Ovación
Lunes 06 de Marzo de 2017

La AFA en crisis, se estira o aprieta, que no se rompa

El fútbol argentino debe acomodarse también para saber cuándo jugar.

El fútbol argentino deberá estirarse. O apretarse al máximo. Algo que no parece tan difícil, al menos hasta ahora lo vienen haciendo de goma los dirigentes. Antes porque todo pasaba y se acomodaba. Ahora porque parece (un término que hay que tener a mano, por las dudas) que algunas partes integrantes se ponen firmes. La situación es clara con más de un mes de retraso. Es que ya no alcanza el tiempo para que el final de los torneos llegue como se estableció en la AFA al iniciarse la temporada 2016/2017. La primera división tenía la bandera de llegada a la 30ª fecha para el 28 de mayo, pero ya se postergaron 5 jornadas (cuatro de febrero y una de marzo). Obviamente, se tendrá que jugar entresemana (no estaba programado) o extender al menos hasta fin de junio o inicio de julio. Siempre con las consideraciones que no se pueden soslayar, como la programación de competencias de la selección argentina (juega el 23 y 28 de marzo) y las copas organizadas por la Conmebol. También la Copa Argentina, que ya se está jugando.

Siempre y cuando la competición se reanude el próximo fin de semana (si hay acuerdo entre Agremiados y la AFA), la chance de proyectar las fechas sin tocar lo establecido llevaría el final del torneo al domingo 2 de julio, aunque puede levantarse el fin de semana sin fútbol por las eliminatorias (25 de marzo) y así ganar tiempo. Total, son 3 o 4 los jugadores seleccionados por el Patón, dirán algunos. ¿Jugar entre semana? Difícil, porque en todas hay partidos de Copa Libertadores o Sudamericana con partidos de equipos argentinos, ya que son 6 en la principal competencia y 6 en la otra. Otra solución, siempre a mano, empezar con los "asteriscos" postergando encuentros de los equipos copados.

Con esto, el traslado de jornadas hará que el clásico rosarino pueda proyectarse del 16 de abril al 21 de mayo, o cerca de esa fecha (el dato es para ir reservando el fin de semana para no hacer otros planes).

Y así como sucedería esto en la primera división, la situación también ya retrasó los torneos de ascenso, ya que tanto la B Nacional como la Primera B perdieron 6 jornadas de disputa (con 4 fechas en el medio programadas para martes o miércoles), que tenían final previsto para el 17 de junio y que lo retrasará casi hasta fin de julio, con suerte.

Entonces, quienes programen el nuevo fútbol de primera, el de la famosa Superliga, deberán proyectarla como mínimo para iniciarla a mediados de septiembre para tener las vacaciones tras el acomodamiento de los 28 equipos que la jugarán (bajarán 4 y subirán 2). Claro, si no llueve, si todo empieza a normalizarse, que en la AFA es bastante difícil por estos tiempos.

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