Ovación
Jueves 04 de Mayo de 2017

Higuaín, el nueve de las dos caras

Pipita brilló en la Juve por la Champions. En Argentina es una sombra.

El fútbol es un estado de ánimo. Si bien es un deporte que se juega con los pies, todo surge a partir de la "azotea". Si el ánimo está en positivo y la mente despejada lo difícil se hace fácil, el arco se agranda y la pelota se direcciona como imantada rumbo al fondo de la red contraria. La introducción sirve para focalizar el curioso caso de Gonzalo Higuaín. El extraordinario número nueve que presenta dos caras antagónicas. Dos versiones disímiles. El Pipita ayer fue un león en la semifinal de ida de la Champions, el torneo más importante del mundo, y clavó un doblete en el triunfazo de Juventus 2 a 0 ante Monaco en Francia. En lo que fue una postal muy lejana a la de sus últimos rendimientos en la selección argentina, en la que falló goles increíbles y el crédito con los hinchas prácticamente está agotado.

Hay que ser un trasnochado para poner en duda las virtudes inobjetables de Higuaín. Es más, está entre los mejores centrodelanteros del mundo. Siempre hizo una montaña de goles con las camisetas que defendió. Con la Vecchia Signora ayer facturó por duplicado ante Monaco y allanó el camino del multicampeón italiano a la final de la Champions, en la que salvo un milagro el otro finalista será Real Madrid (en la ida se impuso 3 a 0 al Atlético del Cholo Simeone).

Higuaín en la Juve juega dentro de un equipo que funciona como un relojito, algo que la selección como conjunto en los últimos tiempos no consiguió con regularidad. En Italia se desempeña con máxima confianza, pide la pelota, va a buscarla con fe, cuerpea y supera a los rivales y cuando remata siempre da la sensación de peligro de gol. Ayer fue una fiera en suelo francés.

Claro que Pipita tiene otra cara. Y lamentablemente es la que muestra cuando se pone la camiseta de la selección argentina. A favor de él hay que decir que no es al único que le ocurre de la última camada de jugadores que lucen la albiceleste. Acá parece otra persona, otro jugador. En los últimos tiempos con la selección fue encadenando una frustración tras otra. Erró goles hechos en la final del Mundial, también en las dos últimas Copa América y ahora está desconocido en las eliminatorias. Evidentemente tiene una crisis de confianza alarmante que lo saca de foco, lo torna previsible y parece un nueve principiante que los rivales neutralizan con facilidad.

Será misión ahora de Jorge Sampaoli cuando tome las riendas de la selección ver si puede hacer que Pipita juegue en Argentina con la confianza de la Juve.


Comentarios