Central
Miércoles 17 de Mayo de 2017

Federico Carrizo: "Nunca dudé en pegarle al arco como venía"

A dos días del triunfo en el clásico, el Pachi le contó a Ovación las sensaciones por el gol y la victoria. Dijo que la pelota entró "en el único lugar que había" y que se siente un "privilegiado" por haber convertido

Dos días después del clásico, las revoluciones ya prácticamente volvieron a su ritmo habitual. Lo que no mengua para Federico Carrizo es la enorme satisfacción por la contundente victoria en el clásico. Porque, se sabe, tanto en la previa como en el partido e incluso después es difícil abstraerse de ese mundo particular que provoca el derby rosarino. Y para alguien que tiene la suerte de convertir un gol más aún. "Nunca dudé en pegarle al arco como venía", es una de las primeras frases del Pachi, cómodamente sentado en el sillón de su domicilio, donde recibió a Ovación para contar qué tipo de sensaciones aún repiquetean en su interior. "Pido disculpas por la hora", apuntó ni bien llegó a su casa, algunos minutos después de lo pautado. Pero las explicaciones del caso ameritan un rápido entendimiento. Es que la convulsión de su día tenía que ver con la organización de lo que será hoy su cumpleaños (número 26), el que festejará primero con amigos y después con sus familiares, muchos de los cuales llegarán desde Córdoba.

"Las sensaciones son buenísimas, las soñadas, porque antes de estos partidos uno piensa en ganar para festejar con amigos. Pero cuando ganás, tenés menos de una semana para disfrutar porque el partido siguiente al clásico es siempre complicado. Ahora disfrutando, contento por el triunfo en sí, pero sobre todo por cómo lo ganamos. Ni hablar por el gol", apuntó el Pachi, mientras su esposa, la Pipi, arranca con los mates.

¿Y en estos primeros días se alcanzan a descargar todas las tensiones que se acumulan en la previa?

Sí. En lo personal cuando termina el partido es como se me va todo porque uno lo vive tan tensionado que cuando el árbitro lo termina es como que largás todo. Una vez que te liberás se empieza a disfrutar y por eso estos días los estoy disfrutando un montón.

Muchos análisis coincidieron en que el partido prácticamente se terminó con tu gol. ¿Lo viste así dentro de la cancha?

No, la verdad es que no me lo puse analizar, pero no creo que haya sido así. Todos sabemos que este tipo de partidos se definen por detalles, por eso hay que estar concentrado los 90 minutos. Y lo que pensamos en ese momento era en estirar la ventaja porque queríamos más. Dijimos "vamos a liquidarlo" y buscamos siempre un gol más. No lo pudimos hacer y encima Newell's convirtió faltando muy poco, pero por suerte llegó el Chaco (Herrera) y ahí se terminó todo. Pero con el 2 a 0 estuvimos con la misma mentalidad, tratando de buscar otro porque en cualquier envión te pueden llegar a empatar. Nunca sentí que con mi gol se había terminado la historia.

¿Pero desde adentro notaron el impacto que le causó a Newell's?

Eso sí. Pero más lo sintieron después del gol de Marco, porque cuando yo hice el primero iban apenas 10 minutos y a ellos les quedaba mucho tiempo por delante. Después del tanto de Ruben fue otra cosa porque nosotros estábamos jugando bien, sin sufrir demasiado. Tuvimos una situación en contra apenas empezó el partido pero rápidamente nos acomodamos.

¿Los sorprendió haberlo ganado con tanta claridad, tanta suficiencia, más allá de que es lo que deben haber buscado?

La verdad es que en un clásico nunca se te pasa por la cabeza que eso pase porque casi nunca se puede jugar lindo, pero en este partido jugamos muy bien y fuimos inteligentes. Somos un equipo que presiona mucho, pero en esta ocasión tratamos de esperar un poco más atrás para poder salir más de contraataque y creo que salió bien. De hecho el primer gol llegó por una pelota que robamos cerca de la mitad de la cancha. Y después supimos manejar el partido porque estuvimos ordenados, no tuvimos desconcentraciones y fuimos agresivos. En el segundo tiempo por ahí nos cansamos un poco, pero en líneas generales hicimos un buen partido.

¿Un jugador que hace un gol en un clásico es un "tocado por la varita mágica", por lo que significa convertir en un partido así y más en Rosario?

Y, es algo soñado. Los que salimos del club sabemos lo que es jugar un clásico, pero sobre todo ganarlo. Ni hablar si te toca la bendición de hacer un gol. Es algo que todo jugador desea y la verdad que en ese sentido me siento un privilegiado por haber convertido y por ser parte de toda esta locura que representa el clásico rosarino.

¿Y en la previa estabas ansioso por convertir o era algo que no tenías en la cabeza como objetivo?

Estaba con muchas ganas de hacer un gol, pero sobre todo tenía mucha fe. En la previa crucé mensajes con varios amigos que me preguntaban cómo estaba y a todos les decía lo mismo, que estaba muy bien y con mucha confianza. Después tuve la suerte de que todo haya salido como lo había imaginado.

