Ovación
Sábado 27 de Mayo de 2017

Messi, con sed de Nemeziz en la final de la Copa del Rey

El rosarino estrena botines con nombre de la diosa de la venganza. Quiere borrar con un título un año sin alegrías.

Némesis no tiene significado en la Real Academia Española. Ni siquiera para referirse a lo que es. Una diosa de la mitología griega que representa la justicia retributiva, la solidaridad, el equilibrio, la fortuna y, también, la venganza. ¿Cuánto hay de esto último en lo que precisa Lionel Messi para patear una última temporada donde las cosas no le salieron como hubiera querido? Es que, aunque su juego haya estado en un nivel alto, prácticamente no cosechó nada y ni siquiera la final de hoy de la Copa del Rey ante el Alavés vasco, que cierra todo un año, será un gran consuelo. De todas formas, siempre es bueno empezar, qué mejor que hacerlo con un título y con botines nuevos. Son los que estrenará hoy y que fueron bautizados haciendo juego con su nombre: Nemeziz, con "z", eso sí.

La empresa alemana Adidas eligió el último partido de la temporada para que Messi, su deportista estrella, estrene por tercera vez un botín exclusivo. Con la idea en la estética de que las rayas simulen las vendas que se enrollan los jugadores en los pies, el estilo cebra de su diseño sin dudas resulta llamativo. Y mucho más el nombre, usando el apellido del rosarino y asociándolo a los dioses de la mitología griega. Claro que este Dios futbolero es bastante terrenal, tanto que este cierre de temporada no le entregó demasiada alegría, más allá de grandes partidos, como el último en el Santiago Bernabeu o que haya superado los 50 goles, o haya sido el pichichi del campeonato, dejando muy atrás a sus compañeros Luis Suárez y Neymar.

Pero su nivel no se tradujo en título, más allá de esa Supercopa española de agosto. Se puede asociar además que la temporada la empezó cargando la amargura de la nueva final perdida con la selección, con penal marrado incluido en la Copa América de Estados Unidos. Que siguió con su decisión de abandonar la albiceleste, luego revertida. Que en los últimos tiempos terminó con la actitud desencajada en el insulto a un asistente, la dura sanción y posterior perdón de la Fifa, que le impidió igual estar en Bolivia. Que no repuntó en Barcelona, por la eliminación en cuartos de final de la Champions League ante Juventus. Y con ser subcampeón en la liga de Real Madrid, el mismo archirrival que jugará la final por la Orejona.

Por eso, Messi necesita pronto una "venganza" futbolera que le borre esta mueca, que le permita volver a ilusionarse. Y acaso, en ese sentido, el estreno de los botines con su nombre camuflado, le sirvan de trampolín para barajar y dar de nuevo, más allá de que su descanso no terminará hoy después de la visita al Vicente Calderón (que dicha sea de paso, verá su último partido ya será derrumbado para urbanizar la zona y el Atlético Madrid se mudará al estadio La Peineta) para enfrentar a Alavés, ya que, por supuesto, estará en el estreno del ciclo de Jorge Sampaoli, ante Brasil y Singapur.

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