Central
Lunes 08 de Mayo de 2017

Más latidos que ideas

El Canalla le metió mucho corazón pero le faltó fútbol en la caída por 2 a 1 ante San Lorenzo.

Buenos Aires / Enviado especial.- Con un puñado de buenas intenciones no alcanzó. La hidalguía de quien se siente capaz de imponer condiciones, tampoco. Y Central fue eso ayer en el Nuevo Gasómetro: más garra y corazón que fútbol, más desconcierto que sapiencia, más latidos que pensamientos. Por eso la derrota 2-1 en medio de esas intenciones de seguir en racha, pero sobre todo de encontrar un espaldarazo de cara al clásico. Un espaldarazo que no fue.

La postura especulativa de San Lorenzo duró apenas unos minutos. Y cuando eso cambió, el partido se hizo atractivo, con dos equipos que buscaron siempre. Y en ese ínterin Central la piloteó bastante bien, exponiéndose alguna que otra vez, pero intentando romper líneas con mayor velocidad, más precisamente por el sector izquierdo, donde Montero colocó finalmente a Camacho (Carrizo lo hizo por el centro). El manejo estuvo, la paciencia también, pero a la materia de claridad el Canalla se la llevaba previa. Por eso todo se reducía a algún que otro pase entre líneas, que los hubo, pero nunca con la justeza necesaria para que el jugador que picaba al vacío pudiera tomar contacto con la pelota. Lo hizo Camacho con Teo a los 3', lo repitió Carrizo con el colombiano a los 26'.

En el medio hubo un par de sofocones de los cuales Central debió tomar más conciencia. Porque el cabezazo de Caruzzo rozó el travesaño, porque la arremetida de Belluschi terminó con una volada hacia atrás de parte del Ruso Rodríguez.

Mientras, Central insistía mayormente por izquierda. Del otro lado, Martínez colaboraba más en el retroceso que en campo contrario, aunque al menos una vez llegó y se animó a prenderle cartucho.

Pero llegaron unos minutos fatídicos para el canalla. Cuando Salazar era retirado del campo de juego por lesión llegó el córner que Herrera desvió de cabeza y dio en la mano de Leguizamón, muy despegada del cuerpo. Penal que Ortigoza rubricó con jerarquía.

Y ni tiempo de reacción tuvo un Central al que se le nubló la vista y su circuito empezó a los chispazos. Fue tal el desconcierto que a segundos del gol del Ciclón, Blandi quedó mano a mano con el Ruso Rodríguez, quien impidió lo que hubiese sido la sepultura del resultado.

Desde ahí, Central jugó a remolque de San Lorenzo. Y dispuso de algo más de aire porque Blandi se lo seguía permitiendo, o mejor dicho porque el Ruso Rodríguez se mantenía con las luces encendidas. Porque a los 3' del complemento Ortigoza, con un pase magistral de más de 30 metros, dejó al 9 cuervo otra vez cara a cara con el arquero canalla, que se imponía en un nuevo duelo, algo que no pudo hacer con la media vuelta de Caruzzo (después de desairar a Pinola) que terminó en el segundo gol azulgrana cuando iban apenas 13'.

Pero fue esa postura timorata que asumió San Lorenzo con los dos goles de ventaja lo que hizo que Central sintiera que la cosa era viable. Ocurre que la buena combinación entre Camacho y Teo que terminó con el gol del colombiano se trató de un mero rapto de lucidez. Porque por más que el Canalla manejó más y mejor la pelota que el Ciclón, nunca pudo acercarse a las barbas de Navarro con demasiado peligro.

Y en el medio del descontrol el daño no fue mayor porque San Lorenzo prefirió defenderse con uñas y dientes en lugar de ir en busca del nocaut ante un Central que aparentó más de lo que jugó y que perdió en una cancha que le es hostil, pero nada menos que en la previa del clásico.

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