Central
Lunes 19 de Diciembre de 2016

Los chicos bancaron la parada

Lovera fue la figura del partido, Alfani demostró que puede ser opción en la zaga, y Rizzi y Mansilla también se destacaron.

Demasiados pibes en cancha como para pensar en desenlace semejante. Pero a las pruebas hay que remitirse. Rosario Central jugó con una tranquilidad llamativa, pero mostró que pese al mazazo del jueves había llegado a una nueva final copera con argumentos futbolísticos sustentables y a ellos se acoplaron los chicos junto a los experimentados que bancaron la parada. Fue un mix, como suele decirse, homogéneo y en ello mucho tuvo que ver el atrevimiento de Maximiliano Lovera, la prestancia de Renzo Alfani y la fortaleza de Facundo Rizzi y Matías Mansilla para no amedrentarse e imponer presencia. Ellos hicieron posible en ese armado una victoria que obró como un desahogo después de aquella mala noche de hace apenas unos días, también en el Mario Kempes.

Lovera fue llevado ex profeso ante las cámaras luego del partido y ahí mostró una timidez propia de un chico, que nada tuvo que ver con la osadía de minutos antes dentro de la cancha desde la primera bola. "Cuando encaré la primera vez y pasé se me fue toda la ansiedad", reconoció. Las imágenes de un partido repleto de su talento así lo certificaron. Su mérito se agranda si se tiene en cuenta que jugó recostado sobre la derecha, como un volante de ida y vuelta, y en realidad es punta. Hasta hizo un caño.

Cómo será la base sólida que tenía este plantel, que Alfani confesó que "aunque no me creas, no estuve nervioso en ningún momento. Este equipo siempre me transmitió tranquilidad". Y el zaguero puso su aplomo para una parada personal brava. En su sector estuvo el déficit de todo el semestre y en su debut absoluto no dejó nunca que los delanteros locales pudieran inquietar al Ruso Rodríguez.

Mansilla empezó enredado en la marca y mal en las entregas pero a diferencia de Alfani, tuvo un compañero que guió su camino. Mauricio Martínez lo contagió en eso de devolverla redonda y así su trabajo se lució más, inclusive cuando el ex Unión se retrasó a la zaga tras la roja a Hernán Menosse y él bancó la marca en el mediocampo.

Y Rizzi, que como Lovera jugó unos minutos ante Lanús, está también para ser tenido en cuenta. Aspero en la marca, ubicado, bien en la proyección, apenas en su debe se señala exceso de confianza al final cuando quiso salir dribleando por el medio y la perdió.

Félix Banega entró para hacer tiempo y Leo Fernández le sacó el máximo jugo a los pibes, mucho más que Coudet cuando los puso de emergencia. Y es lógico. Los tuvo a la mayoría en reserva e inferiores y sabía qué podía dar cada uno. Todos aprobaron, Central ganó y se ganaron el derecho a pelear por un lugar.

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