Rosario Central
Lunes 11 de Septiembre de 2017

La figura del comodín

Martínez, un volante improvisado en la zaga central, fue el punto más alto del equipo y la gente se lo reconoció.

A ciertas cosas que suceden en el fútbol es difícil encontrarles una explicación lógica. Por ejemplo: un equipo que juega con uno más durante la mayor parte del partido, que la figura sea su marcador central habla a las claras de que las cosas no se hicieron de la manera correcta. A partir de ahí todos los análisis posibles. Pero el dato destacado de esta historia es que la figura fue un defensor que no es defensor, sino alguien que está "haciendo las veces de". Mauricio Martínez es el hombre en cuestión, de quien se habló durante toda la pretemporada y a quien los hinchas ayer le reconocieron el muy buen partido que hizo, además del esfuerzo y las ganas que está metiendo.

Otro rival que no tuvo demasiadas luces para atacar a Central (con Colón y Deportivo Riestra había sucedido algo similar), pero eso no le quita méritos a Martínez, quien no sólo se mostró firme en la marca, sino que por la postura cautelosa del Ciclón siempre se ofreció como salida del equipo. Y no sólo eso, casi siempre se la entregó a un compañero, cosa que varios de su equipo no pudieron hacer.

En ese papel que hoy le toca cumplir, Martínez viene aprobando partido tras partido. Quizá lo de ayer haya tenido algo más de relieve que en los dos encuentros anteriores. Es que hubo una solvencia en la marca que lo puso un escalón por encima del resto. Y a eso le agregó tranquilidad a la hora de salir jugando.

Al ex Unión se lo notó firme en el uno contra uno, además de rápido y expeditivo cada vez que lo convocaron a disparar hacia algunos de los laterales para tapar algún agujero.

Lo del tiro libre desde lejos, a los 42' del primer tiempo, que se fue apenas alto es un mero detalle, pero sí una muestra de que a esa altura ya sentía una confianza absoluta sobre el partido que estaba haciendo.

Después de ya varios cierres acertados y otras tantas barridas desde el piso los hinchas le hicieron saber que estaban conformes con el partido que estaba jugando, pero también hubo olor a reconocimiento por esa predisposición de bancarse un puesto que no es el suyo y exponerse, porqué no, a ser blanco fácil de las críticas.

En un par de días, Tobio ya estará en condiciones de salir al ruedo y sólo será decisión de Montero. Por lo pronto, Martínez viene haciendo todo como para que la confianza del DT no se altere.


"Me pone contento mi rendimiento"

"Estoy muy contento por el rendimiento personal, pero con el resultado me voy con sabor a muy poco y fastidioso. Volví a jugar en la posición de zaguero y creo que pude cumplir con lo que me pidió el técnico, que es darle seguridad al equipo", expresó Mauricio Martínez luego del empate en cero ante San Lorenzo. En un partido chato, Martínez fue el punto más alto en el rendimiento canalla. "Queríamos irnos con un triunfo. El hombre de menos del rival nos simplificó las cosas atrás, pero había que estar atentos a las contras que podían armar para lastimarnos", destacó.

El ex Unión indicó: "Nos faltó un poco de paciencia y también en algunos momentos ser más punzantes para terminar más rápido las jugadas. Ellos se vinieron a meter atrás desde el principio. Hay que seguir trabajando en la semana y tratar de ganar ahora de visitantes".


Una tarde torcida

Para Víctor Salazar se trataba de un partido especial. Y lo fue. Contra quienes hasta hace unos pocos días fueron sus compañeros e incluso con gente del cuerpo técnico del seleccionado argentino siguiéndolo desde el palco, el Tucu duró poco más de 40 minutos en cancha. Es que vio la roja directa producto de una infracción contra Santiago Romero que pudo haber sido más imprudente que fuerte. Lo cierto es que esa acción le valió no terminar el partido en cancha.

Tras los fuertes abrazos en el saludo protocolar, Salazar comenzó a jugar un partido especial. Pero en un momento se le fue la mano, o el pie derecho. Es que en una pelota dividida fue con vehemencia sobre el pie derecho de Romero. Quedará para la polémica sobre si con una amarilla alcanzaba, pero de lo que no quedó dudas es que el defensor fue cuanto menos imprudente. Loustau estaba demasiado cerca de la acción y no dudó en mostrarle la roja directa.

El enojo de parte del Tucu fue grande, por eso la contención de varios jugadores de Central. Justo contra su ex club. Justo con Lionel Scaloni, el enviado de Sampaoli, observándolo desde un palco.

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