Vóley
Sábado 29 de Julio de 2017

"La selección hoy es mi prioridad"

La opuesta rosarina Priscila Bosio tiene 22 años pero lleva más de 10 con la camiseta de la selección en distintas categorías. Sin embargo, esta es la temporada que estaba esperando, la que la tiene como protagonista con Las Panteras en los torneos más importantes.

Jura Priscila Bosio que cuando era chica, más de una vez sintió que "quería matar a los entrenadores". Tenía 12 años, todas las ganas de jugar en primera pero "comía banco" en varias de las categorías que superaban a la suya, en la cual sí era protagonista. Asegura que mascullaba toda la bronca hasta que por fin le tocaba "entrar" a jugar algunos puntos. Pero también jura y recontrajura que aquellas jornadas intensas de domingo, viendo todos los partidos de su club, Náutico Sportivo Avellaneda, la nutrieron de un aprendizaje formidable. Eso que sentía como una herida de orgullo porque no podía estar en cancha todo lo que quería, la forjó. Cuando la dejaban sentada en el banco miraba a los DT con recelo. Quizás allí se estaba impregnando también su condición de fiera. Hoy, Priscila Bosio hace pie en Las Panteras, el seleccionado argentino mayor. Lo hace porque siempre lo quiso, porque se convenció de que todo lo que quiere está ahí y a pesar de que todavía pelea por la titularidad se siente tan importante como las seis que van habitualmente de arranque. Aquellos domingos de furia fueron su escuela, más allá de que le guste ser siempre protagonista. Y por eso el presente se disfruta. "La selección es hoy mi prioridad", tira la opuesta de 1,84 metro en la nota con Ovación. Se ríe con inocencia pero también con todo el hambre de gloria: "Tengo para rato y me falta lo mejor. Quiero seguir, mi idea es seguir". Aprovecha y se eleva, como buena opuesta, y no le tiembla el pulso para trazar objetivos: "Sueño con los próximos Juegos Olímpicos (...) El sueño siempre está (...) pero hay que estarle continuamente atrás para poder cumplirlo". La Pantera rosarina, con apenas 22 años, lo quiere todo.

Terminado el año olímpico (2016), con un receso muy largo en competencia y con marcado recambio de algunas de sus piezas, Las Panteras retomaron primero los entrenamientos y luego los compromisos internacionales. Arrancaron con todo en el Montreaux Volley Masters de Suiza, tradicional certamen amistoso que enfrenta a equipos de la elite mundial, en el que salieron cuartas; luego afrontaron la Copa Panamericana en Perú, donde quedaron en un duro 8º lugar, y el Grand Prix con altibajos. El próximo fin de semana tendrán amistosos en Chaco con Brasil, en busca de la gran puesta a punto para el Sudamericano (13/8) y el Premundial (15/10). Entre esos compromisos asumidos estuvo Priscila Bosio, aunque miró de afuera la Copa Panamericana y el primer weekend del Grand Prix en Neuquén. "El objetivo del año es clasificar al Mundial (Japón 2017)", explica la rosarina, quien también se explaya sobre la irregularidad de un equipo aún en formación. Y cuenta qué se siente al estar allí donde siempre quiso.

Arrancaste a jugar en selecciones menores hace casi 10 años, tuviste algunas presentaciones en el mayor, pero parece que este año serás más protagonista en Las Panteras, ¿cómo lo estás viviendo?

Sí, a los 13 años empecé a ir a pesar de que tuve un receso de dos años en los que dejé el vóley. La selección mayor es otro mundo, cuando sos más chica no alcanzás a dimensionar verdaderamente dónde estás. En juveniles tenía más protagonismo, para mí es duro ahora ingresar desde el banco, no me pasó muy seguido. Se vive distinto. No lo vivo mal porque estar en el equipo ya es un montón, me puse mal el año pasado cuando quedé afuera, así que hoy que estoy es lo mejor que me puede pasar. Trato de aportar con lo que se pueda. Este año, además, el entrenador está dando participación a todas, no sólo a mí. Hubo un gran recambio que ayuda a todas a agarrar confianza. Está bueno aunque no es fácil.

¿Entendés que tener que pelear desde el banco (Lucía Fresco es habitualmente la opuesta titular) es parte del proceso?

Sí. Y lo disfruto igual, me gusta estar. Cuando se jugó el Grand Prix en Nequén (primer weekend) no me tocó jugar. No es lindo estar en la tribuna ni quedarse en Buenos Aires entrenando con la selección juvenil o la categoría que esté.

¿Porque quedar afuera de la lista de un torneo plantea un poco de dudas?

Y... te empezás a replantear muchas cosas. Bah, soy muy autocrítica, por eso siempre estoy mirando en qué fallé, qué me falta, qué se puede aportar. En este proceso no hay nadie que venga a salvar las papas, cada jugadora aporta lo suyo: una ataca, otra bloquea, una defiende. No hay una jugadora que sea "la 10". Todas aportan un montón.

¿Qué sentís que le estás aportando vos hoy al equipo y qué el equipo a vos?

