Newell's
Lunes 03 de Julio de 2017

La mejor elección de Maxi: no seguir

Antes que nada una aclaración. Por si el ejército de militantes que integra la termolandia rojinegra quiere entender otra cosa.

Antes que nada una aclaración. Por si el ejército de militantes que integra la termolandia rojinegra quiere entender otra cosa. O busca interpretar estas líneas como se le plazca sin visualizar el sentido de lo que se intenta transmitir. La verdad es que la mejor decisión que puede tomar Maximiliano Rodríguez a esta altura de su carrera es irse de Newell's. Para qué seguir. No tiene mucho sentido alargar la despedida del club que realmente ama. Es cierto que cuando volvió de Europa lo hizo con el genuino ánimo de que Newell's sea su última camiseta. Pero también es verdad que llegó a la finalización de su vínculo muy desgastado y sin las fuerzas de años atrás. Es que Maxi no sólo no es cronológicamente el mismo jugador que cuando regresó para retirarse en Newell's. El paso del tiempo es inexorable. Tampoco la relación con la actual dirigencia rojinegra, que encabeza Eduardo Bermúdez, invita a creer que en sus próximos días en el club podrá caminar por una alfombra roja como lo hizo el viernes a la noche con su esposa en el casamiento de Lionel Messi.

Su imagen gritándole goles a Central y levantando el título en 2013 siempre quedará grabada para la posteridad. Ningún hincha de Newell's descolgará ese póster. Estará por siempre en el corazón de la gente. Hasta un pedazo grande del Coloso merece llevar su nombre. Así y todo, a Maxi no le conviene seguir en Newell's. Si decide hacerlo, más que un acto de amor sería anticipar un divorcio. Tiene más cosas para perder que para ganar. Se comprará más problemas en el día a día de los que ya sufrió en los últimos tiempos.

Todo el mundo sabe que Bermúdez no lo quiere más en el club. Y que a Maxi tampoco le agrada el estilo de conducción del mandamás leproso. En realidad este año de convivencia se soportaron por conveniencia. Es imposible que se lleven bien cuando el escenario de acción siempre estuvo dominado por la tirantez. Montado arriba de su estatura de ídolo, Maxi siempre le pulseó el poder a Bermúdez. Tuvo de laderos a Scocco, Domínguez y Formica, pero ahora está solo. Sus lugartenientes emigraron y él, si se queda, deberá lidiar solito con lo bueno y malo que pase en Newell's adentro y afuera de la cancha. Será responsable de todo.

Quién puede dudar de que en el césped encontrará más soluciones que cuando le toque sacar la cara por sus nuevos compañeros por sueldos o pagos atrasados. Si la Fiera cree que Newell's saldrá por arte de magia del estado de ahogo económico en el que se encuentra, está muy equivocado. Le tocará batallar con situaciones que lo cansarán tanto o más que las que vivió el año pasado. Por eso Maxi debe pensar si realmente vale la pena seguir en estas condiciones. Tal vez su amor por Newell's deje todo en un segundo plano.

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