Ovación
Miércoles 30 de Agosto de 2017

El Zurdo Sampaoli y su bautismo de fuego en la selección

Es un DT que arrancó de abajo y quiere conquistar el fútbol mundial, tendrá ante Uruguay mañana el debut oficial con la selección. En el Centenario no renunciará a atacar

Jorge Sampaoli (57 años) ocupa el cargo más importante del fútbol argentino: es el entrenador de la selección nacional. Y si bien asumió al frente del equipo albiceleste a mediados de junio en los amistosos ante Brasil (victoria 1 a 0 en Australia) y Singapur (goleada por 6 a 0 en el país asiático), la realidad es que el cotejo de mañana ante Uruguay por las eliminatorias sudamericanas será el bautismo de fuego del Zurdo al comando del "equipo de todos". Porque encima se trata de un partido enorme por todo lo que hay en juego, que es ni más ni menos que la puja directa por uno de los boletos al Mundial de Rusia del año que viene. La cita en el mítico Centenario será entonces la puerta de entrada real del DT casildense a lo que significa la presión de dirigir a la selección que César Luis Menotti guió a la gloria en 1978 y Carlos Salvador Bilardo repitió en 1986. Hoy Zampaoli tiene las riendas del equipo y como ocurrió a lo largo de toda su carrera como entrenador asumirá el desafío a corazón abierto y sin moverse ni un centímetro de su pensamiento de intentar someter al rival y atacarlo del minuto uno al noventa.
Sampaoli no llegó al cargo supremo que hoy ocupa por arte de magia. Es más, debió hacer un larguísimo recorrido por las ligas emergentes del continente hasta tener su consolidación en la Universidad de Chile (campeón de la Copa Sudamericana 2011) y luego en la selección trasandina (obtuvo la Copa América 2015). Profesionalismo, seriedad, espíritu de superación y un ideario futbolístico basado en prepotear al rival a partir de la tenencia ofensiva de la pelota integran el ADN del DT casildense.
El mejor que nadie sabe que surgió bien de abajo y sin otros pergaminos que lo hayan apuntalado más que su incansable vocación de trabajo. Incluso muy lejos de renegar de su origen, utiliza este hambre de superación y progreso como combustible para no relajarse jamás y siempre redoblar la apuesta. Desde sus inicios al frente de equipos de la liga casildense, en las inferiores de Renato Cesarini o conduciendo la primera de Argentino, el Zurdo trazó una huella que lo depositó en la élite de entrenadores a escala planetaria.
En 2002 partió al Juan Aurich de Perú, con una mano atrás y otra adelante, pero con la cabeza llena de fútbol. "Yo salí de Casilda como Colón. Quería conquistar el fútbol mundial. Me fui a Perú con nada. En la valija tenía válvulas y sogas elásticas. No tenía ropa. No podía pagar sobrepeso. De ahí recién tenía que empezar a convencer, pero vos no te podés imponer porque sí. Fue un tema de subsistencia. Conquistar y colonizar las mentes. Lo que hacía en la liga casildense lo tenía que hacer con los profesionales. Hacerles saber que la íbamos a pasar bien y competir con las tentaciones de los profesionales. No neutralizarlas, pero sí competir con ellas". Sampaoli reflejó con sus propias palabras que el punto de partida de su carrera como DT fue a la intemperie y desde el llano. Y a la vez siempre supo que si el mensaje no llegaba claro a los jugadores no tenía chances de que el equipo rubrique sus ideas en el campo de juego.
"Es verdad que yo nadé contra la corriente y que, en definitiva, me sobrepuse a un montón de dificultades, pero pude hacerlo porque en momentos clave gané y como gané, con mis formas y mi estilo, convencí a los que descreían de mí", expresó el Zurdo, en su imperdible biografía "No escucho y sigo", escrita por el periodista Pablo Paván.
Hoy Sampaoli está al frente de la selección argentina no como un punto de llegada en sí mismo, sino como la posibilidad de seguir corriendo sus límites personales y lograr transitar un largo camino que pueda llevar al equipo albiceleste a la cima del fútbol mundial. Una tarea para nada sencilla, que justo ante Uruguay por estas eliminatorias tendrá el kilómetro cero de la ruta.
Desde el 1º de junio que tomó formalmente las riendas del seleccionado, el DT dejó en claro: "Tenemos que construir un equipo que respete la historia del fútbol argentino. Estar en este cargo es un sueño que anhelaba hace mucho tiempo, tengo mucha ilusión. La dificultad de la eliminatoria es real. Pero sabemos que hay recursos para que Argentina esté en el Mundial".
La cuestión es que ahora está ante el principal desafío de su carrera por el peso exponencial de la camiseta argentina, no sólo por la rica historia de la selección, sino por tener en sus filas a un plantel de gran valía (vigente subcampeón del mundo) y con el as de espadas, el rosarino Lionel Messi como abanderado. No es un dato menor que esté sentado en el vestuario el mejor jugador del mundo. No se puede fallar en la táctica para sacarle el máximo provecho y tenerlo motivado al máximo.

