Central
Lunes 04 de Septiembre de 2017

La solución, al final en la pelota parada

Central tuvo juego pero sin explosión y lo ganó por las segundas jugadas tras un córner

Se repitió una y otra vez. De derecha a izquierda. De izquierda a derecha. Siempre con Gil en el traslado intermedio. Cuando se dio cuenta que así no podía, probó con remates de media distancia, generó más córners y en dos de ellos, del Colorado vale decir, encontró la diferencia, una de ellas en los pies del goleador que trajo para la ocasión: Fernando Zampedri. Central se proveyó más que bien de cartas de gol y de volantes de los llamados mixtos en el último receso interminable. Pero adolece de un conductor, acaso la función más buscada y con menos ofertas en el fútbol argentino. Por eso le costó tanto un rival que apenas se propuso llegar a los penales. Esto recién empieza, claro. No hay prueba contrafáctica para afirmar que otro tipo de oponente puede complicarlo más. De hecho, quizás se luzca mejor ante uno que le deje más espacios. Mientras tanto, mejor que sea con victorias.

   A ver. Central monopolizó la pelota, hizo lo esperable pero hasta el área. Ahí, excepto por un cabezazo y una arremetida de Zampedri tras dos buenos centros de Elías Gómez, resultó completamente inofensivo en un primer tiempo gris como la tarde. Mucho tuvo que ver con que sea el voluntarioso Gil el que acaparara todas las pelotas, en una posición lógica para ello, pero donde hacía falta algún cambio de ritmo o algún toque distintivo que rompiera el molde lateralizador que le hacía las cosas fáciles a esa muralla de cinco defensores y tres volantes adelante que propuso Riestra.

   Central no creó situaciones de gol de jugada elaborada en el área rival, porque tampoco Carrizo y Camacho cambiaron la marcha al llegar a la zona caliente, aunque el aporte del uruguayo fue más importante que el del Pachi, bien reemplazado. El cabezazo del goleador canalla 2016/17 que rechazó el arquero y Zampedri convirtió fue un poco su devolución por el gol que le cedió el entrerriano ante Colón. Ese y el de Leguizamón llegaron en la segunda acción de un córner. Vale igual, es justo decir, pero no tapa el hecho de que el equipo de Montero no tuvo punch ante un Riestra claramente inferior, que además empató en una de sus pocas aproximaciones. Fue tras un córner y un cabezazo en contra de Gómez, pero que se generó en una pérdida de pelota de Gil en la salida.

   Curiosamente también, cuando más útil podía ser el dominio de pelota, después del nuevo desnivel de Leguizamón, Central la cedió totalmente y Riestra se animó, aunque nunca llegó a inquietarlo. Tampoco fue inteligente para cerrar el partido y quedó flotando además la sensación de que, ante semejante planteo rival, el doble 5 de características más defensivas era innecesario. Se insiste, en este formato de Copa Argentina nada es más valioso que ganar. Todo lo demás se lo llevó Montero de tarea para el detrás de escena.


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