El recambio ayuda porque cambia las costumbres, al equipo, hay buena energía, es un grupo superunido que suma confianza con jugadoras nuevas. El entrenador (Guillermo Orduna) decía el otro día en una charla: "Yo las elijo porque para mí son todas las mejores". Y es verdad, por algo estás ahí, si no vendría otra a jugar. Esas cosas te ayudan a ver por qué te eligieron, aunque a veces uno se plantee muchas dudas. Sí, de las que estamos una será mejor que la otra. Pero cuando sale una, entra la otra para intentar hacer mejor las cosas, para intentar mejorar. Estamos a la altura. Este año me siento muy cómoda.

¿Qué es lo que hace más difícil estar en el mayor y que decís que cambia a pesar de tantos años en juveniles?

La rutina es lo que más puede costar, porque estás siempre ahí. Esta semana tuvimos descanso porque se vienen otras durísimas que hasta octubre no paran, pero la verdad es que es genial. No me cuesta, lo estoy disfrutando mucho, con objetivos más claros. El año pasado era de más incertidumbre porque se venían los Juegos Olímpicos y había un grupo bastante conformado, se sabía quiénes podían ir. Entonces me preguntaba si estaba o no para entrenar con el seleccionado mayor, ahora estoy en el plantel y la duda es si estoy para un torneo o no.

Siendo parte de la familia del vóley y a pesar de verlo desde afuera, ¿qué te generó el año pasado la clasificación argentina a los Juegos Olímpicos por primera vez en la historia?

Desde el Preolímpico (en enero) fue fuerte, para todos muy emocionante. Que la selección haya clasificado a los Juegos Olímpicos fue muy lindo. Y por lo que cuentan las chicas fue una experiencia única. No hay nada que se iguale con los Juegos. Si tan fuerte me pareció mirándolos desde la tele... Fuerte como que este año nos hayan invitado al Montreaux, estar en la lista porque podés ser potencia mundial, porque sos más reconocido, es otra cosa.

¿Los Juegos marcaron un quiebre y posicionaron a Las Panteras en otro lugar de respeto?

No sé si de respeto... Pusimos el pie y dijimos "estamos acá". Cuesta ahora, hay que mantenerlo.

Justamente dicen que eso es lo más difícil y en Suiza tuvieron resultados buenísimos. ¿Cómo lo tomaron desde adentro?

Fuimos a jugar, no a ver qué pasaba, de hecho nos había tocado una zona bastante complicada (risas), con Holanda, China y el local (venció a los tres en fase de grupos). Y se jugó relajado, disfrutando del torneo. Hacía más de 30 años que se hacía este certamen y nunca nos habían invitado. Estar ahí fue una alegría tremenda para todos. Por eso era entrar y dar todo. Se daban los resultados y decíamos "se puede". Le ganamos a China, campeón olímpico. Uno a veces va con la cabeza pensando "uh, jugamos contra el campeón olímpico". Pero terminamos el torneo y dijimos "se puede". Esto es deporte. Puede ser para cualquiera. Nada está dicho. Podés perder contra el más fácil también, es una posibilidad.

¿Cómo está hoy el equipo anímicamente? Fue bueno lo de Suiza, no tanto lo de la Copa Panamericana y con vaivenes el Grand Prix. Pero se viene el Sudamericano, uno de los compromisos más importantes del año.

Ahora remontó, veníamos como en un bache por perder y perder, había bajado el ánimo. Ahora se ganó en el último weekend del Grand Prix (21 al 23 de julio) y fue como que volvimos a salir. Además ciertos comentarios no ayudan. Cuesta ponerse la camiseta de la selección, no es para cualquiera y tenemos que tratar de tirar todos para el mismo lado. Cuando nos fue bien en Suiza todos hablaron bien... Bueno, así es.

¿Basta mirar 10 años atrás y ver cómo estaba el vóley femenino para entender?

Sí, uno trata de dejar esos comentarios afuera, pero es feo perder y que se hable así. Pienso que ahora desde adentro se analiza de otra manera, se buscan los porqués y si se estuvo a la altura. En este último weekend la idea era ganar para salir de la mala racha con la que veníamos (triunfos antes Croacia y Puerto Rico, caída ante Bulgaria). La irregularidad creo que tiene que ver con que se jugó mucho, fueron meses largos y desde Suiza (junio) que no se paraba de competir. Fue una cosa tras otra, cuesta mantener el ritmo porque lo que entrenás en giras no es tanto, jugás, jugás y jugás. La semana que viene vamos a Chaco (dos amistosos con Brasil) a empezar a prepararnos para el Sudamericano que da un pasaje directo al Mundial y otro al Premundial.

Hasta el Preolímpico del año pasado sólo hubo presencia rosarina en la selección con Marcia Scacchi, no había habido mucha más participación local hasta ahí. Ahora te toca estar a vos, ¿representar a la ciudad también lo hace especial?

