Ovación
Miércoles 19 de Abril de 2017

La cancha después de la trágica furia desatada en Córdoba

La Justicia de Córdoba pidió testigos espontáneos para esclarecer el crimen de Emanuel Balbo. En tanto, jugadores piratas y de la T se unieron en la campaña "No somos enemigos"

La Justicia de Córdoba pidió testigos espontáneos para esclarecer el crimen de Emanuel Balbo. En tanto, jugadores piratas y de la T se unieron en la campaña "No somos enemigos"

El Ministerio Público Fiscal convocó ayer a las personas que tengan información sobre el caso caratulado como "homicidio agravado" de Emanuel Balbo, fallecido este lunes. La fiscal Liliana Sánchez pidió que se presenten "espontáneamente" a brindar testimonio para esclarecer la brutal caída del muchacho, quien el sábado se desplomó hacia el vacío desde la popular Willington del estadio cordobés Mario Kempes, durante el superclásico entre Belgrano y Talleres.

Quedaron detenidas cinco personas: Pablo Robledo, de 18 años; Cristian Oliva Molina y Matías Ezequiel Oliva, padre e hijo, de 42 y 20 respectivamente, Martín Darío Vergara, de 20, y Oscar "Sapito" Gómez de 36 años, sindicado como el instigador del crimen.

Y mientras desde la Justicia se pedía que los testigos se presenten en la sede de la fiscalía (en el edificio de Tribunales II o a través de las unidades judiciales o dependencias policiales más accesibles) y se intentaba determinar las responsabilidades del salvaje incidente, los jugadores de ambos equipos se unieron en una campaña a través de las redes sociales titulada "#No somos enemigos".

Dos jugadores de Talleres, Gonzalo Klusener y Pablo Guiñazú, dieron el puntapié inicial al posar haciendo el gesto del pirata. E inmediatamente los jugadores de Belgrano posaron desde el vestuario formando con sus manos una T, de Talleres. "Somos amigos, parientes, parejas, compañeros de colegio o trabajo. No nos peleemos en una cancha de fútbol".

Es un intento de calmar los ánimos de los hinchas de ambos clubes, enfrentados históricamente, y de neutralizar la violencia en las canchas. Un gesto que formó parte también de la marcha con ambas hinchadas que tuvo lugar antenoche en barrio Alberdi, el pago chico de Belgrano.

En el estadio cordobés donde la furia se puso a la vista de todos hoy seguirá rodando la pelota: jugarán Talleres e Independiente, a las 21.45, por el postergado de la fecha 15° del torneo de primera.

El Ministerio de Seguridad de Santa Fe no es ajeno a la áspera situación que se vive en las canchas y presentará hoy, en la sede de Gobernación, un plan integral de seguridad en los estadios (ver aparte).

El tema fue evaluado también ayer por el tribunal de disciplina de AFA con el foco puesto sobre el club Belgrano: los dirigentes de la asociación madre del fútbol argentino no descartaban un menú amplio de penas. Quitarle al celeste la localía por lo que queda del año, descuento de puntos, multa económica o varias de esas opciones juntas.

El pirata, a pesar de estar en la mira, reaccionó al expulsar y vetar "de por vida" a los cinco implicados en la muerte de Balbo.

También hubo expresiones sobre el tema desde el gobierno nacional. El jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, habló ayer de que "debe haber una condena ejemplar" para los culpables, dijo que el hecho "nos interpela como sociedad y como poder público" y aseguró que Seguridad de la Nación viene "implementando políticas para erradicar a los violentos". El diputado nacional del Frente Renovador Facundo Moyano presentó ayer un proyecto reclamando justamente que se "actúe con celeridad". Y el embajador argentino en Ecuador, Luis Juez, dijo que sintió "mucha vergüenza de ser cordobés y argentino". Y agregó: "Es un acto de vandalismo tirar a un tipo 6 metros para abajo en una tribuna, sólo porque escuchó que dijeron que podía ser de una parcialidad contraria".

Lo que dijo Juez fue justamente la versión que circuló tras la brutal paliza y caída de Balbo. Lucas Ortega, el amigo que lo acompañaba en el estadio, fue quien lo contó. "Hace años Oscar Gómez (Sapito) corrió una picada y mató a un hermano de Emanuel. Después de eso, los Gómez se se tuvieron que ir del barrio y cada vez que se veían, Sapito insultaba a Emanuel. Nos vimos antes de empezar el partido y Gómez lo insultó, pero nosotros no le dimos bola y nos fuimos más arriba en la popular. Cuando terminó el primer tiempo, el Sapito empezó a mirar hacia arriba, como buscando a Emanuel. Lo empezó a increpar y a insultar. Sapito me reconoció pero la cosa era Emanuel. Yo traté de defenderlo, pero él y los otros empezaron a golpearlo. Ahí Sapito empezó a gritar que Emanuel era de Talleres y se sumaron otros a pegarle".

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