Ovación
Sábado 03 de Junio de 2017

La política de inferiores deja a los chicos a la deriva

En gran parte es inexistente y recurren a la cantera recién cuando los descubren competitivos en las selecciones juveniles

El Mundial juvenil volvió a dejar al descubierto la inexistente política deportiva de los clubes de primera división y unas cuantas preguntas sin respuestas. Todo sin entrar a analizar, al menos en este texto, un nuevo fracaso del país más ganador de mundiales en la categoría. Argentina fue campeón del mundo Sub 20 en 1979, 1995, 1997, 2001, 2005 y 2007. Pero, se insiste, esa es otra historia.

   Suele suceder que los pibes juegan primero en la selección y después en los clubes. Y si bien ese movimiento tiene cierta lógica porque los clubes ponen chicos de esa edad esporádicamente en primera división, la verdad de la milanesa se desparrama como aceite en el piso cuando los pibes vuelven de hacer un buen torneo con el combinado nacional y empiezan a alternar en la primera división como si recién fueran descubiertos por el entrenador del equipo profesional. No sólo eso. A los pocos meses se transforman en imprescindibles para el plantel principal.

   Lautaro Martínez, por ejemplo, había jugado poco y nada en Racing hasta su muy buena faena en el Sudamericano Sub 20. Empezó a alternar cada vez con mayor participación y ahora es imprescindible para Diego Cocca, que no debe haberse amargado mucho con la eliminación en la fase de grupos del Mundial de Corea del Sur.

   Tras ser uno de los peores terceros detrás de Inglaterra y Corea del Sur, Argentina volvió al país. Martínez, Matías Saracho y Brian Mansilla hicieron escala en San Pablo y viajaron a Colombia para sumarse al plantel principal de la Academia de Avellaneda que el jueves eliminó por la Copa Sudamericana en el valle de Antioquía a Rionegro Aguilas Doradas. Los chicos quedaron a disposición del entrenador después de más de 40 horas de viaje. Y Martínez jugó medio tiempo.

   Boca le prestó especial atención al partido de Uruguay el miércoles a la mañana por los octavos de final. Pero no tuvo suerte. Los celestitos le ganaron 1 a 0 a Arabia Saudita y siguen en competencia. Enfrentarán a Portugal mañana a las 6 por los cuartos de final del torneo más importante del mundo para chicos con menos de 20 años.

   Boca, el club más poderoso de Argentina al menos desde lo económico, rogaba por una derrota charrúa porque ya tenía decidido hacer viajar urgentemente a Rodrigo Bentancur. La idea era ponerlo frente a Independiente en el crucial partido que disputarán mañana en la Bombonera.

   Cualquier recurso que permita parar la hemorragia que le generó la derrota con River es bienvenida en el barrio de La Boca. Nadie se pone colorado en un club que gasta millones permanentemente y que ruega por un pibito que recién cumplirá los 20 el 25 de este mes. No es ni Maradona ni Messi y en breve se irá a jugar a Juventus de Italia, pero fue una de las novelas previas a la Copa del Mundo. Boca lo entregó lo más tarde que pudo para hacerlo jugar en el clásico que perdió 3 a 1 en su cancha.

   En Estudiantes tomaron como una bendición la eliminación. Nelson Vivas tiene a disposición desde el miércoles a Juan Foyth, Santiago Ascacíbar y Lucas Rodríguez. Los dos primeros serán titulares hoy frente a Lanús después de tener un solo día de descanso.

   Antes del viaje de la selección Sub 20 a la gira previa por Vietnam la entidad presidida por la Brujita Verón le pidió a Boca adelantar para el sábado 6 de mayo el partido previsto para el día siguiente porque de otra manera no podría utilizar el Estadio Unico. Boca aceptó con la condición de que Estudiantes no pusiera a ninguno de los 3 juveniles que ese mismo sábado a la noche partirían con la selección.

   Verón dio el okey, pero Vivas decidió ponerlos y entonces empezó una batalla por el horario del partido. Boca para evitar que jueguen y Estudiantes para ponerlos. Los chicos jugaron y se tuvieron que subir a un helicóptero para llegar a tiempo a Ezeiza. Impresentable.

   La política de juveniles de los clubes es... Es inexistente.

   En los 80, el gran Juan Gerardo Mármora, comentarista de fútbol de la ciudad y tanguero contumaz, solía definir a las inferiores de Newell's y Central como "fábricas sin chimeneas". Verdaderamente los semilleros de ambos clubes eran la envidia del mundo futbolero junto con el trabajo también muy bueno, y quizás superior, de Argentinos Juniors. Griffa y Erauzquin eran los héroes reclutadores de aquellas épocas aquí en Rosario. Más acá en el tiempo, Marcelo Bielsa fue un producto nato de las inferiores. Es uno de los entrenadores más reconocidos del mundo, pero antes gastó suelas y suelas mirando chicos en las ligas del campo y donde fuera que tuviera que hacerlo.

   Newell's y Central participaban poco y nada del mercado de pases, nutrían a equipos grandes de Argentina y otros extranjeros. Las estrellas vendidas eran reemplazadas por chicos de la cantera. Pero los tiempos cambiaron. Ya sólo parece un cuento imaginario de un mundo ideal.

   Ahora, cada vez que aparecen las citaciones de juveniles y la participación en torneos internacionales surgen las mismas reflexiones e idénticas preguntas.

   Milton Valenzuela cumplirá 19 años en agosto y varias veces fue capitán de la selección juvenil. La gran mayoría de hinchas de Newell's no tendrá la chance de verlo jugar en primera. Con apenas una decena de minutos entre los más grandes, Milton emigrará a Elche de Alicante y probablemente después a Betis de Sevilla a cambio de apenas 750.000 euros.

   Una de las preguntas es: ¿cuánto invirtió el club del Parque en la formación del juvenil y cuánto disfrutó de sus capacidades? Otra: ¿cuánto gastó el club en la contratación y el salario de Voboril? El problema no es Germán, que vive de su trabajo. El inconveniente es ¿por qué y para qué?

   Pobre Voboril, pero el ejemplo justo le tocó a él. ¿Tanta diferencia hay entre Germán y Milton? Para nada. La discusión se hace mucho más profunda cuando se producen conflictos como el que vive el plantel rojinegro. Newell's gastó dinero para contratar a un futbolista similar o inferior a uno que tenía en casa.

   Y por el Parque las comparaciones pueden continuar: Lisandro Martínez y Formiliano, Elías y Sills, Isnaldo y Mansilla...

   Cayó en la volteada la entidad rojinegra que, salvo en la tabla de posiciones, no deja de recibir cachetazos de todos lados, porque representa un ejemplo crudo de la realidad de las instituciones del fútbol argentino habiendo sido todo lo contrario.

   La política de juveniles de los clubes es... Es inexistente.

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