Ovación
Jueves 20 de Abril de 2017

El show debe continuar

Nada es más importante en el fútbol europeo que la espectacularidad y el negocio. Ni los pésimos arbitrajes que definen resultados, como pasó en Real Madrid-Bayern Munich. La tendencia se replica en Sudamérica

Nada es más importante en el fútbol europeo que la espectacularidad y el negocio. Ni los pésimos arbitrajes que definen resultados, como pasó en Real Madrid-Bayern Munich. La tendencia se replica en Sudamérica

El martes, Real Madrid eliminó a Bayern Munich de la Liga de Campeones en tiempo suplementario por 4 a 2 ayudado involuntariamente por fallos arbitrales que aquí hubieran generado un escándalo.

Mucho más llamativos fueron los errores del alemán de origen turco Deniz Aytekin en Barcelona 6, Paris Saint Germain 1, por los octavos de final de la misma competencia. Es incomprobable y ciento por ciento prejuicio, pero un partido de la Copa Libertadores con tantas equivocaciones, de todo tipo y siempre con el mismo perjudicado, difícilmente hubiera llegado a término.

El martes, Cristiano Ronaldo hizo tres goles, pero en dos de ellos estaba en posición adelantada. Arturo Vidal, jugador de Bayern Munich, fue expulsado por doble amarilla sin siquiera rozar el pie de su adversario cuando el encuentro estaba 2 a 1 para los alemanes y se encaminaba al tiempo suplementario. Casemiro, mediocampista brasileño del equipo merengue, fue amonestado a los 40' y debió serlo nuevamente al menos dos veces.

Hoy se habla y se escribe sobre el triplete de Cristiano, del récord que le quitó a Alfredo Di Stéfano y de la séptima semifinal consecutiva que jugará el Madrid, lo que constituye otro hito de la Casa Blanca en la máxima competencia europea de clubes.

Pero muy poco se mencionan, salvo en los medios catalanes donde se difunden por doquier, los errores árbitrales que, si bien forman parte del juego, inclinaron claramente la balanza hacia uno de los lados.

En su momento ni siquiera los medios franceses se hicieron eco a la altura de los acontecimientos de los horrores del juez en el 1-6 del Camp Nou. Aquello fue mucho peor. Dos penales inexistentes a favor de Barcelona y otros dos reales no sancionados para PSG.

La proeza del Barsa ocupó todas las tapas, pero los errores que desnaturalizaron el juego y torcieron el resultado no fueron mencionados en la proporción en la que incidieron. Claro que los medios madrileños hicieron dulce.

No se puede analizar un partido desde lo futbolístico cuando existen tantas situaciones que atentan contra la justicia del juego. Pero en Europa poco caso se le hace a ese tipo de situaciones siempre y cuando los perjudicados no sean los más poderosos.

En la página de la Uefa no existe ni la más mínima mención de los incidentes. Es de suponer que tampoco sucedería en las webs de la Fifa o la Conmebol,

El show debe continuar y mientras no atente contra el negocio, mirar para el costado sigue formando parte del juego.

Y esa es la tendencia, el camino que enseña Europa y que empieza a replicarse en América aunque todavía quedan rebeldes.

El único grito desaforado que se escuchó en el Bernabeu fue propiedad de un sudamericano, Arturo Vidal.

"Cuando te roban un partido así es muy fuerte. Nos metieron dos goles en fuera de juego, la expulsión estuvo muy mal, Casemiro tendría que haber sido expulsado antes que yo... Eso es mucha diferencia. Cuando juegan dos equipos tan grandes estos robos no pueden pasar en una Champions", declaró el genial futbolista chileno.

"Claramente esto no es justo. Con el partido 2 a 1 ellos se asustaron y el árbitro hizo su show. Después con un jugador menos es muy difícil", amplió Arturo, que comprobó en propia cara que Real Madrid es mucho más poderoso que Bayern Munich, aunque ambos integren el copón de los gigantes del fútbol europeo.

