Ovación
Jueves 30 de Marzo de 2017

Es un momento de aguas calmas para Paolo Montero

Los últimos dos triunfos hicieron que el uruguayo transite por la semana más tranquila desde que es DT de Central

La semana más calma para Paolo Montero desde que está en Central. Por donde se lo mire, el entrenador canalla, junto a su cuerpo técnico, transita los días más tranquilos, especialmente desde que la pelota se echó a rodar, que es justamente cuando las presiones entran en el juego de la oferta y la demanda que imponen las leyes del fútbol. Y no es poco para un grupo de trabajo que está dando sus primeros pasos en Arroyito, sin un pasado que lo contenga demasiado ante un bamboleo de resultados. Ocurre en Central y en cualquier club. A partir de esto es que el DT puede, sin entrar en un acto de relajación, hacer que el trabajo pero sobre todo las decisiones se muevan en la misma sintonía que la planificación base.

Sería incorrecto pensar que con un par de triunfos en el bolsillo todo es color de rosa y que la sensación de conformismo deba hacerse un lugar o intentar instalarse en un pedestal. Pero sí es un hecho que de la mano de las victorias entregan un plus.

La posibilidad de plantarse (en sentido figurado) frente al grupo, ver qué se hizo bien y qué no, analizar desde otro lado las cosas. Apenas algunas de las licencias que se presentan cuando las urgencias marchan detrás de las comodidades.

En el corto recorrido como DT canalla, Montero tuvo que poner un equipo en cancha para el debut sin contar con otro aval que no fueran los rendimientos entregados por los jugadores en los amistosos de pretemporada, que no siempre son el certero análisis de lo que vendrá. A partir de eso se fue ensayando, con el juego de prueba y error como sostén. De hecho se arrancó de una manera, con determinados nombres en la conformación del equipo. Y de a poco se intentó ir moldeando el funcionamiento, incluso con otros intérpretes.

Ahora el equipo no está armado en su plenitud ni mucho menos. Siempre hay cosas sobre las que machacar. Pero cuando los retornos a los trabajos vienen precedidos de buenos resultados los caminos suelen allanarse. Si es Camacho por derecha y Carrizo por el centro; si para ir a Junín es mejor Ferrari; si Colman debe formar parte del once inicial; si Teo más retrasado como hasta ahora o arrimado más a Ruben. Esas y mil variantes más se pueden pensar ahora, la semana que viene y sobre el final del torneo. A lo que se hace referencia es que hoy más que nunca la mente del entrenador funciona bajo un cielo en el que no se avizoran nubarrones.

Alcanza con comparar el semblante entre aquella derrota contra Godoy Cruz a este del triunfo frente a Tigre. Las palabras no fueron las mismas. Tampoco los tonos. Desde lo que había sido un debut, y en el Gigante, con derrota incluida, a estas dos victorias de manera consecutiva pasó mucho. Incluso la particular situación de la puja Teo-Ruben en la que Montero quedó envuelto (y claramente pareció tomar partido) y de la que hoy ya poco se habla precisamente por los tres puntos del pasado fin de semana. Es sobre un supuesto, pero bien podría hacerse el ejercicio de pensar qué hubiese ocurrido si Herrera no se lesionaba y encima el resultado era desfavorable. La tranquilidad que tiene hoy Montero no sería la misma. Se estaría analizando todo con otro prisma.

Pero las cosas se dieron de esta forma. Hasta el hecho de que Teo haya podido jugar finalmente y que el triunfo haya llegado por un gol suyo aporta a la calma. Incluso más aún después de lo que fueron las declaraciones del colombiano, que distaron una enormidad de las que había realizado en la puerta del vestuario visitante en cancha de Quilmes. Ni hablar de las de Ruben el martes, dando él también prácticamente por cerrado el tema.

Lo que cuenta hoy para Montero es que después de una apertura del telón y la rápida aparición en el escenario del primer contratiempo, todo cambió.

Si a partir de esto el técnico logra que el mensaje baje con mayor énfasis y sea absorbido por los futbolistas acortando tiempos, será una secuela más que positiva de la calma de la que hoy puede gozar. Nadie podrá ignorar que los exámenes serán semanales y un resultado puede mantener el amperímetro en su lugar o moverlo hacia el costado menos deseado. Montero lo sabe, por eso vive haciendo referencia a ese "acá no te podés relajar nunca". Pero también debe ser consciente de que desde el momento en que finalizó el partido ante Tigre comenzó a transitar por la semana de mayor placer desde su arribo a Arroyito.

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