Ovación
Miércoles 05 de Abril de 2017

Los Pumitas: el éxtasis de la primera vez

Hace treinta años, Argentina debutaba como campeón mundial juvenil en Alemania. El medioscrum y el wing rosarinos formaron parte de aquel plantel que hizo historia

Parece que fue ayer. La primera participación de Los Pumitas en un Mundial juvenil de rugby fue en 1987. Ese año, el certamen ecuménico se disputó en Berlín, Alemania, ciudad que se estaba preparando para la caída de su nefasto muro. Rodrigo Crexell y Mario Gerosa formaron parte de aquel equipo que hizo historia al quedarse con el torneo tras vencer a Francia en la final. Ellos mismos, 30 años después, bucearon en el arcón de los recuerdos y rememoraron aquel logro.

¿Cómo fueron sus convocatorias?

En el Sudamericano de ese año, que se jugó en Mendoza, se confirmó la disputa de un Campeonato Mundial juvenil, algo inédito hasta ese momento, y los que habíamos jugado ese torneo teníamos la pequeña ilusión de estar en la lista. Recuerdo que estábamos haciendo pesas en el gimnasio de Jorge Trevisán, el de calle Urquiza, cuando Trevi se fue hasta la esquina a buscar la "Test Match". Cuando volvió abrió la revista y en ella estaba la lista de los convocados. Cierro los ojos y lo escucho a Jorge decir, como si fuera hoy: "Qué bien Gradín, hizo una lista federal", cosa que era cierta, ya que la mitad del plantel era de Buenos Aires y la otra mitad del interior. El reparto no pudo ser más equilibrado. (Crexell)

Mi caso fue distinto. Yo no había jugado el Sudamericano y estaba entrenando con el seleccionado mayor que se iba de gira a Australia. Se comentaba que estaba el Mundial juvenil y no entendía cómo no estaba en el juvenil si estaba entrenando con los mayores, independientemente de que si quedaba o no en la lista. Así que después de un entrenamiento le pregunté a Guastella qué camadas eran las que iban al Mundial porque quería que sepa que tenía edad para ir y cuando me respondió se enteró que una de esas era la mía (la 67). A los quince días dan la lista y me incluyen y sacan a un wing de San Fernando de apellido Rojas. Después, con la lista completa, jugamos varios partidos de entrenamiento en varios lugares del interior para llegar lo mejor posible a Berlín. (Gerosa)

¿Qué es lo que más recuerdan del torneo en sí?

Teníamos un equipo muy unido y eso de por sí es una fortaleza. Teníamos buenos jugadores, de hecho el 80% siguió jugando en el seleccionado mayor o en otros seleccionados. Los partidos de la clasificación, ante Portugal y Rumania, fueron muy duros físicamente, pero ellos técnicamente no eran buenos equipos y sabíamos que les podíamos ganar. La semifinal con Italia tuvo otra exigencia. Fue dura y pareja, a tal punto que se definió por penales. (Gerosa).

Algo raro por tratarse de un Mundial.

Fue una cosa inédita. Cuando terminó el partido empatado, todo el mundo miraba al banco de suplentes para ver lo que pasaba y se decidió dentro de la cancha que se iba a definir por penales desde las 25 yardas en cinco posiciones distintas de touch a touch. Por suerte fue 15-9 en favor de la Argentina y pasamos a la final. (Crexell)

Si les pido una foto de ese Mundial, ¿qué es lo primero que se les viene a la cabeza?

El título. A esa edad, en la que te estás iniciando, conseguir un título internacional es muy fuerte. Siempre lo recuerdo y cada vez que veo la foto me lleva a ese momento. (Gerosa)

Anécdotas debe haber a montones, ¿no?

Creo que no nos vamos a olvidar nunca cuando Alberto Barri, en el avión de regreso, nos avisó que íbamos a realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de San Pablo porque el avión cuando despegó de Berlín perdió el tren de aterrizaje. Si en ese momento alguno estaba borracho, se le pasó de golpe. Todavía me acuerdo cuando el avión tocó con la panza el suelo de San Pablo, ver la espuma, las luces de los camiones de bomberos, y todo lo que generalmente ocurre en un aterrizaje de emergencia. Recuerdo hasta cuando nos tiramos por los toboganes y, como si fuera una gracia, estar llamando a nuestras familias contándole lo que nos estaba pasando. Una locura total. (Crexell)

Yo me acuerdo de que estábamos pensando en la final con Francia cuando se produjo el levantamiento carapintada de Semana Santa. Las noticias llegaron rápido y hasta se corrió el rumor de que debido a lo que pasaba acá en Argentina no íbamos a jugar y nos volvíamos. Por suerte eso no pasó. Jugamos, ganamos el Mundial y una vez en el país nos recibió el presidente Raúl Alfonsín en la Casa Rosada. (Gerosa)


¿Cuál es la imagen más viva que les quedó de recuerdo?

Es la del grupo. Fue muy bueno lo que hizo Gradin (Luis, entrenador del equipo). Antes de ir a Alemania, a los del interior nos hizo viajar a Buenos Aires cinco días antes y paramos en las casas de los chicos de Buenos Aires. Así nos fuimos conociendo mejor, se fueron afianzando las relaciones y se terminó armando un grupo extraordinario, dentro y fuera de la cancha. Treinta años después sigo teniendo contacto con todos, con Martinez Riera, Santiago Mesón, el Oreja Bertranou, la Chancha Corral o con el Bebe Salvat, que estuvo en la previa y después no jugó ese Mundial, por ejemplo. Y cada vez que viajo con Jockey, mi club, a Córdoba, Mendoza, Buenos Aires o Tucumán busco encontrarme con esa gente porque realmente me siento muy a gusto con ellos. Es una amistad que perdura en el tiempo. (Crexell)

Es así, como dice Peto. Yo por ejemplo, después de ese Mundial, con Atlético del Rosario jugué muchos partidos en contra de los chicos de Buenos Aires que estaban en sus equipos y más adelante también hemos compartido muchos viajes a Bermuda al Mundial senior con muchos de ellos. Ahora estamos empezando a ver que nuestros hijos empiezan a jugar en contra, algo que es muy lindo pero que también revela que los años van pasando. Fue un lindo grupo y varias veces amagamos con reencontrarnos para recordar todo lo que vivimos y jugar un partido. Por distintas razones no pudimos hacerlo y sigue siendo una cuenta pendiente. Puede ser que ahora, que se festejan los 30 años de ese título, sea una buena oportunidad para finalmente poder juntarnos. (Gerosa)

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