No son muchos los jugadores que tienen por lo menos tres clásicos jugados y los tres ganados. ¿Te sentís un privilegiado en ese sentido?

Tengo la suerte que los tres clásicos que me tocó jugar los gané y con eso no puedo hacer otra cosa que ponerme contento. Pero esto no me detiene porque tengo muchas ganas de seguir creciendo yo y que pase lo mismo con el equipo. En estos días posteriores todavía se habla mucho del clásico, pero para nosotros es especial tratar de cambiar el chip por esto de seguir creciendo que te decía.

Nombraste los clásicos anteriores. En este último tuviste algo más de libertad para moverte porque en los primeros con Russo fueron mucho más esquemáticos, con pautas más estrictas.

Sí, la verdad que sí (risas). En este estaba mucho más suelto. Uno va creciendo futbolísticamente y eso hace que pueda manejar mejor este tipo de partidos. Me acuerdo que cuando jugamos con Miguel fue un planteo especial, en el que teníamos que correr mucho para marcar, para presionar, pero creo que si no los jugábamos así esos partidos no los podíamos ganar porque Newell's tenía muy buenos equipos, con jugadores de una jerarquía increíble. Si no los jugábamos así no los ganábamos.

Y después de algunos años, ¿te acordás a quién tuviste que correr por toda la cancha?

En el primero fue contra Marcos Cáceres, que era el lateral derecho. En el segundo mucho no me acuerdo, pero en el primero lo mío era Cáceres. Lo tenía que correr por toda la cancha para que no saliera jugando y mucho menos que llegara al fondo.

Lo debés haber visto mil veces. ¿Cómo contarías tu gol?

Siempre estuvimos expectantes para robar una pelota y así nació. Camacho se la sacó a Quignon y cuando Teo mete el pase para adelante, piqué. Después Camacho tiró el taco y yo llegué muy bien a la pelota, muy cómodo, por eso la pude puntear rápido buscando el autopase para quedar de frente al arco.

Igual la fortuna te acompañó porque la pelota dio en el pie del negro Domínguez.

Sí, es cierto. Pero igual creo que me iba a quedar bien. Eso sí, cuando la encontré frente al arco no dudé porque era algo que habíamos hablado mucho con Montero durante la semana sobre terminar la jugada.

¿En ningún momento pensaste hacer un movimiento más?

No, jamás. Nunca dudé en pegarle por eso que te digo de intentar terminar la jugada. Tuve la suerte de que entró en el único lugar que había porque cuando le pegás cruzado la pelota tiende a abrirse un poco.

¿Fueron un equipo menos vertical que en otros partidos? ¿Jugaron distinto a lo que venían haciendo?

Sí. Lo jugamos diferente porque somos un equipo que se caracteriza por la presión alta, por arriesgar siempre. De todas formas en el partido algo de eso quisimos hacer, pero no lo pudimos llevar bien a cabo cuando Newell's retrocedía un poco con la pelota. Sí quedó claro que en esta ocasión esperamos un poco más para intentar salir de contra.

Hasta aquí siempre dijeron que se sentían cómodos con la forma de jugar con el equipo adelantado. ¿De esa forma también se sintieron cómodos o entienden que fue una apuesta para un partido especial y que de aquí en más volverán a hacer el Central de partidos anteriores?

Creo que fue por este partido puntual. Habíamos pensado en darle el protagonismo a Newell's, para que sean ellos los que salieran con la pelota dominada nos iba a favorecer. Me parece que la apuesta salió muy bien y ahora veremos como sigue la historia, pero en lo personal creo que esta forma de jugar fue por este partido en especial.

¿Ya más tranquilo, sentís que jugaste al filo o que caminaste en la cornisa en esas dos jugadas que te tiraste a los pies?

Puede ser. No soy un jugador que se caracteriza por eso, pero el partido muchas veces te lleva a eso porque las revoluciones están a mil. Pero como no soy así por ahí meto una patada sin querer. Después, viendo las jugadas por televisión, entendí que quizá Beligoy me tuvo que haber sacado una amarilla.

O sea que te diste cuenta que fuiste con demasiada vehemencia.

Sí, pero en ese momento no me di cuenta de nada. Es más, le dije a Paolo que en el segundo tiempo no era yo, que estaba jugando muy condicionado porque no podía ser agresivo a la hora de marcar porque tenía miedo de meter la pata. En cierta forma la estaba pasando mal porque sentía que no podía colaborar como debía con el equipo. Justo en ese momento me tocó salir.

¿Y esa salida se dio porque lo hablaste con el técnico?

En realidad lo había hablado con algunos compañeros dentro del campo de juego y después no les pregunté si le habían dicho algo al técnico. Pero cuando Paolo me sacó le dije que por dentro me sentía como atado. Por suerte entró Maxi (Lovera), que hizo cosas buenas y que salió todo bien.

¿Y después de esas dos jugadas hubo alguien que te pegó un tirón de orejas o te haya alertado?

Sí, mis compañeros me lo dijeron enseguida y en el entretiempo lo hablé con Montero. Me dijo que tuviera cuidado en ese tipo de jugadas o con alguna falta táctica.

