Ovación
Viernes 06 de Octubre de 2017

La selección de Sampaoli, sin magia, sin triunfo y de aquí en más a rogar

El equipo de Sampaoli tuvo más juego y las mejores chances que Perú, pero le faltó claridad en los últimos metros y también definición

No ganó, no pudo sumar de a tres y la clasificación a Rusia 2018 parece cada vez lejana. Salvo que se alineen los planetas y aparezca una ayuda divina que lo ubique entre los clasificados. Argentina no pudo con Perú y el 0 a 0 fue otro golpe a la ilusión, para comprometer aún más su pasaje al Mundial. Sí, sigue vivo y aún las matemáticas indican que existen chances, pero debe ganarle a Ecuador y esperar otros resultados para clasificar directamente. ¿Cómo se puede pensar que ganará en tierras ecuatorianas cuando hace cuatro partidos que no lo hace? La Bombonera no incidió y quizás ahora deberá estar la bendición del Papa Francisco para que se produzca el milagro. Porque al equipo le sigue costando convertir y lo está pagando caro.

Antes de los 90 minutos el clima era especial. Había otro escenario. Todo lo que venía mostrando la selección, la pobreza futbolística y la endeblez ofensiva, quedó guardada en el baúl de los recuerdos. Había otra historia. Mucho más jovial. "Que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar", bajaba con fuerza desde las tribunas del templo. Y la Pulga levantó los brazos por primera vez agradeciendo la pleitesía. Con ese envión Argentina salió a disputar un duelo de corazones abiertos. La pelota pasaba por los pies de la albiceleste y Perú se plantó atrás, sin dar espacios, para esperar la contra. A los 13' apareció el primer aviso con una jugada preparada y un disparo del 10 por encima del travesaño.

Di María, parado por el sector derecho, buscó abrir espacios y también tuvo su espacio para sacar un zurdazo, pero la pelota terminó en "la 12". Después el Papu Gómez insinuó sin suerte. Sobre la media hora los corazones se detuvieron cuando Farfán casi rompe el cero en la única que generó la albirroja en la primera mitad.

Argentina iba, aunque no lograba abrir espacios en la defensa. Hasta que apareció Messi para meter un zapatazo y hacer levantar a la gente. Sobre el final, la Pulga asistió al Pipa y le dijo "tomá, hacelo", pero de cabeza mandó la redonda por arriba del travesaño. El equipo del Zurdo era más, pero no lo traducía en el tanteador.

La selección debía quemar las naves. Ya sin Di María y con Rigoni en cancha. Apenas treinta segundos pasaron cuando Messi tocó la Benedetto, Gallese la devolvió con el pecho, la Pulga tomó el rebote y la pelota rebelde pegó en el poste. Segundos más tarde Gallese le ahogó el grito de gol a Biglia. Más tarde el uno peruano le ganó por enésima vez a Benedetto.

Messi puso pelotas de gol. Una, dos, tres y más. Y nadie supo aprovechar esas acciones del mejor del mundo. Ya no es sólo responsabilidad del capitán, sino de la impericia ofensiva y de un equipo (considerado potencia en el mundo) que es uno de los que menos goles convirtieron. El dato muestra la realidad de una selección poderosa en nombres y que no lo refleja en ninguna cancha.

No es el Monumental, tampoco la Bombonera. La única realidad es que la selección sigue sin hacer méritos ni mostrar un juego que conduzca a la victoria. Sigue adormecida, anestesiada y sin reacción. Por algo está donde está. Tampoco aparece la magia plena y ahora, a un partido para que concluya las eliminatorias, sólo queda rogar. Y esperar que se alineen los planetas.

En acción. Benedetto, quien debutó de titular en la selección, cubre la pelota ante Alberto Rodríguez.

Argentina

1

2

17

14

15

19

5

8

6

11

16

10

22

DT: Jorge Sampaoli4- 2-3-1

Suplentes: 12-Guzmán, 3-Fazio, 4-Pezzella, 13-Casco, 20-Paredes, 9-Icardi, 21-Dybala, 18-Salvio

Estadio: La Bombonera

Arbitro: Wilton Sampaio (Brasil) (5)

Goles: No hubo

Expulsados: No hubo

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