Ovación
Miércoles 12 de Julio de 2017

Es el N° 1 del país a los 16 años y no se la cree

Alejo Lingua fue recientemente bicampeón en Milán y llegó a finales en Dinamarca. Va por más

Se llama Alejo Lingua, tiene 16 años y juega al tenis. Nació en Marcos Juárez (Córdoba), pero prácticamente vive en Rosario, donde entrena y hace rehabilitación. Es el N° 1 del país en su categoría (junior sub 16) y también ocupa el tercer lugar en Sudamérica (según ránking de la Cosat). Llegó hace pocos días de Europa, y está tirado en una camilla donde relaja la espalda mientras lee wasaps y escucha música con un auricular, como cualquier adolescente. No parece haber llegado hace horas de Europa, donde fue dos veces campeón. "¿Te puedo llamar más tarde y hacemos la nota?", le preguntó Ovación. "Emm...¿mañana puede ser?", contestó Alejo, quien vivió días deportivamente cansadores, aterrizó y empezó a rendir materias de cuarto año del secundario que cursa a distancia.

Es un adolescente y ya tiene una vida frenética, por eso pide que lo esperen: está relajado y quiere ir con pausa también con los medios porque fundamentalmente no se la cree.

"Siempre fue tímido y de perfil bajo", aseguró Juan Pablo Tayaldi, su kinesiólogo, desde que el pibito tenía 9 años.

Alejo compitió en Milán (Italia)y en Dinamarca, ahora está de pretemporada y tiene como meta clasificar y jugar el Mundial que en septiembre se jugará en Hungría.

El torneo milanés, el Avvenire, se creó para los grandes talentos juveniles. Lo jugaron, siendo niños, tanto Roger Federer, como Bjorn Borg, Juan Martín del Potro y Marija Sarapova.

A ese listado de honor ahora se sumó Alejo, quien no sólo se quedó con el título en dobles (jugó junto a Luciano Tacchi y ambos vencieron a Kym y Reid de Suiza, por 6/2 3/6 y 10/8), sino que le ganó la final de singles al español Jaime Caldes por 6/2 y 6/4.

"Soy hincha de Boca y cuando no juego al tenis me gusta jugar al fútbol 5 en césped, en cambio en tenis prefuero el cemento"

De allí viajó a Dinamarca, al torneo Aarhus, que da ránking a los Grand Slam. Se quedó con la final porque no se presentó el chileno Ignacio Becerra. Y junto a Tacchi también llegaron a la final, pero cayeron por 2/6, 6/3 y 10/5 ante el sueco Gustaf Strom y el noruego Herman Hoeyeraal.

Ayer fue un día habitual en la vida de Alejo. Dos jornadas de entrenamiento. Comenzó a pegarle a la pelota desde las 8 hasta el mediodía y retomó a las 14, por dos horas más. Pero no terminaría el día sin agregarle a esa rutina, actividad física.

"¿Por qué jugás acá y no en Córdoba?", le preguntó este diario teniendo en cuenta que vive a casi 150 kilómetros de esta ciudad.

"Porque acá hay más chicos y con mejor nivel", dijo mientras compartía la práctica en el Sorrento Open con Tomás Descarrega e Ignacio Novo.


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Alejo fue y vino, fue y vino desde su ciudad a Rosario en compañía de Viviana, su mamá. Un trayecto tan de ida y vuelta como los golpes en la cancha. Pero en un momento, madre e hijo decidieron parar la pelota e instalarse de lunes a viernes, acá, y sólo volver los fines de semana.

"Es muy duro pero lo acompañamos. El es el más chico de tres hermanos. Toda la familia lo acompaña", dice la mamá.

Alejo sigue en la suya y cuenta algunas cosas más. Que empezó a jugar a los 3 años, que es admirador de Rafael Nadal y que por fuera del tenis, aunque no parezca, también tiene vida.

"Soy hincha de Boca y cuando no juego al tenis me gusta jugar al futbol 5, en césped. En cambio para el tenis prefiero el cemento, las canchas duras".

Y dice que le gusta el tema de Luis Fonzi, "Despacito", casi una alusión a esta adolescencia de triunfos que atraviesa y quiere disfrutar.

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"Es pura cabeza" dice el coach

Darío Toia entrena a Alejo desde hace dos años. "Tiene buena lectura de juego, ante situaciones criticas y con presión responde bien. Es pura cabeza. Y es buen perdedor, algo importante en un chico que fue ganador desde los 8 años. Además hace muchos sacrificios: viajar y asumir tantas responsabilidades a esta edad no es facil", caracterizó.

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