Clásico rosarino
Domingo 14 de Mayo de 2017

Formica, Quignon, Colman y Carrizo: cuatro cartas de lujo de Osella y Montero

Diego Osella y Paolo Montero apuestan a ganador. Y esto es para destacar en la previa de un clásico.

Diego Osella y Paolo Montero apuestan a ganador. Y esto es para destacar en la previa de un clásico donde hay mucho en juego y por lo general la gran mayoría de los entrenadores prefieren tomar recaudos y especular antes que salir a quemar las naves. Claro que más allá de los jugadores de buen pie que ambos técnicos ponen en la cancha también puede darse un trámite trabado y friccionado, en caso de que los nervios se apoderen de la escena y los que corren y marcan se impongan en los duelos con los talentosos.

Osella mantiene a sus jugadores de buen pie. Y para la creación de juego están Facundo Quignon y Mauro Formica. Quignon desde el pase prolijo de salida y la presión alta para capturar rebotes en campo adversario y armar una grieta en la defensa contraria. Y el Gato tiene en sus pies la cuota de magia para inventar una gambeta y sacar un pase milimétrico para dejar a un compañero mano a mano con el arquero canalla.

Del lado auriazul también hay un par de jugadores que tienen a la pelota como aliada y están capacitados para manejar los hilos del clásico desde su sabiduría estratégica. El futbolista canalla que tiene más panorama de juego es sin dudas Gustavo Colman. A veces está lejos del arco rival, pero el volante auriazul es el que mejor entiende cuál es el momento para lateralizar o meter la puñalada. Claro que necesita estar en contacto permanente con el balón para no perder incidencia y así mantener su gravitación en el partido.

Mientras que el otro que con pelota en los pies puede generar estragos en el derby es Federico Carrizo. Si Pachi encuentra espacios y está iluminado será un dolor de cabeza para los defensores leprosos. Su fuerte es la gambeta pie a pie y también picar al vacío para sorprender a espaldas de la última línea rival.

Osella y Montero salen a jugar el clásico pensando en ganador, después el juego y la dinámica de lo impensado que es el fútbol pueden convertir al cotejo en trabado. Hay que esperar a las 15.

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