Ovación
Viernes 16 de Junio de 2017

La historia no se mancha

En Estudiantes los hinchas defendieron a Carlos Bilardo

La imagen era consuetudinaria cada vez que había fútbol. El abuelo ya estaba sentado en su sillón hamaca de mimbre para mirar por televisión a su equipo que jugaba de visitante. Escena que también incluía como siempre a su lado al nieto, a quien llevaba a la cancha desde niño. En la previa de uno de esos tantos partidos, el chico ya adolescente le confía a su nono con marcada preocupación y temor que cuando él ya no esté lo iba a extrañar. Y mucho. A lo que el hombre anclado en la sabiduría de su experiencia, con una amplia sonrisa, le responde: "No me extrañes, sólo cuidá y defendé nuestros recuerdos, porque muchas veces el tiempo diluye su importancia. Yo siempre estaré vivo en esos recuerdos".

Así como en la familia, en el fútbol también los recuerdos deben ser cuidados y preservados, porque hacen a una historia en la que se edificó una pertenencia colectiva donde habita el orgullo de una identidad.

Por eso muchos hinchas hicieron propios los capítulos de sus clubes, incluso todos aquellos donde ellos ni siquiera habían nacido.

Recuerdos reflejados no sólo en el pensamiento y sentimiento de los simpatizantes, sino también en las palabras que hacen a las canciones de cancha, como así en las banderas que flamean en los estadios con las imágenes de sus referentes, convertidos en emblemas de esa familia futbolística.

Es aquí donde se contiene y explica la movilización que hicieron los hinchas de Estudiantes de La Plata para expresar su disgusto por la designación de Lucas Nardi como técnico interino tras el despido de Nelson Vivas, porque el por entonces entrenador de la reserva había opinado algunos años atrás a través de la red social Twitter que odiaba a Carlos Salvador Bilardo, tuit que fue recientemente mediatizado y que produjo la reacción e indignación del público pincharrata.

Este episodio produjo una crisis que obligó al presidente Juan Sebastián Verón, otro referente de Estudiantes, a revertir su decisión y hasta convertirse en noticia por quebrarse en una conferencia de prensa donde informaba que Nardi no sólo no asumiría como técnico de primera división sino que tampoco continuaría como conductor de la reserva.

La Brujita dijo no entender lo sucedido, pero sin dudas que comprendió en un solo acto que el público pincha lo eligió como ídolo y presidente, pero que no le permitirá convalidar con una determinación ninguna agresión al Narigón Bilardo, uno de los máximos íconos de la historia de ese club junto a Osvaldo Zubeldía.

Es decir que la gente de Estudiantes siguió el consejo que el abuelo le dio a su nieto: cuidó y defendió los recuerdos, e impidió que el tiempo y una opinión diluya o menoscabe la importancia de la historia.

Idéntica situación se daría en Rosario Central y Newell's, donde socios e hinchas de ambos clubes lucen orgullosos sus historias y los emergentes de las mismas, testificada en cada partido que se juega en Rosario cuando banderas y nombres de filiales reflejan que los recuerdos gozan de buena salud y están bien preservados.

¿Qué habría pasado si los dirigentes rojinegros hubiesen elegido un técnico de las inferiores de Newell's como conductor de primera división y que en su cuenta de Twitter se haya detectado un mensaje donde este entrenador opina que odia a Marcelo Bielsa?

¿O en Central a algún entrenador de la cantera del club que haya escrito un tuit donde daba a conocer su odio a Zof?

No hay dudas de que la respuesta de los hinchas sería idéntica a la que expresaron los de Estudiantes en La Plata. Porque en el fútbol, todos los hinchas defienden la historia del club, como así a sus referentes.

Y a diferencia de lo que sí puede ocurrir en una familia, donde muchas veces las disputas de variada índole degradan los recuerdos y las relaciones, en el fútbol los hinchas exhiben una lealtad inquebrantable, ya que hay muchisimos jóvenes que levantan las banderas con rostros de jugadores y técnicos a los que ni siquiera tuvieron la chance de ver jugar o dirigir. Pero forman parte de un legado irrenunciable que los diferencia y referencia.

Por eso lo sucedido en La Plata, es una cabal demostración de los hinchas de Estudiantes de cómo se siente y vive la pertenencia de un club, donde los recuerdos son sublimes, se respetan y se mantienen vigentes porque hacen a esa identidad inquebrantable.

Y por más nombre ilustre que lleve quien haya tomado la decisión equivocada de soslayar una afrenta a los ídolos de siempre, el público demostró una vez más que el club es su patria chica, y que su historia, como el recuerdo del abuelo, no se mancha. Porque forman parte de la vida misma.

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