Respecto de la Pulga, el DT consideró: "Queremos que el mejor jugador del mundo se sienta feliz estando acá. Que se rodee con jugadores compatibles y que en la selección se vea la versión genuina de él. Hablé con Leo y estamos muy ilusionados con este proyecto que comienza. Esa ilusión nos da un impulso muy positivo".
Los primeros trazos del Zurdo en la selección fueron en la gira de mediados de junio, donde en Melbourne, Argentina venció en el clásico a Brasil por 1 a 0, con gol de Gabriel Mercado. Fue un partido de trámite parejo, pero se vieron algunos indicios del equipo agresivo que pretende el nuevo entrenador. Un buen punto de partida para la confianza. Luego llegó la lógica goleada 6 a 0 ante Singapur, con tantos de Federico Fazio, Joaquín Correa, Alejandro Gómez, Leandro Paredes, Lucas Alario y Angel Di María.
En las últimas semanas previas a esta doble fecha de eliminatorias, después de Uruguay se vendrá el choque del martes 5 de septiembre ante Venezuela en el Monumental, Sampaoli viajó por Europa para reunirse con los futbolistas que utilizará y también dialogó con varios jugadores del medio local para explicarles lo que pretende de ellos.
Lo que está claro es que el Zurdo no saldrá al Centenario a ver qué pasa ni querrá que su equipo adopte una postura timorata ni especulativa. Al contrario, buscará pegar un puñetazo táctico en la misma casa de los uruguayos para que la pelota y el trámite se tiñan de albiceleste desde el inicio mismo del juego. No será fácil lograrlo porque el rival tiene jugadores de experiencia y también se juega buena parte de sus chances de ir directamente a Rusia 2018. "No puedo estar en los entrenamientos diciéndoles a los jugadores que hay que internarnos en campo contrario y, una vez que llegamos a las definiciones, tener que retroceder. No puedo dar un mensaje que no salga del corazón. La idea de juego siempre es de protagonismo, ofensiva. Nosotros queremos convivir en el campo contrario. Buscamos la recuperación pronta del balón en el campo adversario para atacar. Pasa por convencer al grupo de jugar igual en todos lados, con el mismo objetivo", destacó Sampaoli a modo de libreto primario de su ideario de juego y eso mismo buscará hacer, sin correrse ni una coma, en suelo uruguayo.
Se viene el gran estreno oficial del Zurdo al frente del equipo de todos. El Centenario será una verdadera caldera y lo que habrá en juego es mucho más que tres puntos. Será casi un pasaje directo al Mundial. El DT jamás le escapó a los grandes desafíos y sabe muy bien lo que significa remar contra la marea para llegar a la orilla. "No escucho y sigo", es la frase que tiene tatuada en el brazo y grabada en la cabeza.


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