Vidal habló de robo, un término que en los escritorios de la Fifa causa pavor, pero que dejarán pasar para que el tema se vaya esfumando lentamente sin secuelas.

Mucho más diplomático fue el entrenador italiano de Bayern Munich, Carlo Ancelotti, ex de Real Madrid. "En cuartos deben poner un árbitro de más calidad. Es el momento de poner el video. Hay demasiados errores". En cuartos y en cualquier instancia don Carlo, porque todos los partidos valen.

No obstante los errores arbitrales, en el establishment del fútbol no se califican todos los fallos de los jueces de la misma manera. Depende de la cara del consumidor.

Aquí en Argentina, el domingo Tigre fue despojado de la chance de obtener un mejor resultado frente a River (perdió 2 a 0) al ser sancionado con una infracción y una posición adelantada en dos goles lícitos. Las repercusiones periodísticas también hubieran sido diferentes si las equivocaciones hubieran sido al revés.

Probablemente se estaría hablando de los perjuicios que deberá afrontar de ahora en más la entidad millonaria por no ser parte de la nueva AFA.

De hecho, ese mismo argumento fue utilizado por San Lorenzo ante el propio Tigre después de perder 4 a 3. Pero poco se dijo del ingreso violento del mediáticamente correcto Matías Lammens al vestuario del árbitro Germán Delfino.

Algunos medios argentinos que ayer calificaron como robo o afano la victoria de Real Madrid, eligieron la palabra proeza para referirse a aquella remontada ilegal de Barcelona ante PSG. Todo depende de la cara del consumidor. Mantenerse en un lugar equidistante fue archivado por el periodismo en el baúl de los recuerdos.

No es una cuestión cultural. No es propiedad de los países subdesarrollados. Es un tema de negocios. Y quizás por eso se demora tanto la implementación de la tecnología. Probablemente el Madrid no estaría ya en la competencia y Barcelona se hubiera quedado afuera mucho antes.

La Champions 2017 no sería la misma en semifinales si no estuviera el equipo más ganador. De la misma manera que el atractivo hubiera mermado drásticamente si PSG eliminaba a Barcelona en octavos.

Está claro que el morbo por ver un choque entre Messi y Cristiano Ronaldo se escurre en la misma proporción que el negocio si los resultados no acompañan. Por eso, es mejor no hablar de ciertas cosas.

Que los árbitros cometen errores es una realidad, que son víctimas de presiones también. Que algunos son corruptos como en todos los órdenes de la vida y estratos sociales, irrefutable.

Pero hay una responsabilidad superior. Achicar el margen de error con tecnología, trabajar sobre las presiones y echar a los corruptos es obra, decisión y obligación de la Fifa. El punto es saber hasta dónde llegan los intereses y cuáles son las prioridades. La justicia deportiva evidentemente no está en el orden del día.

Apenas un chirlo para Lyon y Besiktas

En otros tiempos la Uefa y la Fifa se transformaron en mecanismos imprescindibles para desarticular la violencia en el fútbol europeo con suspensiones durísimas y ejemplares, como las que tuvieron a los equipos ingleses varios años al margen de las competiciones continentales. A Liverpool lo castigaron con una década y a los demás con 5 años. A los británicos les llevó mucho tiempo reinsertarse competitivamente en la Liga de Campeones y la por entonces Copa Uefa, hoy Liga de Europa. Pero hoy todo cambió. Los incidentes que ocurrieron la semana pasada en Francia entre ultras de Lyon y Besiktas de Turquía, que terminó con un montón de simpatizantes adentro de la cancha, ameritaban una sanción ejemplar que la Uefa cambió apenas por una amenaza. Si reinciden dentro de los próximos dos años serán expulsados de las competiciones europeas durante un tiempo, pero si se portan bien no sucederá nada. La explicación es sencilla. Una sanción dura, como correspondería, pondría la vara muy alta y el riesgo de sancionar a los poderosos, y con ellos al show y al negocio, se incrementaría.

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