Ovación
Lunes 13 de Marzo de 2017

En el Gigante, empezó torcido y sin nada el equipo canalla modelo Montero

El equipo canalla mostró una tibia imagen, erró un penal en un momento clave y cuando le hicieron el gol no pudo reponerse.

Todo proceso de cambio genera incertidumbre, esperanza, aprendizaje y algunas cuestiones más de fondo si se las analiza desde lo emocional. No obstante, cae de maduro que ante una nueva política ideológica como la que está afrontando Central los protagonistas necesitan un lógico período de tiempo para amoldarse a las exigencias de turno. Anoche quedó claro que siguen en la firme búsqueda de lo ideal. La resultante marca que los canallas, que fallaron un penal, continúan como todo el 2016: sin engranar. No en vano perdió contra Godoy Cruz sin anestesia por 1 a 0, en lo que significó el reinicio del torneo largo y la presentación en sociedad del cuerpo técnico que lidera Paolo Montero.

No caben dudas de que tuvo una presentación en casa que le hizo saltar la térmica a la esperanza del pueblo canalla. El equipo ofreció poco una vez más, pese a que ahora hay otros actores. Se puede argumentar que recién se trató del primer partido de este extenso certamen. También que hay cuestiones de base como las consignas a cumplir que no florecieron en esta oportunidad.

Lo positivo para Montero y compañía es que todavía cuentan con margen para corregir los errores. No obstante, la multitud que se congregó en el Gigante tras la extensa espera volvió a su casa mirando con resignación el horizonte de esta transición auriazul.

Central necesitaba revertir en parte la pobre imagen que mostró durante todo el 2016. Pero en este nuevo proceso sigue demostrando estar verde, más allá de que mostró pautas claras como presionar y ser prolijo en cada línea.

La noche amagó con pintar para un final feliz porque en los dos primeros minutos de acción generó dos grandes chances. Un cabezazo solitario de Ruben y un tiro libre lanzado por Mauricio Martínez, que Rey debió contener en dos tiempos por impericia propia. El canalla se hizo cargo del rol protagónico pero luego se fue desdibujando.

Fue entonces que el partido se planchó de tal manera que adormeció a más de uno en las plateas. Aunque a los 37' Teo Gutiérrez se filtró por la banda derecha y sacó un centro, la pelota dio en el brazo de Ortiz y el juez Abal sentenció penal. El delantero colombiano estaba empecinado en patearlo. Tanto es así que agarró la pelota pese al reclamo diplomático de Ruben, que no estaba dispuesto a ceder su función pese a que accedió. Claro, lo hizo hasta que se acercó Ferrari y fijó postura entre los dos (ver página 4).

En consecuencia, el capitán auriazul fue quien terminó ejecutando. Pero el destino no terminó como lo soñado porque Rey le adivinó la intención y se tiró sin dudar hacia su derecha y le contuvo el remate al artillero, que arrancó oficialmente con el pie izquierdo el año.

La parte final mostró a un Central que casi factura apenas comenzó la función. Salazar tiró un centro y Ruben por poco no terminó festejando y sacándose la mufa por el penal que había errado antes de irse al descanso. Aunque el parejense Rey fue el causante de que todo siguiera 0 a 0. Aunque a los 65' llegó una triangulación letal. Pol Fernández, otro ex canalla, inició la embestida. El baigorriense habilitó a Garro, quien se la dejó servida a Gastón Giménez para que deje al Gigante en modo off sin hacer grandes desgastes.

El local luego no tuvo esa lucidez ni capacidad para empardar el juego. Y fue así que no tuvo más remedio que ver cómo el Tomba lo dejó con las manos vacías y obligado a levantarse rápido si es que no quiere seguir boyando en el fondo de las posiciones.

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