Ovación
Jueves 27 de Abril de 2017

Jueza y va por más

Nadya Chiariotti fue la primera asistente que arbitró un partido de Rosario Central.

"Me gustaría hacer carrera internacional en Fifa. Claro que en mujeres porque es a lo que podemos aspirar las juezas". El deseo lo expresó ayer Nadya Chiariotti en diálogo con Ovación. Se trata de la mujer de 32 años, ex jugadora y árbitro que actuó como segunda asistente en el partido que jugó el martes Rosario Central contra Cañuelas por los 32avos de final de la Copa Argentina. Es la primera vez que el equipo auriazul tiene a una jueza de línea en la cancha. Para ella es "un sueño cumplido, una emoción". Y para los futboleros, algunos sorprendidos, una prueba que pasó con absoluta corrección.

Acuerda con que las mujeres siempre deben rendir si saben o no de fútbol. Y que la ley del off side, la falta principal a la que debe estar atenta desde la línea, juega de variable en el examen. Se sonríe. "Sí, es la trampa que nos hacen. En este partido cobré tres posiciones adelantadas en el primer tiempo a Cañuelas y 2 a Central en el complemento. De todo modos, sabemos eso y mucho más. Nos formamos no sólo en las reglas. Yo corro cuatro o cinco veces por semana y también voy al gimnasio; en la línea también se necesita velocidad y explosividad".

Nació en Villa Constitución, allí jugó de 5 con el equipo de Las Monstruitas. Pero luego largó los botines para arbitrar y casarse con su marido, un ex árbitro. "El me alienta en la profesión, hablamos el mismo idioma", dice.

Nadya fue la primera mujer en dirigir un partido de la Liga Santafesina en 2014 y en la última fecha de la B Nacional, en 2016, fue una de las tres mujeres que se erigieron como las primeras líneas en llevar adelante partidos de la segunda categoría. Y va por más.

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