Roger Federer
Sábado 21 de Enero de 2017

Federer es el puto amo

Parece un nene con juguete nuevo o un pibito que está cumpliendo el sueño de jugar con los grandes.

Parece un nene con juguete nuevo o un pibito que está cumpliendo el sueño de jugar con los grandes. Que cada uno imagine la historia que quiera, que le ponga el color. Pero que no deje de apreciar la magnitud de un tenista como Roger Federer. ¿Qué más decir? ¿Qué escribir? Ya se ocupó de ello y bastante David Foster Wallace, quien lo equiparó con un dios y describió a su tenis como una experiencia religiosa. Federer está jugando en Australia el 53º Grand Slam. Lo ganó cuatro veces y suma 17 majors. Es el más ganador de la historia en torneos grandes. Es quizás, el mejor tenista de todos los tiempos. Ese juego inigualable lo mantiene desde hace más de 15 años en la élite de la élite, se reinventa a cada instante y ratifica lo que otros exagerados (pero tal vez en lo cierto) sostienen: lo de Federer ya roza el arte. Ayer Roger avanzó a los octavos de final "pasándole el trapo" a un top ten como Berdych en tres sets y hora y media de partido. Hasta ahí todo bastante lógico teniendo en cuenta que además lo domina en el historial: con esa victoria el suizo está 16 a 6. Lo que sorprende es que lo haya hecho de esa manera a los 35 años, tras seis meses de inactividad. Federer jugó hasta junio del año pasado y luego decidió dedicarle tiempo a una operación de rodilla y la recuperación. Se alejó, rehabilitó, entrenó, hizo vida "normal", paseó con la familia y volvió. Así como si nada, aduciendo a cada paso la felicidad por la vuelta. Pero el regreso no es sólo eso. Es la ratificación de que es distinto. Que puede retornar ganándole a un ignoto pero también vapulear a un top ten. Federer, el dueño de casi todos los récords, encima tiene un carisma impresionante: todos los admiran. Los federistas y los otros. ¿Quién no quería ver esta vuelta? Federer es medio marciano. Si no, con toda la gloria encima, ¿cómo se explica el esfuerzo que hizo por volver a este nivel, por querer jugar aunque sea un ATP? Federer ya no puede de tan grande. Le vaya como le vaya en lo que resta de Australia, con lo de ayer fue suficiente, mostrando un revival del Federer 2004-2007, cuasi imbatible. El disfruta esta vuelta como nene con juguete nuevo. Está feliz en Melbourne. La sonrisa permanente lo dice todo, despojado de la seriedad de otros tiempos. Eso también es parte de su grandeza, de la humildad que pasea más allá del talento. Es el puto amo del tenis. No más discusiones.

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