Central
Martes 20 de Diciembre de 2016

Mejorar sobre lo ya hecho: Central debe seguir apuntando a pelear arriba

Vendrán director técnico nuevo y cambios, pero Central no debe dejar de construir sobre las bases que lo llevaron a pelear de nuevo bien arriba

Vendrán director técnico nuevo y cambios, pero Central no debe dejar de construir sobre las bases que lo llevaron a pelear de nuevo bien arriba

Ayer, 19 de diciembre, se cumplieron 45 años de la mítica Palomita de Aldo Pedro Poy. También 21 del no menos mítico título de la Copa Conmebol. El primer mojón acaso donde el club de Arroyito empezó una etapa sembrada de éxitos y el último hasta ahora en una noche de una hazaña incomparable. Desde entonces, Central atravesó todos los estados, rozó la gloria y se hundió en la secuela más gris de su historia. Pero desde hace dos años algo fue cambiando, apareció la luz al final de ese túnel y, casi por arte de magia, de venir de la noche más oscura empezó a acostumbrarse de nuevo a pelear por las cosas importantes, las que mueven siempre los corazones. La renovación dirigencial ensambló justo con la tremenda motivación que trajo el Chacho y así de nuevo volvieron los sueños posibles. Hoy el malestar es por no poder coronar, pero la institución toda dio un gran salto. Que no debe perderse de vista por un resultado deportivo que siempre está dentro del 50 por ciento de posibilidades cuando se define a cara o cruz. Nada debe echarse por la borda entonces, sino apuntalar un camino. Y acaso la victoria sobre Belgrano el domingo debe ser considerada en ese sentido.

En el estadio Kempes, el 2 a 0 fue además la despedida de Giovani Lo Celso. Y aunque el hincha, y el propio Gio, canjearía títulos por esa venta millonaria, esa transferencia es también una muestra cabal de todo lo que hizo bien Central en este tiempo. Como la de Franco Cervi, como las posibles de Walter Montoya y Víctor Salazar en un futuro cercano. Y más allá de que Coudet no profundizó su búsqueda en las inferiores, sí supo rodear a los que impulsó con jugadores que los potenciaron para hacerles dar un salto de calidad. Más allá de los errores del último mercado de pases, que generaron gastos desmedidos para metas que se salieron de cauce.

Central trazó un camino y peleó el título del torneo anual de 2015, la Copa Argentina de ese año y la última, y la Copa Libertadores 2016. Campeón es uno solo y no se le dio, pero ahora que la última desilusión abortó el proyecto del Chacho, el club no debe enloquecer en la búsqueda de su sucesor, tener los pies sobre la tierra y volver a construir, sin dilapidar capital, explotando aún mejor los recursos propios. Fracaso es no intentarlo una y otra vez y hasta entender si es necesario saber cuándo dar un paso atrás para volver luego a dar dos adelante.

El domingo Leo Fernández dirigió a gran parte de los hombres que dejó Coudet y también a los que había conducido en inferiores, por ejemplo en la 6ª campeona de 2013, cuando Lo Celso fue goleador, y Alfani, Mansilla y Banega eran sus compañeros. Además Maxi Lovera la rompió y Rizzi impresionó muy bien. Esa simbiosis necesaria debe alimentar Central en estos momentos de inevitable pesar, pero por motivos muy distintos a los que lo abrumaban hace demasiado poco tiempo como para no poner las cosas en su justa medida.

En ese sentido, el máximo emblema de todo este período de ilusiones, Marco Ruben, dio el ejemplo pidiendo jugar el último partido y peleando en él para que Central terminara el año con la frente en alto. Esa postal debe guiar también el tiempo de cambios que vendrá que, a no equivocarse, debe ser para mejorar sobre lo ya hecho.

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