Ovación
Viernes 24 de Marzo de 2017

Mentiras verdaderas, en medio de la polémica canalla entre Marco Ruben y Teo Gutiérrez

Muy poco de lo que declaran los protagonistas es verdad. El obligado ejercicio de la prensa de interpretarlos

Desde hace unos cuantos años las conferencias de prensa atentaron contra las entrevistas. La irrupción masiva de medios de comunicación no les dejó otro atajo a los protagonistas que el de sentarse detrás del mostrador a recibir todo tipo de preguntas, la mayoría improductivas, muchas de ellas repetidas, otras condescendientes. El mano a mano entre los deportistas y los periodistas, sobre todo cuando son jugadores de fútbol, es cada vez menos frecuente y la repregunta, complemento imprescindible de la pregunta, ya casi no existe. A esa desnaturalización del trabajo periodístico y la difusión de las actividades de los protagonistas, se le sumaron con el tiempo las declaraciones de ocasión que no se pueden sostener en el tiempo más de un par de días y dejan expuestos a los declarantes al punto de suponer que en ocasiones sería mejor que hicieran silenzio stampa, como le gusta decir al Coco Basile.

   "Por suerte Teo se queda, contar con un jugador como él es de suma importancia para el equipo". Paolo Montero, 12 de enero.

   "Montero es un gran entrenador y lo va a demostrar, va a dar que hablar en Rosario. Tiene un manejo de grupo importante. Tácticamente trabaja muy bien y tiene unos preparadores físicos muy buenos". Teo Gutiérrez, 23 de febrero.

   A un mimo, se le responde con otro mimo aún mayor. Montero quería que Gutiérrez se quede en Central cuando parecía que podría regresar a Junior de Barranquilla y el colombiano se vio en la obligación no sólo de quedarse como así de alabar al DT después de la banca.

   Marcelo Gallardo pide que no se hagan interpretaciones de las cosas que él dice, pero lamentablemente los textuales de estos tiempos obligan a la prensa a realizar un análisis de las declaraciones y la mayoría de las veces se comprueba que muy poco de lo que se dice es verdad. "Necesito que respeten algunas cuestiones. Si yo no me expreso, no tienen que hacerlos otros por mí. Estoy contento acá, esa es la verdad", dijo el Muñeco después que el vicepresidente de River, Jorge Brito, dijera que a fin de año el entrenador emigrará en un acto de honestidad brutal.

   En el mundo del fútbol, dar vueltas como en una calesita suele ser mejor visto que ir al punto, y las noticias llegan distorsionadas al destinatario final, que no es el periodista, sino el socio y/o simpatizante de la institución. Traducido: Gallardo quiere mantener la expectativa hasta último momento y Brito quiso avisar con tiempo.

   De regreso a Paolo Montero y Teo Gutiérrez. Ahora se agregará al capitán de Rosario Central.

   "Son cosas que no tienen que pasar. No me voy bien con eso. El penal lo pateé yo, lo erré y hubiese sido importante. Tengo que hablarlo con Teo nada más. Son cosas que se hablan y se arreglan. Nada grave. Cosas que pasan pero que quedan feo. Fue un momento de incomodidad". Marco Ruben, 12 de marzo.

   Dentro de lo incómodo que resultaba y la bronca que tenía por el episodio, el dueño de la cinta auriazul fue bastante explícito tras la comedia que protagonizó con Teo en el primer partido oficial del año. "Son cosas que no tienen que pasar", dice Marco marcando la cancha con una franja muy ancha. Sin decirlo y aunque intente minimizar el incidente, las declaraciones del capitán auguraban una semana compleja que el periodista está obligado a interpretar como tal. Cuando eso sucede, los protagonistas suelen enojarse porque se les achaca cosas que no dijeron, pero en realidad lo dejaron traslucir.

   La ecuación es muy sencilla. O las declaraciones son claras, o el periodista debe interpretarlas. Hay textuales que no necesitan ni una coma, pero la mayoría se fue perfeccionando en el arte de hablar mucho sin decir nada y allí se descompensa el vínculo entre el cronista y el protagonista. En el fútbol sobre todo.

   "No hay problemas. Es positivo que dos jugadores quieran asumir la responsabilidad de patear un penal. Ruben los venía pateando, pero no vi bien lo que pasó". Paolo Montero, 12 de marzo.

   Es muy bueno que dos jugadores quieran hacerse cargo de una situación límite como un penal, pero es pésimo que se peleen por quedarse con la pelota. El entrenador no puede decir esto último porque es políticamente incorrecto y porque quiere evitar que el conflicto traspase las fronteras del plantel e inmediatamente queda expuesto.

   "Por las características del campo de Quilmes y su juego, pensé en Herrera. Hay que buscar resultados. El motivo es futbolístico". Paolo Montero, 16 de marzo.

   Paolo tuvo que mentir para maquillar el conflicto, pero lo único que logró fue que resultara más visible. Como conductor de grupo se cargó el problema al hombro y salió a la cancha. Las medidas del terreno de Quilmes son las clásicas. No es un escenario diminuto, no tiene ninguna característica especial. La decisión de ubicar a Herrera no fue futbolística, fue un correctivo para Teo que se extenderá ahora a la cancha de Central. Y en la conferencia de prensa de ayer el uruguayo volvió a ponerle el cuerpo a un conflicto que no le pertenece, aunque sí es responsable de intentar engañar a los periodistas aunque el verbo más adecuado sea mentir.

   "Pensamos que con Herrera y Ruben tenemos la chance de generar más fútbol y tener un equipo más ofensivo", dijo el ex zaguero de Juventus en conferencia de prensa. "A Herrera lo conozco desde San Lorenzo y sé el potencial que tiene para dar. Quiero darle la posibilidad de que siga", amplió.

   Esta semana hubo más tiempo para buscar justificaciones y la cosa salió más prolija, aunque termina de cerrar el círculo sobre una argumentación irreal: las dimensiones de la cancha de Quilmes no tenían, no tuvieron, nada que ver con la salida de Gutiérrez. Teo fue excluido por su reprochable pantomima frente a Godoy Cruz casi desautorizando al capitán del equipo.

   Hubiera sido mejor hablar a calzón quitado, pero Montero decidió inmolarse en beneficio del tan mentado grupo. El tiempo dirá si le da resultado. El mismo tiempo que pone cada vez más distancia entre periodistas y protagonistas por el bendito conflicto de intereses.


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