Ovación
Sábado 25 de Marzo de 2017

Mercedes, el protagonista de la primera función de la Fórmula 1 que larga en Australia

El inicio de año en el Albert Park de Melbourne, un circuito sin dudas atrapante, lamentablemente parece que mostrará más de lo mismo.

La clasificación es la hora de la verdad. Ahí se muestra todo. Pero los ensayos oficiales también dan indicios firmes de lo que puede esperarse de una carrera y, en este caso, del inicio de una temporada. Pasada la ilusión óptica veraniega, Mercedes repitió el esquema que viene monopolizando la Fórmula 1 desde hace tres temporadas y que tan mal le hace a un espectáculo, es decir que siempre ganen los mismos. Es cíclico, la máxima categoría del automovilismo mundial no puede salir de ese laberinto a lo que le llevó el avance exacerbado de la incidencia de la tecnología en los coches y por más que hayan aplicado el botón estilo "nitro" para facilitar los sobrepasos, los cambios obligados de gomas y etcétera, etcétera, le cuesta una enormidad volver a las bases. Es decir que sean más de uno los equipos con posibilidades ciertas que haya disputa verdadera en pista sin aditivos. El inicio de año en el Albert Park de Melbourne, un circuito sin dudas atrapante, lamentablemente parece que mostrará más de lo mismo.

La era turbo fue excelentemente capitalizada por Mercedes, que desarrolló esa nueva tecnología mucho antes que el resto y hasta ahora no hubo quien le hiciera sombra. Dos años de Lewis Hamilton y el último de Nico Rosberg sólo hicieron de la Fórmula 1 dos campeonatos bien distintivos: uno el de la casa alemana y otro del resto. Por suerte hubo lucha intestina entre ambos pilotos y la historia no repitió por ejemplo el modelo Michael Schumacher-Rubens Barrichello durante los años de dominio insoportable del alemán en Ferrari y hasta mejoró la era de Sebastian Vettel-Mark Webber en Red Bull, cuando el teutón ganó sus cuatro títulos. Precisamente, ahora que conduce una Ferrari que no puede combatir al Mercedes, Vettel dejó de ser ese piloto que se comía los chicos crudos y los amantes del Cavallino esperan que recupere esa mística para ver si este año podrán dar batalla. El segundo puesto al término de los dos ensayos de ayer quizás sean un buen indicador, no así el medio segundo que lo separó de Hamilton.

Por lo demás, esta F-1 que extraña horrores el sonido de los V8 al son de los estándares ecológicos que supuestamente brindan los turbos (discutible por cierto), en este primer pantallazo de 2017 (no el de los ensayos de pretemporada donde, oh casualidad, Mercedes siempre apareció relegado), parece que repetirá la historia, más allá de algunos cambios que le darán más velocidad a los autos en curva y habrá que ver si son significativos (mayor ancho de chasis y de neumáticos traseros para ganar en efecto suelo). Por lo pronto, el tiempo de Hamilton en el ensayo bajó el de la pole del año pasado de él mismo y se espera que en clasificación sea como mínimo 2 segundos más rápido aún.

En otra dimensión, los ingenieros japoneses de Honda no pudieron encontrarle todavía la vuelta a la potencia de su motor para entregarle a Fernando Alonso la capacidad de competir. Y es una pena ver al bicampeón español, siempre aguerrido y protagonista con el medio adecuado, pelear contra sí mismo y un McLaren que no va para adelante. Ayer fue 12º.

La sorpresiva renuncia de Nico Rosberg, quien priorizó su vida familiar a disfrutar las mieles del título, dejó a la Fórmula 1 sin la posibilidad al menos de ver la revancha con Hamilton. Habrá que ver si el finlandés Valtteri Bottas tendrá la rebeldía suficiente para no pagar el derecho de piso en Mercedes y hacerle las cosas difíciles al inglés. Por lo pronto, el que recibió la noticia con la máxima felicidad fue Felipe Massa, quien en el último GP de Brasil se despidió con lágrimas en los ojos en su San Pablo natal (donde por media vuelta fue campeón en el 2008) y de la nada la salida del hijo de Keke desplazó a Bottas para reemplazarlo y le volvió a dejar libre la butaca en Williams. Así, el más veterano compartirá equipo con el ahora más joven: Lance Stroll, el canadiense de 18 años.

Imposible pensar que una lucha como la de Gilles Villenueve y René Arnoux por el segundo puesto en Dijón 79 pueda repetirse. Ni hablar de las maniobras donde las gomas derrapaban en las curvas y ofrecían cambios de trayectorias sorpresivas. Hace rato que todo es controlado y los pilotos encorsetados. Pero la Fórmula 1 sigue teniendo ese no sé qué que siempre renueva las expectativas, más ahora que retoman las gomas traseras anchas como en la época del Lole Reutemann y visualmente el cambio puede ser motivador. Aunque no haya argentinos desde hace 16 años, volverá a convocar fanáticos frente a la pantalla cuando a las 2 de mañana (Fox Sports) se apaguen los cinco semáforos y se renueve ese idilio con el público de los 5 continentes. Que comience la función.

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