Ovación
Viernes 06 de Octubre de 2017

Lionel Messi y la idolatría del público argentino pese a todo

Banderas y cánticos de apoyo para un Leo que fue mimado de principio a fin.

La Bombonera dejó en claro que, pase lo que pase, Lionel Messi será exonerado. Le ofreció una inmensa bandera sobre la tribuna en que fue la 12 de Boca y los cánticos hacia su persona se perpetuaron hasta que su barba rubia dejo el césped rumbo al vestuario. En tan mala situación quedó Argentina, que hasta habría que pensar que el rosarino puede perderse su último Mundial, ya que de jugarlo lo haría con 31 años. A nadie se le ocurre pensarlo pero así están hoy las cosas.
   Messi fue mimado como nunca y, antes de que se moviera la pelota por primera vez, devolvió el afecto con las manos en alto. Ya había observado el trapo blanco que rezaba: "Messi el más grande del mundo bienvenido a la Bombonera" y la comunión no se alteró ni con el mal resultado.
   Hubiera sido muy injusto caerle al único jugador que, sin dudas anoche, encendió las únicas esperanzas de victoria, dándole el gol servido tres veces a Benedetto, otra a Papu Gómez y una más a Rigoni, además de ese remate tras el córner de Di María en la primera del primer tiempo o el disparo en el palo en el comienzo del segundo.
   Messi buscó hasta el último instante, generando dos faltas al borde del área, mal resueltas por cierto, y aunque a veces parezca desentendido, basta que tome la pelota para que los rivales se preocupen. Varias veces lo anularon con la marca escalonada pero, lo dicho, de sus pies nacieron todas las jugadas de gol argentinas.
   En su zurda, Argentina jugará la última carta en Quito y, tal vez, luego ante Nueva Zelanda. Los hinchas lo reconocieron como para, al menos, no cargar también con ese descontento que amenaza al fútbol argentino todo y del que es parte, por supuesto. En el ahora o nunca del martes, la idolatría a Messi no parece estar en discusión aunque la expondrá sin dudas en su prueba más difícil.

Gago apenas entró se rompió los ligamentos

Para Fernando Gago sí que fue una noche negra. A los pocos minutos que ingresó sufrió una lesión que lo sacó de la cancha. Y la misma no es una lesión cualquiera. Es que el volante sufrió la ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y además la distensión del ligamento interno. "Me rompí los cruzados", gritó al banco de suplentes después de haber reingresado al campo de juego.
   Gago ingresó a los 14' del segundo tiempo por Ever Banega para ser la rueda de auxilio de Messi, pero apenas tocó el balón cayó al piso y se lesionó en forma grave, de acuerdo a su gesto.
   Afuera del campo de juego pidió que lo vendaran porque quería seguir jugando (más por enojo ante una nueva lesión, que por estar en buenas condiciones), y regresó a la cancha, pero pisaba mal y solo se fue a los vestuarios a los 20'.
   Fueron seis minutos en cancha, pero apenas un minuto en contacto con el balón (la tocó dos veces), hasta que la rodilla derecha se le "venció" sin que un rival lo toque.
   Unos pocos minutos de finalizado el partido el cuerpo técnico de la selección entregó el parte oficial, en el que se confirmó la ruptura del cruzado anterior y la distensión del lateral interno de la rodilla derecha. De esta forma, el jugador que venía de sufrir una doble ruptura del tendón de Aquiles, tendrá un largo tiempo de recuperación.
Otro de los que terminó el partido con una molestia fue Javier Mascherano. El Jefecito sintió un tirón en el posterio derecho, pero se tuvo que mantener en cancha porque Sampaoli ya había hecho los tres cambios. Sí el técnico deberá esperar para ver cómo evoluciona y si podrá estar en condiciones el martes en Ecuador.

La Bombonera, eje de un movimiento político

Mucho se hizo para cambiar de escenario. Para que la selección fuera cobijada en la Bombonera y que Messi jugara por primera vez de manera oficial (sólo lo hizo en un amistoso). Y con la celeste y blanca. Claudio Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), mucho tuvo que ver para que se produjera el traslado después muchos años. Dejando atrás la posibilidad de vender una gran cantidad de entradas. Por supuesto que fue una estrategia política y se preparó el escenario para que quedara inmortalizado en la historia. El resultado terminó dilapidando todo ese pensamiento armado. Y no se sacó el karma del 69, cuando Argentina se quedó afuera del Mundial del 70.
Durante largas semanas se planeó el efecto contagio con carteles en los distintos partidos de la Superliga en los que los equipos posaban con un cartel que rezaba "hay que alentar". La selección se presentaba en la Bombonera, pero con la hinchada de Boca cantando desde su lugar de siempre. Por algo Pipa Benedetto y Gago, detrás de Messi, fueron los jugadores más ovacionados.
Argentina hizo pie en terreno boquense y la misión era hacer historia. Escribir un capítulo grato y rico en el libro de los recuerdos de la selección. ¿Quién podría dudar de que todo hubiese sido distinto si ganaba anoche en el césped auriazul? ¿No se hablaría de la mística que tiene la Bombonera? Por supuesto que sería así. Y muchos encuentros más se jugarían, quizás, en la cancha boquense. Reducto de grandes contiendas. Todo quedó en la nada. En un encuentro más, que por supuesto será guardado en el recuerdo, pero no más que eso. Aunque sí quedará escrito en letras grandes el movimiento político que hubo en el medio para "sacar" al combinado albiceleste del Monumental, considerado un lugar que no logra imponer presión desde las tribunas.
   Muchas palabras se le dedicaron al traslado de un encuentro casi determinante. Decenas de argumentos se entregaron con el fin de argumentar ese cambio. No hubo incidencia, sólo quedó en la escena toda la cuestión política que englobó esta determinación.

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