Ovación
Martes 21 de Marzo de 2017

Hablar o no hablar, esa es la cuestión

Las puertas de los clubes se cerraron y ahora también la selección

El fútbol cambió rotundamente y mucho tuvieron que ver la tecnología y las redes sociales. La cobertura de los entrenamientos de la actualidad dista demasiado de lo que sucedía hasta hace una decena de años. Las puertas de los clubes en el fútbol argentino se cerraron con doble candado y las charlas mayoritariamente son sólo con conferencias de prensa. Si era mejor lo de antes o lo de ahora puede ingresar en el terreno de la discusión y, tal vez, no haya una respuesta concreta. O sí. Lo que está claro es que quizás el hincha pueda perderse la posibilidad de escuchar a un protagonista principal o a su ídolo. La gran pregunta es: ¿la gente desea escuchar la voz de los protagonistas con ansiedad o sólo quiere verlos responder dentro de un campo de juego?

Sin dudas que siempre es bueno que un ídolo de una entidad se exprese y relate el momento que transita el equipo. O brinde una opinión sobre determinada situación, polémica o acción realizada en un partido. O del andar en el campeonato, ya sea peleando en los primeros lugares o abajo en la tabla. Si esto no sucede tampoco mueve el amperímetro del mundo del fútbol, porque así lo marca la realidad. Los programas de televisión y/o radio se nutren más por análisis, polémicas y, sobre todo, discusiones. Pocas veces aparecen los protagonistas por todo lo expresado, la falta de interés. También porque hoy atrapan más los duelos verbales o investigaciones que se realizan en un ámbito donde todo vale, con dirigentes corruptos y en un lugar en el que parecería que no hay castigos.

Hasta los jugadores de la selección ingresaron en ese terreno cortando el diálogo con la prensa (y que fue ratificado). En este caso tienen un motivo aceptable porque se ingresó en un tema de índole personal que mucho no tiene que ver con el fútbol, más allá de que lo roce. No hay otra manera que aceptar ese fastidio, lo que sí es cuestionable es que se castigue a todos por los dichos de un periodista (más allá de si tiene o no razón).

Hablar o no hablar parecería ser la cuestión. Hay casos que son atendibles y existe compresión a determinadas posturas. Donde las redes sociales también colaboran para que bajo el cobarde anonimato se diga cualquier cosa. Igualmente en todo esto las decisiones no se discuten, se aceptan.

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