Newell's
Martes 06 de Junio de 2017

En Newell's se rompió la cadena de mando

El presidente Eduardo Bermúdez tiene las llaves del club pero no puede usarlas para hacer abuso de su investidura. Maxi Rodríguez, Scocco y Domínguez tampoco deben creerse que son los dueños de la institución

Este momento institucional y futbolístico de Newell's le hace honor a la famosa frase "esto es un cabaret" que Diego Latorre inmortalizó en los años noventa cuando jugaba con la camiseta de Boca. A la institución del Parque le cabe perfecta esta definición. Porque si algo quedó en evidencia con la sucesión de hechos bochornosos que ocurrieron en los últimos meses es que en el club cualquiera hace lo que quiere. Sucede eso porque se rompió la cadena de mando y a veces los roles están invertidos. El presidente Eduardo Bermúdez tiene la llave del club pero no puede hacer abuso de su investidura. Tampoco un jugador, por más ídolo que sea, debe creerse el dueño de la institución ni tomarse atribuciones para las que no fue contratado. Obviamente que Maximiliano Rodríguez, Ignacio Scocco y Sebastián Domínguez, tres futbolistas referenciales en la historia leprosa, no pueden mirar hacia otro lado ni hacerse los distraídos. Al contrario. Los tres deben darse por aludidos. En tiempos de reclamos, entendibles por los reiterados atrasos salariales, ninguno se comportó como un raso empleado que estaba exigiendo lo que le corresponde. En más de una oportunidad cruzaron la línea y se aprovecharon de la situación. Porque no siempre la solución acertada era no entrenar o practicar con ropa propia. Tampoco no concentrar. Es verdad que los jugadores no encontraron de boca de la dirigencia lo que querían escuchar, pero en estos casos siempre es aconsejable agotar las instancias de diálogo. El plantel y la dirigencia debieron pensar primero en Newell's y no dejarse arrastrar por los egoísmos de ocasión. Al final de cuentas, la institución siempre estará por encima de Bermúdez, Maxi Rodríguez o llámese quién se llame.

Tampoco Bermúdez puede conducir a Newell's a los gritos o pegando puñetazos a la mesa. Osella no se merecía que lo ninguneara hasta hacerlo quedar como un trapo de piso. Por eso se saluda la dignidad con la que se manejó Diego para renunciar a su cargo. Sólo un chico de 3 años podría creerse el discurso que dice que Bermúdez no quiso forzar la salida del DT cuando el viernes declaró lo siguiente: "¿Osella viene de Real Madrid o de Barcelona? Tengo entendido que viene de Patronato, Colón y Olimpo, ¡que tienen más quilombo que nosotros! Así que ya vino preparado para esto". Haberle dicho eso en pleno escenario de conflicto, con paro incluido y en la antesala de un partido crucial como fue el del sábado contra Unión en Santa Fe, y decirle "no me importa que te vayas" era lo mismo. De hecho, el efecto de sus palabras tuvo el buscado desenlace. Osella pegó el portazo que Bermúdez esperaba y ahora ya tiene vía libre para contratar a Juan Manuel Llop, a quien ya lo tiene apalabrado desde hace varias semanas.

Es una lástima que Newell's sea noticia por el descalabro que existe entre la dirigencia y los jugadores. Está claro que hace rato que no hay química entre directivos y plantel. Lógica consecuencia cuando en una institución no se respeta la estructura verticalista con la que debe funcionar.

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