Ovación
Sábado 13 de Mayo de 2017

Estudiantes le ganó con lo justo el clásico platense a Gimnasia y se fue Alfaro

El Pincha se impuso por 1-0 con un gol de cabeza de Damonte. El Lobo, que no gana un derby desde 2010, se quedó sin entrenador.

Con efectividad para golpear en su primera chance y corazón para aguantar los embates del rival, Estudiantes venció esta tarde 1-0 a Gimnasia en el estadio Centenario de Quilmes y amplió su paternidad, en una nueva edición del clásico platense. El único tanto fue convertido por Israel Damonte, de cabeza y a los 24 minutos del primer tiempo, después de un muy buen tiro libre de Sebastián Dubarbier. Luego del partido renunció el DT platense, Gustavo Alfaro.
En un primer tiempo cerrado y trabado en la mitad de la cancha donde no hubo dominadores en el trámite, el Pincha sacó rédito por el simple hecho de haber tenido mejor puntería.
En el complemento, Gimnasia tuvo mayor ambición y, con espacios, pudo haberlo empatado o bien perdido por una mayor diferencia en algún contragolpe. Con esta victoria, Estudiantes amplía a doce partidos la diferencia en el historial con su rival y avanza a paso firme para jugar la Copa Libertadores de 2018.
En la primera parte se observó un partido muy táctico, cerrado, sin que nadie aportara una cuota de lucidez capaz de romper la monotonía. El único que sobresalió algo fue Brahian Aleman, quien pese a tener lagunas, cada vez que tenía el balón en su poder le daba algo de claridad a Gimnasia con su gambeta o pase.
Estudiantes se resintió por las bajas de Santiago Ascacibar, Juan Foyth y Lucas Rodríguez, convocados al Sub 20, y sumado a que no pudo contar desde el inicio con Juan Cavallaro por lesión, no tuvo un futbolista capaz de meter un pase profundo.
Por eso, el equipo de Nelson Vivas tuvo mucho ritmo, pero sin claridad para atacar, a excepción de las pocas veces que Lucas Viatri se tiraba atrás para participar del circuito de juego. De hecho, el exBoca generó la falta que terminó en el gol local: precisa ejecución con efecto de Dubarbier para que Damonte cabeceara.
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Gimnasia estuvo ordenado en defensa, pero en ofensiva le faltó compañía a Mazzola, quien estuvo muy solo porque los mediocampistas no picaban al vacío. De esta manera, lo poco que generó el Lobo fueron dos tiros aislados de Aleman desde lejos, bien tapados por Andujar, y un débil cabezazo de Mauricio Romero que contuvo el arquero.
En el complemento, Gimnasia fue más ambicioso, se paró más adelante en el campo de juego y generó que el juego fuera más abierto. El Lobo tuvo mayor volumen de juego porque Erik Ramírez levantó el nivel y el ingreso de Faravelli le aportó mayor precisión para manejar la pelota. Claro que ese adelantamiento le dio mayores espacios a un Estudiantes que mostró la solidez de Rodrigo Braña y Leandro Desábato para defenderse y las buenas proyecciones de Facundo Sánchez y Aguirregaray.
Una jugada clave que pudo haber sentenciado la historia se dio a los 25 minutos: Viatri metió un pase cruzado para Sánchez, quien en vez de definir ante la salida de Martín Arias quiso asistir a Cavallaro, pero su pase se quedó corto y terminó siendo rechazado por Oreja.
Antes y después de esa acción pudo haber empatado el Lobo, pero se encontró con la seguridad de Andujar para tapar tres definiciones de Aleman, Ramírez y Faravelli, esta última sobre la hora. Sin sobrarle nada pero con ese plus que suele mostrar en los clásicos, Estudiantes volvió a ganarle a su rival de toda la vida, que desde 2010 no sabe lo que es derrotar al Pincha.

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