Central
Miércoles 06 de Septiembre de 2017

Las buenas y las otras del Rosario Central de Paolo Montero

En los dos primeros partidos del semestre, Central expuso elementos positivos a los cuales aferrarse y otros que sin dudas ameritan trabajo y perfeccionamiento.

Apenas dos partidos pasaron del semestre. Un partido por la Superliga y el restante por Copa Argentina. Desde el lado de los resultados hasta aquí hay un aprobado, lo que no implica que el conformismo deba ser total. Porque más allá de la satisfacción por el empate en cancha de Colón y el triunfo, aunque ajustado, contra Deportivo Riestra se mostraron algunos indicios de crecimiento y consolidación y otros sobre los que Paolo Montero y su equipo de trabajo deberán ocuparse. Como era de esperar, en estos 180 minutos aparecieron elementos a partir de los cuales se puede creer y otros en lo que falta trabajo y sobre todo sincronización. Es ni más ni menos que lo que le ocurre a la mayoría de los equipos, teniendo en cuenta que la historia recién comienza. Más allá de eso, el DT uruguayo ya puede ir tomando nota del
pantallazo que le ofrecieron
estas dos presentaciones.


4 PUNTOS ALTOS

Los resultados

No está para nada mal, al menos del lado de los números, la ecuación que sobresale hoy en cuanto a resultados obtenidos. El debut en el torneo local en condición de visitante era un escollo a tener en cuenta. Y Central pudo haberlo ganado de no haber sido por una distracción en una pelota parada sobre el final del encuentro. Por eso el punto generó más bronca que satisfacción. A Riestra pudo haberlo sorteado con mayor facilidad, pero la complejidad de cargar con los riesgos de enfrentar a un equipo de menor jerarquía siempre está. El pase a octavos de final de la Copa Argentina que se buscaba, se logró.

Mejor que el rival

Tanto contra Colón como con el equipo de Nueva Pompeya, Central fue claramente superior al rival. Tanto en la Superliga como en Copa Argentina hubo un mandamiento básico que fue cumplido: el de tener la mayor cantidad de tiempo posible las riendas del partido y se logró. Para más adelante quedará (y San Lorenzo puede ser un buen termómetro) cuál es la postura futbolística del equipo ante equipos de mayor envergadura, pero lo poquito hecho hasta aquí estuvo
en sintonía con las expectativas.

Le generaron poco

Generar mucho en el arco rival y que ocurra lo contrario en el propio es una verdad tan vieja como el fútbol mismo. Central no fue una aplanadora en estos dos partidos disputados. Pero sí logró una parte de ese viejo postulado. Colón prácticamente no le generó situaciones claras de gol, a excepción de una jugada en la que el Ruso Rodríguez debió estar atento para achicarle el ángulo de remate al delantero sabalero. Lo de Riestra fue mucho más
evidente. La postura del equipo de Pompeya fue
esperar siempre para poder sacar una contra, por
eso, y por el control del juego, nunca el equipo sufrió sobresaltos cuando el rival lo atacó con pelota al pie.

4 PUNTOS BAJOS

Siempre le convirtieron

En los dos partidos a Central le convirtieron. Y este detalle encuentra mayor dimensión teniendo en cuenta que el canalla fue el que ejerció mayor dominio. Si más arriba se hace referencia a que el equipo siempre ejerció dominio sobre el rival y que prácticamente no le generaron situaciones, ese déficit se potencia. Una explicación rápida, sencilla y contundente: Riestra le empató el partido prácticamente sin patearle al arco, ya que el infortunio del gol en contra de Elías Gómez fue tras un córner que no revestía demasiado peligro. También de una desatención en una pelota parada llegó el tanto de Colón, que había merodeado poco y nada la zona del Ruso Rodríguez.

Zampedri-Ruben

En nombres, Central tiene en Zampedri y Ruben una de las duplas de ataque más importante del fútbol argentino. Se vio muy poco contra Colón y casi nada el pasado domingo en La Paternal de esa comunión por parte de los delanteros de la que tanto Montero como los propios hinchas esperan se afiance cuanto antes.

Los roles cambiaron.

El ex Atlético Tucumán es quien más se mueve dentro del área y Marco quien más sale a hacer el trabajo
sucio. No se trata de que Ruben juegue para Zampedri y viceversa. El equipo tiene que jugar para ambos.
Y esa será tarea exclusivamente de Montero. Hasta aquí el entrerriano lució más cómodo. El emblema canalla tiene a su favor saber que Central es su hábitat natural y que la resolución de cualquier contratiempo la puede encontrar antes que cualquiera.

Poca generación

Central ya dio claros indicios de que modificó, en parte, su forma de jugar, básicamente por las características que ofrece Zampedri, distantes de las de Teo Gutiérrez. Hoy el equipo carece de un conductor definido. Es una función que a Gil le costó asumir, más allá de que en todo el semestre pasado Colman nunca pudo hacer gala de ello. Lo cierto es que con este esquema e intérpretes (hay un doble cinco mucho más marcado) el desequilibrio debe llegar más por las bandas. En ese punto Camacho se las está arreglando mucho más que Carrizo. Con Gil a un paso cansino (similar al de Colman) y con Camacho y Carrizo sin el desequilibrio esperado, al equipo se le está haciendo cuesta arriba generar en la medida de lo esperado.

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