Rosario Central
Viernes 10 de Febrero de 2017

Hay poco a la vista, mucho más por hacer

Central mostró una versión discreta en un nuevo amistoso. Le faltó juego en el empate sin goles ante Atlético Paraná.

En un fútbol normal y ordenado, que no es el caso del argentino, este fin de semana debió haber comenzado a rodar la pelota de manera oficial. Es cierto que el contexto, incluso de la misma preparación, fue otro, pero si el nivel del equipo hubiera sido este ya en el cotejo contra Godoy Cruz, Central estaría en medio de un problema. Al menos de una encrucijada en cuanto a cómo cambiarle el andar futbolístico a un equipo que ayer mostró poco y nada y que dejó apenas un pálido empate sin goles frente a Atlético Paraná. No obstante, hay que encuadrar el relato y las conclusiones: se trata simplemente de un partido de preparación, en el que todavía se puede estar lejos del ideal, pero esto debe servir como señal frente a todo lo que hay que mejorar de aquí hasta el reinicio del campeonato.

Como dato saliente se puede marcar la reiterada apuesta de parte de Paolo Montero de utilizar a Mauricio Martínez como marcador central (Gissi, Menosse y Burgos actuaron para el equipo alternativo, ver página 3), aunque haya sido sólo por los primeros 40 minutos, ya que después el ex Unión fue al medio (por Colman) y en su lugar ingresó Alfani. Igual no es algo que sirva para cambiar las consideraciones de lo que fueron 80 minutos discretísimos, donde uno de los puntos a rescatar, según el análisis del propio Montero, es que el equipo haya terminado nuevamente con el arco en cero.

En juego, Central, que ayer jugó su sexto amistoso, quedó en deuda. Ni por asomo pudo mostrar ese transitar colectivo que le alcance para marcarle diferencia a uno de los equipos más discretos de la Primera B Nacional. Sólo tuvo momentos en los que intentó llevarse por delante al conjunto de Paraná, pero nada como consecuencia de un comportamiento futbolístico sólido.

En líneas generales las riendas del partido fueron de Central, pero sin la contundencia que, quizá, la situación ameritaba. Es que de a ratos el propio Atlético Paraná sentó las coordenadas de cómo se jugaba. Con un par de bochazos largos para el lungo Cadenazzi se las ingenió para complicar. Fue sólo en un par de ocasiones, pero las mismas demostraron que al retroceso aún hay que aceitarlo. El delantero fue el que tuvo la primera situación más o menos clara en el primer tiempo, pero su remate de media vuelta encontró la humanidad del Ruso Rodríguez.

Mientras, en Central era todo demasiado anodino. Por eso se lucía cada combinación que podía aparecer de manera aislada, como sucedió a los 18', que terminó con un remate de Teo por encima del travesaño después de una buena combinación con Bordagaray. La segunda estuvo en los pies de Ferrari luego de que Bordagaray bajara de cabeza un centro desde la derecha de Teo, pero el remate del Loncho también se fue alto. Y eso fue todo en unos primeros 40' en los que la presión arriba no fue tal y al juego le faltó solidez. Otra vez Colman jugó demasiado lejos del arco rival.

Un solo retoque realizó Montero en el entretiempo. A la cancha Alfani por Colman y Martínez al medio. Nada cambió. Es más, la falta de profundidad se agudizó y la soledad de Bordagaray y Teo Gutiérrez (a los 15' del complemento dejó la cancha en medio de una situación que se prestó para la confusión, ver aparte) quedaron aún más al descubierto.

Apenas una buena asistencia de Migone para Ferrari y un remate del Loncho a las manos del arquero (59') y un disparo suave de José Luis Fernández que lamió el palo izquierdo del arquero Bonín (70') fueron las oportunidades en la que Central tuvo para exhibir en el complemento ante un Atlético Paraná que pudo lastimar en un par de ocasiones por la vía del contraataque.

Las sentencias en época de amistosos corren el riesgo de quedar en off side. Es imposible afirmar hoy que Central llegará o no en óptimas condiciones cuando el torneo llame. Sí son viables todas las consideraciones que, a tres semanas del inicio de la competencia, puedan realizarse en relación a que para ser un equipo endemoniado y agresivo todavía hay un trecho importante por recorrer.


Uno más de Leguizamón

Nuevo amistoso de Leguizamón. Quedó a mitad de camino en el pelotazo a Cadenazzi en el inicio, pero después se asentó. Más de una vez mostró velocidad, lo que parece una de sus virtudes.

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