Ovación
Domingo 16 de Julio de 2017

Jugadores Google, el "oulet" del mercado de pases en el universo de internet

En un contexto donde Boca y River sacan ventaja, los demás equipos muestran el primer síntoma de debilidad cuando entre sus posibles refuerzos aparecen nombres de futbolistas desconocidos

Ya es sabida la distancia que vuelven a sacar Boca y River con respecto al resto de los clubes, donde lo económico tiene implicancia directa en lo futbolístico. Ventajas que se hacen más notorias con el regreso de esta modalidad en la que ambos clubes suman a los mejores futbolistas de los equipos rivales, sean jóvenes o experimentados. Grieta que se agrandará con la reorganización del torneo de primera división a través de la superliga. Pero de esta realidad emergente nada se ha dicho aún de los primeros síntomas que esto produce en los demás competidores.

Uno de esos síntomas es el resurgimiento en el mercado de los denominados jugadores Google, aquellos que bajo el rótulo de refuerzos irrumpen en los medios de comunicación debido a las gestiones que desarrollan varios clubes, que algunos quieren presentar como rutilantes, pero sin embargo para conocerlos hay que navegar en el universo de Internet.

Cuando un club comienza a vender a sus activos más importantes sin sustituirlos por futbolistas propios, debe contar con los fondos necesarios para evitar resignar potencial, ya que tendrá que suplir las ausencias por ventas con adquisiciones de similares cualidades, claro que a un elevado costo.

Pero si el club no dispone de los fondos para esas contrataciones de envergadura, tendrá que ingresar a un mercado que bien se podría denominar el "oulet del fútbol", y es allí donde habitan los jugadores Google.

Es cierto que en el fútbol las matemáticas pierden su esencia de exactitud y por ende no hay garantías de éxito cuando a contrataciones se refiere, pero también es verdad que los antecedentes y la trayectoria de un futbolista achican o amplían el margen de error en el momento de definir su incorporación.

Por ejemplo, es mucho más factible que un jugador reconocido por sus cualidades ayude al rendimiento colectivo de un equipo que aquel otro al que hubo que googlear para saber de qué se trata. Por supuesto que hay excepciones, pero no dejan de ser eso, algo excepcional.

La irrupción de los jugadores Google constituye el primer síntoma de un padecimiento futbolístico que tiene sus causas en la pérdida del poder adquisitivo del club y que concluye de manera indefectible en la disminución de la potencialidad del equipo en cuestión.

En Rosario comienza a visualizarse este cuadro de situación, ya que entre las variables que manejan los directivos para reforzar a los planteles asoman algunos nombres de los denominados jugadores Google. Y por ende las proyecciones ofrecen más probabilidades de error.

Ante esto, ya no sólo habrá que evaluar si ese determinado futbolista se adapta a jugar en un contexto de mayor exigencia como implica desempeñarse en Central o Newell's, sino que además habrá que considerar algo mucho más elemental: si el jugador reúne las condiciones técnicas y tácticas para hacerlo.

Por supuesto que hay una saga de determinaciones previas que establecen los grados de responsabilidades. Tanto en el éxito como en el fracaso. Es el entrenador el primer responsable ya que recomienda o acepta la llegada de un jugador Google, pero la última y mayor responsabilidad es la del directivo que tiene la última palabra. Tal como lo dijo en más de una ocasión el presidente de San Lorenzo, Matías Lammens: "Los dirigentes deben decidir la política futbolística de un club, y son ellos quienes definen la llegada o salida de un jugador".

Es verdad que abundan ejemplos de jugadores Google argentinos, pero la mayoría de los casos en este tipo de contrataciones provienen del exterior, donde la búsqueda de los datos no sólo remite al portal de información sino también al contacto con personas del ambiente futbolístico del país del cual es oriundo el futbolista que interesa.

"Si es un jugador destacado que milita en Chile y no actúa en la U, la Católica o Colo o Colo, hay que preguntarse por qué aún no están en esos clubes . Y si lo está hay que preguntarse por qué si es tan bueno lo dejan ir a otro mercado que no sea el mexicano o el europeo. Tal vez sus condiciones no sean tan competitivas como dicen", fue la reflexión de un DT que conoce el fútbol de ese país tras ser consultado por un futbolista que interesaba en Rosario. Con idéntico razonamiento un futbolista que jugó en Uruguay aludió a Nacional y Peñarol. Aunque en su caso, a diferencia de lo que ocurre en Chile, admitió que los clubes argentinos más solventes abonan mejores contratos que los uruguayos.

Sin dudas que los ignotos jugadores que asoman en esta época como potenciales incorporaciones están reflejando una falencia, ya sea en la decisión o en la estructura futbolística de la entidad, porque hay sobrados motivos para fundamentar que el margen de error en estas contrataciones es muy grande. Por eso tiene sustento cuando un hincha canalla o leproso se pregunta: "¿No hay un jugador en las inferiores con las características necesarias antes de gastar tanto dinero en la contratación de un futbolista que de antemano ofrece tantos riesgos?".

Sólo se necesita revisar el último año en ambos clubes para saber que varios de los llamados refuerzos contratados nunca reforzaron. Lo que lejos de representar una inversión constituyó un gasto.

Excepciones de un mercado alternativo

A las contrataciones de jugadores sin relevancia previa muchas veces los técnicos, dirigentes y representantes las denominan "apuestas". Y cualquier concurrente a las casas de azar que no sea ludópata sabe que las posibilidades de que las apuestas deparen ganancias son pocas. Muy pocas. En el fútbol son una excepción cuando de jugadores Google se trata. Por eso fue excepcional el caso de Oscar Tacuara Cardozo, quien cuando llegó a Newell's se trataba de un ignoto delantero paraguayo. Sin embargo alcanzó un notable rendimiento con la casaca rojinegra, que representó su trampolín al fútbol europeo. Hoy de regreso en Libertad. Ni siquiera el Tata Martino tenía referencias de él, quien por entonces trabajaba en Paraguay y con su habitual sinceridad se lo admitió a Ovación en una nota de esa época. También muchos debieron bucear en Internet cuando el Chacho Coudet recomendó las contrataciones de Marcelo Larrondo, Javier Pinola o Gustavo Colman, ya que salvo algunos memoriosos no se conocía demasiado sobre ellos. Pero son contados estos casos, ya que de los que pasaron con pena y sin gloria conforman una lista interminable.

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