Ovación
Miércoles 12 de Abril de 2017

Iguales y distintos, el Newell's campeón de Martino y el de Osella

El Newell's campeón de Martino y el de Osella son casi los dos extremos del tan mentado estilo futbolístico. Cuestiones estéticas al margen, ambos lograron 38 puntos en 19 fechas

El Newell's campeón de Martino y el de Osella son casi los dos extremos del tan mentado estilo futbolístico. Cuestiones estéticas al margen, ambos lograron 38 puntos en 19 fechas

El 38 es un número que le trae muy buenos recuerdos a Newell's. Remite inmediatamente al último título rojinegro, en 2013, de la mano de Gerardo Martino. Un equipo que dio la vuelta olímpica tras sumar 38 puntos, pero que se recuerda y se recordará porque marcó claramente una época en la historia del club. El estilo de posesión y control hizo hablar a todos acerca de su estética, palabra que en el mundo del fútbol dispara polémicas para todos lados. Ese Newell's, esa vidriera, le posibilitó al Tata llegar a Barcelona y aunque no consiguió la mejor versión del conjunto catalán, aquel Newell's de 2013 también fue la base de sustentación para ser el entrenador de la selección después del Mundial de Brasil. Transcurridas 19 fechas del actual torneo de primera división, la misma cantidad de aquel campeonato de 2013, Newell's, propietario de una campaña impresionante, sumó 38 unidades. De haber sido un torneo corto, hubiera sido subcampeón de Boca. Eso sí, este equipo tiene otra estética.

Está claro que no hay una sola forma de jugar, hay muchas. Y para todos los gustos, con todos los formatos y estrategias. Quizás aquel y este sí coincidan en un punto: ambos jugaron y juegan como más le conviene de acuerdo a las características de sus futbolistas. Recién después empieza a tallar la exigencia de los gustos, una discusión de café que al hincha le interesa poco y nada si el equipo gana. Sí se transforma en una cuestión de Estado cuando los resultados no aparecen.

Ambos esquemas, sistemas, en las antípodas uno de otro, fueron paridos en momentos difíciles de la entidad del Parque. En situaciones muy cercanas a los extremos que marca cruelmente la tabla de los promedios.

Martino debutó el 12 de febrero de 2012 en La Plata frente a Estudiantes y empató 1 a 1. Un verdadero resultadazo para los tiempos que corrían, muy duros, de pocos recursos humanos y económicos y promedio raquítico. Newell's arrancó el torneo muy complicado con la permanencia. Los rojinegros fueron sextos en el primer torneo del año y subcampeones en el segundo, lo que los clasificó a la Copa Libertadores 2013. Un cambio de status impactante e impensado en el inicio del ciclo. Después llegaron el título y las semifinales de la Libertadores.

Hay similitudes con la etapa de Osella, quien debutó el viernes 26 de febrero del año pasado.

Newell's empató 1 a 1 en el Coloso frente a Unión por la 5ª fecha del torneo 2016. Diego estuvo 6 fechas sin ganar y su continuidad empezó a ser fuertemente cuestionada hasta que llegaron una victoria sobre Huracán y un empate en el clásico que le dieron algo de aire, no demasiado, para llegar hasta mitad de año.

Newell's arrancó esta temporada con un promedio complicado, similar al que padecía cuando le tocó a Martino en 2012. Y de tanto convencerse de la necesidad terminó siendo protagonista. La misma coyuntura, idénticas prioridades, similares falencias que hace 5 años. Distintos planteles y esquemas casi antagónicos.

Ahora faltan 11 fechas y está segundo y con pasaje a la Libertadores. Este fin de semana traspasó la barrera del 1,4 (1,416) de promedio que tanto obsesionaba a la dirigencia al punto de marcarlo como el principal y casi excluyente objetivo, como ya quedó ampliamente desarrollado en la edición del martes de Ovación.

Sacó 38 puntos en 19 fechas, la misma cantidad que el equipo campeón con Martino jugando de una manera completamente diferente a la de aquel equipo. Porque, entre otras cosas, este plantel es muy distinto a aquel.

A Newell's institución le costó más tiempo del aconsejable comprender que el modelo 2013 necesita más de los intérpretes que de las convicciones y por eso sufrió y se dio varias veces contra la pared intentando repetir aquella faena.

Fue tan fuerte la identificación de todo Newell's con la estética de aquel equipo del Tata Martino que nadie se animaba a barajar siquiera la chance de cambiarla. Y el estilo, convertido en fanatismo, se devoró literalmente a Alfredo Berti, Gustavo Raggio, Américo Gallego y Lucas Bernardi.

Hasta que llegó Osella. Y ahí está el poco mediático entrenador rojinegro, cultor fanático del perfil bajo, pero bien orgulloso de un presente futbolístico que nadie podía imaginar hace unos meses nada más.

Resistido al principio, combatido también, Diego eligió otra estética, mucho más económica en calidad y cantidad de recursos, pero igual de rendidora que aquella que terminó en vuelta olímpica.

La puesta en escena de galera y bastón del Tata parecía no tener límites, pero los encontró en el ensoberbecimiento de dirigentes, jugadores, cuerpos técnicos y socios y todo se desvaneció.

Este ensayo 2016/2017, que sumó la misma cantidad de puntos que aquel, juega con lo puesto y es casi ninguneado a la hora de hablar de los candidatos al título. Nadie lo tiene en cuenta, pero tiene una virtud que no abunda: conoce al dedillo sus limitaciones. A partir de ellas construye su fortaleza.

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