca. Pero con ellos es altamente posible mirarse en el espejo y reconocerse candidatos a salir campeón.

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