Después del partido hubo quejas por el lado de Newell's por gestos de parte de ustedes. ¿Cómo sintieron eso y si alcanzaron a darse cuenta de que una parte de la hinchada intentó invadir el campo de juego?

Sí, nos dimos cuenta. Cuando Newell's hizo el gol la gente se ilusionó mucho y el gol de Herrera fue un golpe durísimo. Por eso el festejo es como desató toda la violencia y el enojo de los hinchas, que en cierta forma es entendible, pero nosotros estábamos en el banco, lejos de donde los chicos estaban festejando. Después del partido nos dimos cuenta de que la gente estaba haciendo fuerza para meterse y quisimos irnos al vestuario, pero tampoco teníamos la manga para hacerlo. Hasta que dijimos "vamos y nos metemos como sea".

Después de los 10 partidos que llevás jugados, ¿sentís que estás en el nivel que imaginabas?

Yo vine con la idea de seguir mejorando, de volver a encontrarme con mi juego porque en el último tiempo no tuve la continuidad que quería y sabiendo que me iba a costar. Siento que estoy yendo de menor a mayor y que tengo muchas cosas por mejorar, pero para eso tengo cada semana y cada partido.

¿Y sentís que estás jugando de una manera distinta a cuando te fuiste? Desde afuera da la sensación de que ahora intentás hacer las cosas más simples.

Puede ser. Es que el jugador va aprendiendo de sus propios errores. Y a medida que van pasando los partidos y los años uno va creciendo y se va perfeccionando. Estoy convencido de que crecí bastante en relación a lo que era a los 23 años, cuando me fui.

¿Y para esta versión mejorada cuánto influye tener al lado jugadores de la clase de los que están hoy en Central?

Mucho. De todas formas a todos los tenés que ir conociendo porque cuando llegué a Teo no lo conocía, pero cada uno tiene sus características. Por ejemplo, con Teo sé que puedo jugar de primera porque sé que tiene tendencia a bajar para buscarla, con Ruben sé que tengo que ser más profundo, igual que con Camacho, que es un jugador al que le gusta picar al vacío. Todo depende de la forma en que cada uno se sienta más cómodo, pero con todos me entiendo bien.

Cuando llegaste, el equipo estaba muy abajo. ¿Imaginabas este reinicio de torneo y en tan pocas fechas meterse ya en zona de Copa Sudamericana?

Era la idea. Sabía que iba a ser complicado, pero lo que más tranquilo nos tiene es que la materia está y con eso sólo es cuestión de trabajar, además de entender las ideas del técnico y poder plasmarlas dentro de la cancha. Tenemos un gran equipo, con jugadores en un muy buen nivel. Y todos esos deseos que teníamos van por el buen camino. Igual todavía falta porque nos quedan varias fechas para intentar clasificar a alguna copa internacional.

Y en ese todavía falta, ¿más allá de tener que reafirmar la clasificación a la Sudamericana no se piensa un poco más allá y aspirar a la Libertadores o puede ser contraproducente?

Mirá, este plantel tuvo siempre las ideas claras y en ningún momento se dejó llevar por las emociones. Estamos todos contentos, pero con los pies sobre la tierra porque sabemos que todavía no conseguimos nada. Logramos un objetivo importante como lo era el clásico, pero el otro, que es entrar a una copa internacional, está pendiente y lo más cerca que tenemos es la Sudamericana. Me parece que sería un error pensar en la Libertadores.

El clásico ya se jugó pero hasta el pitazo inicial de Penel, ante Racing el hincha lo va a seguir jugando. ¿Cómo imaginás el domingo?

Del recibimiento ya estuvimos hablando porque los clásicos son particulares y cuando te toca ganar, al partido siguiente la cancha es especial. Son momentos que se disfrutan y vamos a hacerlo, pero tenemos que saber que el partido que viene después de un clásico históricamente es muy complicado porque cuesta sacarse el chip de lo que pasó ante los eternos rivales. Pero insisto, este es un equipo de jugadores importantes y todos sabemos que tenemos que pensar en Racing. Si no lo hacemos la podemos pasar mal.

¿Entonces esta semana va a ser importante para trabajar cuestiones futbolísticas, pero también para charlar demasiado entre ustedes y con el cuerpo técnico?

Sí, y seguramente vamos a hablar mucho porque Paolo ya algo nos anticipó. Quizá por eso nos hayan dado dos días libres, para disfrutar por la familia y para despejar un poco la mente.


"Crucé el área para saludar a Marco"

"En ese momento uno se pone en la piel de él. Lo entiendo porque a mí también me tocó perder a mi abuela, quien era alguien muy importante en mi vida. Marco tenía una relación muy especial con el abuelo y el hecho de que el partido haya sido justo el día del cumpleaños fue muy fuerte. Obviamente que uno no puede apreciar sus sensaciones, pero como compañero en ese momento crucé todo el área para ir a abrazarlo porque todos sentimos la necesidad de compartir esa emoción con él. A Marco se lo aprecia mucho por lo que es como persona y que le haya tocado hacer un gol fue fuerte", fue la reflexión de Carrizo sobre el momento personal de Marco Ruben.

Comentarios