Ovación
Jueves 20 de Abril de 2017

Gran gesto de unión futbolera

Lástima que se tuvo que hacer por una desgracia. Que por culpa de los delincuentes se necesiten estas acciones para tratar de concientizar y educar desde la solidaridad.

Lástima que se tuvo que hacer por una desgracia. Que por culpa de los delincuentes se necesiten estas acciones para tratar de concientizar y educar desde la solidaridad. Si es tan simple entender que el respeto por un igual con otra camiseta es lo normal. Si alcanza con darse una vueltita por los recuerdos o por unas horas antes de ir a la cancha, cuando seguramente uno de los amigos es del otro cuadro. Si todos los días se comparte algo con alguien con otro gusto futbolístico. En la misma cuadra, en la escuela primaria, en el trabajo, en el colectivo un día cualquiera. O alguna vez pasó que el hincha más hincha subiera a un ómnibus con los colores pintados hasta en el alma y se peleara con otro igual con un look de la contra, y que no pudieran compartir el viaje. ¿Hace falta llevar tanta maldad a una cancha de fútbol?

   No se trata sólo de lo que pasó en Córdoba. Sucede en todas las canchas, lamentablemente. Y hasta con hinchas de la misma pasión, por eso no es solamente cuestiones futbolísticas sino de violencia propia de alguien violento. Encima, amparados en barra. Escondidos en medio de los que sí quieren al fútbol. Hasta amenazando y poniendo en peligro a los que de verdad van a alentar a los suyos sin importar los otros. Porque a la cancha hay que ir a ver ganar a tu equipo, no a que pierda el adversario. No interesa a quién ganarle sino conseguirlo. También a disfrutar. Del espectáculo, del juego, de un resultado que poco después servirá para alimentar el folclore en el barrio, en la escuela, en el trabajo.

   El tema es ganarles a ellos. A esos pocos que perjudican a tantos. Por eso se celebran todas las buenas intenciones para limpiar el camino de impurezas ajenas al más apasionante de los deportes. Es para destacar lo que hicieron anoche los cordobeses. Cuatro días después que en el emblemático estadio de su ciudad muriera un hincha de Belgrano, por culpa de varios hinchas del mismo equipo. En el mismo escenario anoche jugó Talleres, el tradicional rival futbolístico. Y así como los jugadores de la T bancaron en la semana, esta vez los futbolistas piratas estuvieron en el medio de los tallarines y de los rojos de Avellaneda antes que la pelota se echara a rodar durante noventa y pico de minutos en busca de una alegría propia más allá de ante quién se la conquiste. Si sólo se trata de fútbol.

Comentarios