Para mí es lindo, ¿viste que todo el mundo dice "Dios está en todos lados pero atiende en Buenos Aires"? Sí, pero nosotros lo nutrimos. Si te ponés a mirar, este es un grupo en el que pocas chicas son de Capital y creo que eso también tiene que ser visto, el vóley es del interior. Hay que seguir formando gente, podemos ayudar, no sólo es Buenos Aires. Y que sigamos estando es bueno, ayuda a que se siga viendo el vóley, por eso cuando me dicen de venir al club (se refiere a Náutico, donde se desarrolla la entrevista) con las nenitas, lo hago. La única pena que me da es que el vóley se empiece a perder. No me gusta venir y que no haya vóley. Por mí y por el día de mañana. Y que haya alguien en la selección ayuda a motivar a las más chicas.

¿Incluso conociendo que el nivel local puede no ser tan alto, saber que una o dos jugadoras pueden llegar a la selección es un mensaje?

Totalmente, incluso para los entrenadores debería ser un desafío formar jugadoras, saber que tenés un "talentito", forjarlo... Y que las nenas sepan que pueden llegar y que tengan ganas es bueno. Hay que transmitir eso. Cuando vengo al club tengo ganas de que las inferiores vean que la primera está bien formada. Y ya no está como antes...

¿El seleccionado mayor siempre fue tu sueño?

Siempre. Estuve muchos años en juveniles, paré dos, necesitaba bajar y no estar tanto al palo. Ahora sé que la que no está al 100 por ciento no puede jugar en la selección. Así que cada entrenamiento es un desafío. Si me fue mal en una pelota tengo que salir bien en la otra, no hay tiempo para lamentarse. Siempre quise estar ahí para sentir lo que es ser mayor. Ya no hay excusas, uno no se pone excusas. Antes quizás te lesionabas y parabas. Ahora no te querés lesionar. No querés parar, no querés perderte nada. Porque atrás viene otra que te puede quitar el lugar.

Y ahora que llegaste y querés quedarte un rato largo, ¿qué te planteás?

Los Juegos Olímpicos. Lo que sueño y siento que me falta, como me falta irme a jugar afuera (lo cumplirá en breve, ver aparte). Todos sueñan con irse pero no es para cualquiera, en otro momento dije que no. Ahora es el momento, estoy tranquila, quiero hacerlo como un paso para poder crecer y llegar a mi objetivo.

Entonces es cierto, ¡pensás estar mucho en la selección!

¡Sí! Tengo para rato y me falta lo mejor. Quiero seguir, mi idea es seguir, porque me falta mucho a pesar de que estoy hace rato, el mayor es otra cosa.

Falta bastante para Tokio 2020, ¿la cabeza será la gran clave?

La cabeza se va preparando y este año ya participo más. Porque el sueño siempre está, pero es más difícil si no te mantenés en ritmo. Al sueño hay que estarle continuamente atrás para poder cumplirlo.


La nostalgia por el vóley que fue

Sportivo Náutico Avellaneda es la casa de Priscila Bosio. Sin embargo, también vistió otras camisetas con las que disputó la Liga Nacional. Admite que el vóley es su "trabajo" y que por ello en algún momento se distanció de la ciudad, a pesar de que siempre prefiere volver. La última temporada jugó para San Jorge, de incipiente participación en el torneo y también lo hizo en Gimnasia y Esgrima de La Plata, el año anterior.

Dice que entonces tenía esa idea instalada de que "en Buenos Aires es mejor" que se escucha mucho en el interior. Entonces probó suerte en Las Lobas pero admite que no encontró mayores diferencias, que la realidad de las jugadoras es la de la mayoría (estudiar, trabajar, jugar) y no halló el nivel de profesionalismo que anhelaba. Y porque además, en la liga Metropolitana como en Rosario, "tenés tres o cuatro equipos que pelean y son siempre los mismos".

Del vóley local dice: "Está perdido y es una pena. No se lo juega con el nivel de competitividad de antes. Cuando era chica llegar a primera era todo, hoy a las nenas les da lo mismo".


La esperan en Hungría
Cuando finalice la temporada con Las Panteras, hacia mediados de octubre, Priscila Bosio emigrará al Viejo Continente. Y esa será su primera experiencia por aquellos lares. Vestirá los colores del UTE de Budapest, un equipo con aspiraciones de copas europeas, que tiene como entrenador al ex DT de la selección argentina Horacio Bastit.
Para Bosio, jugar "afuera" no fue una prioridad hasta hace un tiempo en el que consideró hacer la experiencia. Aunque cree que el cambio al que se someterá será más que nada mental, agrega sobre lo deportivo: "Hay diferencias en el juego, en la velocidad de la pelota y es más profesional que acá. Lo notás jugando a nivel internacional".

Toque de complicidad
Mantenerse en procesos de selección nacional no es sencillo para nadie, menos para los deportistas que llegan del interior y deben permanecer en el Centro Nacional de Alto Rendimiento (Cenard) de Buenos Aires. A pesar de ello, Priscila logró sentirse bien. Hoy en día comparte muchas horas con las dos armadoras de Las Panteras, Clarisa Sagardía (Villa Iris, provincia de Buenos Aires) y Helena Vidal (San Juan). Y admite que con la primera tiene una especial amistad: "Está bueno tener a alguien así para apoyarte cuando te va mal".
Y está buenísimo llevarse bien con las armadoras, ¿les pedís siempre la pelota?
(Risas) ¡Sí! Y además entramos juntas.

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