Ovación
Jueves 15 de Junio de 2017

Hora de recambio

Sampaoli tiene la chance de renovar el plantel, lo que ni Martino ni Bauza lograron hacer. Los ejemplos de Alemania y recientemente Brasil muestran los buenos dividendos de una decisión necesaria.

"El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania"

Gary Lineker


Sábado 3 de julio de 2010, cuartos de final del Mundial de Sudáfrica. Argentina pierde 4 a 0 con Alemania y se despide por segunda Copa del Mundo consecutiva en la misma instancia y ante el mismo rival.

   Para ese partido Diego Maradona, el entrenador, eligió la siguiente formación: Romero; Demichelis, Burdisso, Heinze y Otamendi; Di María, Mascherano y Maxi Rodríguez; Messi, Higuaín y Tevez. Ingresaron: Pastore y Agüero.

   Jueves 23 de marzo de 2017, casi 7 años después. Eliminatorias sudamericanas, fecha 13. Argentina, dirigida por Edgardo Bauza, vence a Chile 1 a 0 tras ser superada en calidad de juego en un lapso mucho mayor al recomendable.

   Ese día el Patón optó por Romero; Mercado, Otamendi, Rojo y Más; Biglia, Mascherano, Di María y Messi; Agüero e Higuaín. Luego entraron Musacchio, Roncaglia y Banega.

   Entre aquel equipo de Diego y el penúltimo del Patón hay 6 coincidencias entre los titulares y 7 en total si se suma al Kun Agüero que en Sudáfrica ingresó en el segundo tiempo y en el Monumental jugó de arranque.

   Si a eso se agrega que Maxi y Burdisso tienen 36 años y que Heinze y Demichelis se retiraron, bien podría llegarse a la conclusión de que en Argentina no se aplica el recambio, sino la sucesión. A medida que los futbolistas se van retirando, las nóminas se van alterando. Si no, es muy difícil que algo suceda. En la selección hace mucho que no hay premios y castigos. La meritocracia que tanto les gusta postular a algunos políticos argentinos de estos tiempos, en el equipo albiceleste no corre.

   Pero no es privativo de Maradona y Bauza. Alejandro Sabella y Gerardo Martino están en las antípodas en casi todo, menos en las convocatorias.

   Formación de Argentina en la final de Brasil 2014 con Sabella en el banco: Romero; Zabaleta, Garay, Demichelis y Rojo; E. Pérez, Mascherano, Biglia y Lavezzi; Messi e Higuaín. Entraron Gago, Palacio y Agüero. Nota: Di María no jugó la final por una lesión, pero era titular inamovible. Por él jugó Pérez.

   Alineación titular elegida por Martino ante Chile en la final de la Copa América 2015 en suelo trasandino: Romero; Zabaleta, Demichelis, Otamendi y Rojo; Biglia. Mascherano, Messi y Pastore; Di María y Agüero. Entraron Lavezzi, Higuaín y Banega.

   Diez coincidencias sobre 14 posibles. Podrían haber sido 11, pero Di María se desgarró frente a Bélgica en el Mundial.

   ¿Cómo es que dos entrenadores tan distintos pueden hacer funcionar esquemas tan diferentes casi con los mismos futbolistas? La pregunta no es rebuscada. La gran ventaja, quizás la única, que tienen los técnicos de selecciones es que pueden elegir a los jugadores más aptos para sus esquemas preferidos.

   El Tata también dirigió a la selección en la Copa América Centenario. ¿Qué cambió después del tremendo impacto de perder la final en Santiago?

   Romero; Mercado, Otamendi, Funes Mori y Rojo; Biglia, Mascherano, Banega y Messi; Higuaín y Di María. Luego Kranevitter, Lamela y Agüero. Diez coincidencias entre finales.

   ¿Y qué cosas se modificaron entre Martino y Bauza, que no se parecen ni en la forma de sentarse en el banco de suplentes?

   Primera formación del Patón. Frente a Uruguay en el estadio del Bicentenario en San Juan. Romero; Zabaleta, Otamendi, Funes Mori y Más; Biglia y Mascherano; Messi, Dybala y Di María; Pratto. Entraron Gaitán y Alario. Siete coincidencias.

   La llegada de Jorge Sampaoli, azuzada con bombos y platillos por un sector de la prensa y mirada de reojo por otro, genera la expectativa de que alguien pueda modificar lo que hasta ahora ninguno de sus inmediatos antecesores quiso o pudo torcer por convicción o necesidad.

   Por lo pronto concretó algunas convocatorias que permiten suponerlo: Mammana, Salvio, Paredes, Lanzini, los Gómez, Nacho Fernández, Guido Rodríguez... Y Mauro Icardi. Más allá de cualquier gusto futbolístico, su presencia representó un volantazo importante. Mucho más fuerte como mensaje que como aporte futbolístico.

   La hora de la verdad llegará con las convocatorias por los puntos, pero hubo buenas señales en el primer llamado.

   Es que no tiene el mismo valor llegar a la final de una Copa América que disputar el encuentro definitorio de un Mundial. No puede pasar que perder dos instancias decisivas con Chile dé lo mismo que si no hubiera sucedido. Para la selección argentina, perder con Chile no es lo mismo que hacerlo frente a Brasil o Uruguay por más fabulosa que sea la camada de futbolistas que está del otro lado de la cancha.

   Alemania, el campeón del mundo, ganó todos los partidos de las eliminatorias que está disputando. El sábado último derrotó 7 a 0 a San Marino, una de las selecciones más débiles del mundo. Pero esa no es la cuestión.

   Joachim Löw, su entrenador desde finales del Mundial 2006, decidió que jueguen Ter Stegen; Kimmich, Mustafi y Jonas Hector; Brandt, Goretzka, Emre Can, Draxler y Amis Yonas; Stindl y Wagner. Después ingresaron Plattenhardt, Demme y Werner.

   Sólo Julian Draxler, que juega en PSG, estuvo en Brasil 2014.

   "El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania", exageró el imponente goleador inglés Gary Lineker. Está claro que la selección germana no sólo gana por lo que juega.

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