Central
Miércoles 24 de Mayo de 2017

Las razones para entender el buen momento del Central de Montero

El equipo de Montero tuvo un inicio de año con buenos resultados. Cinco razones para entender el presente canalla

El equipo de Montero tuvo un inicio de año con buenos resultados. Cinco razones para entender el presente canalla

Ya hay un largo camino recorrido por parte de Central en cuanto a cantidad de fechas, aunque lo más importante es el vuelco que dio el equipo tras el arribo de Paolo Montero, a quien por ahora las cosas le están saliendo de acuerdo a lo imaginado. Claro que no es sólo mérito del entrenador. Tampoco de los jugadores. Lo que existe hoy en los canallas es una simbiosis entre ambas partes que desembocan en esa muy buena campaña que se está llevando a cabo, amén de que los objetivos aún están en vía de cumplirse. De todas formas, existe una tendencia favorable para que esas metas trazadas finalmente se cumplan. Pero eso es con vistas a futuro. Hoy lo que interesa es el presente o más bien tratar de entender dónde están alojados los verdaderos puntales de un equipo que arrancó el año con efectividad altísima, pero a la que supo sustentar a través de un método futbolístico suficiente. Con errores y aciertos, pero en el que esa suficiencia está a la vista de todos. Quienes la viven desde adentro tendrán sus razones, los de afuera quizá apunten en otras direcciones. Desde aquí se marcan algunas de las principales causas de este buen momento canalla.

El mensaje

Desde su arribo, Montero fue discursivamente muy claro en relación con los conceptos que pretendía se aplicaran una vez que la pelota se eche a rodar. Y todos esos postulados comenzaron a encontrar correlato en el juego, amén del primer gran contratiempo que fue la derrota frente a Godoy Cruz. El uruguayo llegó con la idea de formatear un equipo agresivo, que presione sobre la salida del rival, aun exponiéndose a los riesgos que suelen asumirse cuando los defensores se paran tan adelante, algo que por estos días ya no es tal. Ese mensaje es, al menos hasta aquí, el gran cimiento de esta campaña, con un objetivo claro desde el vamos. Es cierto que no hay campaña posible si esos conceptos no se asimilan, pero la claridad de los mismos hace a la cuestión. Y a todas luces hay una claridad de conceptos que no sólo forman parte del discurso del entrenador, sino que son moneda corriente en las declaraciones de los jugadores. Con un libreto arriesgado si se quiere, pero decididamente claro, la traducción a los hechos va por el camino correcto.

Personalidad

No hay equipo en el mundo que pueda sentirse ni hacerse fuerte si entre sus virtudes no cuenta con la personalidad requerida. Después de más de una decena de partidos este Central ha demostrado que no escatima esfuerzos a la hora de mostrarla. Desde la teoría resulta fácil ponerle palabras. Desde la práctica ese ejercicio también encuentra anclaje. Lograr que la postura futbolística no evidencie variaciones cuando juega de local o de visitante es uno de esos puntos siempre necesarios. Es lo que pasa. Porque este equipo suele comportarse de la misma forma en el Gigante o en cualquier otra cancha. De hecho hasta aquí perdió dos partidos, uno en el Gigante (Godoy Cruz) y otro afuera (San Lorenzo). Pero en todos los encuentros expuso la clara convicción de intentar marcar presencia desde el juego, de ser un Central titiritero y no títere. En esto corre también el no sentirse nunca vencido e ir siempre por algo superador en trámites que no le son favorables. Sería inviable lograr 25 puntos de 33 si la personalidad se aparta del sendero.

Rendimientos altos

Pueden enumerarse una, diez o cien virtudes de un equipo, pero las generales de la ley indican que en una estructura que luce compacta sí o sí debe contar con rendimientos individuales acordes. Hay que ver qué es el huevo y qué la gallina. Cualquier ecuación encaja en este presente de Central, pero desconocer los puntos altos individuales no es lo más aconsejable. Las mayores virtudes están del medio hacia adelante. Eso está más que claro. Y en ese terreno hay nombres propios tan solventes que eclipsan incluso a la figura de Marco Ruben. El semestre de Teófilo Gutiérrez quizá sea el mejor ejemplo. Es que el colombiano dejó de ser una figurita decorativa para transformarse en una pieza clave, que ha encontrado muy buenos interlocutores. Es imposible obviar el aporte de Washington Camacho, hoy el goleador del equipo, pero también una de las manijas, como lo es Carrizo en ofensiva o Musto a la hora de marcar equilibrio, o la seguridad de Pinola en el fondo, o la sobriedad del Ruso Rodríguez en el arco. Ferrari cumple, Colman colabora, Lovera se muestra en sintonía cuando le toca ingresar. Muchos puntos altos desde lo individual que repercuten en lo colectivo.

Adaptación a las circunstancias

La idea madre se expuso en la gran mayoría de los partidos del año. Pero hoy Central no juega de la misma forma que lo hacía hasta hace un par de semanas. San Lorenzo quizá haya sido la última estación en la que el canalla se mostró más insaciable y tal vez la derrota colaboró. Lo cierto es que se venía el clásico y allí el cuerpo técnico decidió modificar en parte su estrategia. Lo mismo sucedió con Racing. En ambos partidos lo que se hizo fue intentar achicar más hacia atrás y sacarle un poco de vértigo a la búsqueda para que la exposición no resulte una verdadera tentación para el rival. En los dos casos el negocio le salió redondo. Pero no es un resultado en particular lo que se pone bajo la lupa, sino la lectura realizada en medio de la competencia y el cambio en un momento clave, cuando los rivales de mayor peso comenzaban a aparecer en el camino. Muchas veces se "intenta morir con la de uno", lo que es también una apuesta. Central comenzó de una manera y ahora modificó parte de su estructura. A la luz de los beneficios obtenidos, una muestra de inteligencia traducida en virtud.

Capacidad goleadora

Sin goles, difícilmente pueda forjarse algo importante ni pelear por objetivos superadores. Y si hay algo de lo que el Central de Montero se está valiendo es de su capacidad goleadora. No sólo en cantidad, sino en el reparto de nombres capaces de anotar. Hay un par de datos salientes. Uno de ellos es que salvo en el primer partido del año (Godoy Cruz), en todos el canalla pudo marcar. Incluyendo el choque por Copa Argentina, son 11 encuentros de manera consecutiva en lo que anotó al menos un tanto. Después está lo que hace a la cantidad: tras la asunción de Montero, Central convirtió 20 goles en 12 partidos, lo que habla de un promedio alto para los tiempos que corren. Y por último lo referido a la cantidad de jugadores que convirtieron. Es que, se sabe, cuantos más futbolistas con capacidad de gol tenga un equipo más sencilla resultará la obtención de un buen resultado. Por el torneo local ocho jugadores gritaron (Camacho 4, Carrizo, Ruben, Teo y Herrera 3, Bordagaray 2, Lovera y Burgos) y son nueve si se cuenta el festejo de Mauricio Martínez frente a Cañuelas.

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